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7 cosas que tienes que hacer en Madrid al menos una vez en la vida

Por historia, por tamaño, por capital del país, Madrid acumula muchos tesoros para disfrute del turista. La ciudad ofrece una larga lista de lugares y rincones que merecen nuestra visita. Por algo es la primera ciudad de España más visitada por los turistas extranjeros (en pugna permanente con Barcelona), y la primera (aquí con enorme diferencia) más visitada por los turistas nacionales.

Hay tanto que ver… que toca elegir si los días de visita son pocos. Estas son 7 cosas que, en nuestra opinión, tienes que hacer en Madrid al menos una vez en la vida.

Es el centro de Madrid y para muchos aún el centro del país. A la Puerta del Sol hay que ir para estar, para pasearla, mirarla, hacerse un selfie y para mirar a los que están, a los que pasean y a los que se hacen selfies. Si eres de los que siente la obligación de los lugares comunes, debes pasar por la placa del kilómetro cero, hacerte una foto junto a la estatua del Oso y el Madroño, y buscar en lo alto el anuncio de Tío Pepe.

Es uno de mejores museos del mundo… acaso la primera pinacoteca. Y está en Madrid. Inaugurado en 1819, El Prado es un lujo que nadie puede perderse. Y no, no hay que entrar y verlo todo. Es imposible (tiene más de 8.000 pinturas, 5.000 dibujos, 2.000 grabados y 700 esculturas). Lo mejor es pensar en nuestro favorito (sea Goya, El Bosco, Velázquez, El Greco, Rubens, Tintoretto…) y disfrutarlo con calma. Ensimismarse en un cuadro y que pase el tiempo. Y ya volveremos.

Madrid tiene muchos parques, pero de entre todos, El Retiro es el mejor. Es el Central Park de la capital; un lugar lleno de cultura, ocio y deporte en pleno centro de Madrid. Lo mejor, también aquí, es perderse. A nuestro paso, el Palacio de Cristal, el lago y sus barcas, la estatua del ángel caído o los pavos reales de los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Situado al oeste de la Plaza de España, junto al paseo del Pintor Rosales, se le considera uno de los grandes tesoros de Madrid. El Templo de Debod, un templo egipcio de 2.200 años de antigüedad, tiene a su alrededor una zona de parque. Una balconada y una de las explanadas miran al Oeste, hacia el Parque de Atracciones. Y por allí se marcha cada día el sol, en un hermoso espectáculo que es una de las instantáneas de Madrid más compartidas en las redes sociales.

Empezando en la Plaza de España, en su confluencia con la calle Alcalá o simplemente en su meollo, ahí cuando cruza la Plaza de Callao, la Gran Vía merece uno y mil paseos. Mejor si es sin orden ni concierto, dejándose llevar… sus anchísimas aceras lo hacen más fácil. Y si hay que hacerse una foto, mejor que sea con el edificio Carrión de fondo, para que se vea bien el luminoso cartel de Schweppes.

A todos nos gusta ver la ciudad desde arriba; intentar adivinar sus límites, su plano. Y para vistas, Madrid tiene varios torreones. Uno de los más visitados es el Círculo de Bellas Artes, entre las calles Gran Vía y Alcalá. Desde su azotea, situada en la séptima planta de este precioso edificio, se tiene una panorámica única del centro de Madrid. Desde hace poco tiempo, el Círculo tiene un gran rival en esto de las vistas en el mirador del hotel Riu Plaza España. La estrella, para los móviles, es su pasarela transparente… de vértigo.

Desaparecidos casi por completo los entresijos y las gallinejas, el bocata de calamares queda como símbolo gastronómico de Madrid. Aunque últimamente se ha extendido la especie de que es un bocadilo seco (al que los valencianos pondrían alioli y los catalanes, un poco de tomate), el de calamares es un bocado riquísimo. Pero hay que buscar bien. Los bares del entorno de la Plaza Mayor conservan la fama de hacer los mejores.

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