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A Koeman le da igual la sanción por criticar a los árbitros y el VAR

Ronald Koeman lleva 70 días como entrenador del Barcelona y acumula más noticias malas que buenas. La última es la propuesta de sanción del departamento de Integridad de la Real Federación Española de Fútbol que solicita al Comité de Competición la apertura de un expediente sancionador por sus críticas al árbitro del Clásico, Martínez Munuera, y el VAR. Según el reglamento del Código Disciplinario la sanción puede estar entre dos y doce partidos.

No está teniendo un buen comienzo en el Barcelona un entrenador que llegó el 19 de agosto y prometió que en su proyecto tomaría decisiones para cambiar una dinámica perdedora. Ni hay progresos en lo futbolístico, ni ha logrado que haya estabilidad en el vestuario, ni tampoco cuida las formas. Ha caído en el estado de nervios que se vive en la atmósfera del club y con el que conviven sus futbolistas. La imagen que da es la de un entrenador que acaba los partidos con reproches a los jugadores rivales, como sucedió en el partido contra el Getafe cuando recriminó a Bordalás el comportamiento de su jugador Nyom, y las explicaciones que pidió a Martínez Munuera, al final del Clasico, antes de abandonar el terreno de juego. Le da igual que haya cámaras que puedan captar su enojado comportamiento.

Kike Marín

Con dos derrotas seguidas en la Liga (Getafe y Real Madrid) y un empate (Sevilla) hay que preguntarse si Koeman tiene la situación bajo control cuando comparece en la sala de prensa irritado. “No entiendo la decisión del árbitro. Solo aparece el VAR cuando hay que tomar decisiones contra el Barcelona. Decisiones siempre contra nosotros. ¿Por qué el VAR siempre es en nuestra contra?”, es la protesta que hizo después de perder el Clásico y por las que puede ser sancionado por Competición.

Los frentes abiertos

Koeman empieza a tener varios frentes abiertos y no lleva ni tres meses en el banquillo azulgrana. Después de un mercado de fichajes en el que quedó decepcionado por no poder reforzar la plantilla con Eric García y Depay, además de las tensiones que tuvo que soportar con la gestión de la salida de Luis Suárez, principalmente, el inicio de la temporada está resultando turbulento en lo deportivo e institucional. Koeman parecía que estaba al margen. Haber llegado tras el fatídico 2-8 del Bayern de Múnich le ponía en un escenario diferente al del resto de club. Estaba libre de toda culpa y venía como salvador. Pero su imagen de entrenador sereno se esfuma en poco tiempo.

Son varios los problemas que se le acumulan a un entrenador que se le considera como un interino, a pesar de haber firmado por dos temporadas, a la espera de las elecciones y el nuevo presidente. No ha recuperado la mejor versión de Leo Messi (solo un gol en cinco partidos), sentó a Griezmann en el banquillo en el Clásico y no le salió bien la apuesta por Pedri. Se le ha criticado que hiciera tarde los cambios contra el Real Madrid. Bartomeu provocó una división en el vestuario con el asunto de la rebaja salarial colectiva y anunciando renovaciones individuales (la que más daño hace es la de Piqué) y ahora su actitud y reacción tras los partidos y las derrotas es la de entrar en confrontación con los arbitrajes y las decisiones del VAR.

Koeman saluda a Zidane en el Clásico del Camp Nou. (Efe)Koeman saluda a Zidane en el Clásico del Camp Nou. (Efe)Koeman saluda a Zidane en el Clásico del Camp Nou. (Efe)

Por si fuera poco el partido contra la Juventus, en Turín, de este miércoles sirve para comprobar si el equipo, su sistema y la gestión futbolística ha mejorado o empeorado al equipo. De la goleada contra el Ferencvaros, en el primer encuentro de esta Champions, se dijo que había sido valiente por haber apostado por los jóvenes (Trincao, Pedri, Ansu Fati e incluso Dembélé) que tienen hambre y son el presente y el futuro. Pero era el Ferencvaros.

Contra el Real Madrid perdió su primer gran partido, el Clásico y sus declaraciones cargando contra el arbitraje español sirven para darse cuenta de que está contagiándose del estado de inestabilidad y nervios y se ve a un Koeman más visceral que sensato. El entrenador holandés ha perdido las formas con las derrotas y en Turín, antes de jugar contra la Juventus, pide tranquilidad y tiempo para que se vea su trabajo, pero no da su brazo a torcer con las críticas a los árbitros: “No me arrepiento de lo que dije del VAR”.

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