Economía

Alemania y otros ocho países dan un nuevo portazo a las propuestas energéticas de Sánchez

Este jueves los ministros de Energía de la Unión Europea celebrarán una nueva reunión en Bruselas en la que el principal tema del día será, una vez más, el aumento de los precios de la energía en toda la Unión. Nueve países, liderados por Alemania, han publicado en vísperas del encuentro un nuevo comunicado conjunto en el que rechazan algunas de las propuestas que el Gobierno de Pedro Sánchez viene realizando desde finales de septiembre.

«No podemos apoyar ninguna medida que represente una desviación de los principios competitivos de nuestro diseño de mercado de electricidad y gas«, explican en el comunicado los ministros de Energía de Alemania, Austria, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Lituania, Letonia y Países Bajos. Estos Estados miembros ya habían mostrado sus reticencias el pasado mes de octubre, cuando el asunto se abordó a nivel de jefes de Estado y de Gobierno.

España ha respondido en cuestión de horas con otro documento de reflexión firmado junto con Italia, Francia, Grecia y Rumanía en el que vuelve a insistir en los distintos puntos que el Gobierno quiere modificar los artículos 5 y 9 de la Directiva de Electricidad para poder dar más margen a los Estados miembros y asegurar que «los consumidores finales pagan un precio por la electricidad que refleje los costes del mix usado para su propio consumo». Será la postura que los cinco países defenderán en el Consejo de mañana, con otro grupo de Estados miembros que se encuentran en posturas intermedias, debido, en parte, a que las preocupaciones de cada capital respecto a sus retos energéticos son muy diversas.

Nacho Alarcón. Bruselas

Los líderes abordaron el asunto después de que la Comisión Europea publicara una guía en la que repasaba las limitadas opciones que las capitales tienen para hacer frente a la escalada de los precios. Lo hacía como respuesta a la presión de España y algunos otros Estados miembros que la apoyaban, como Francia. Pero la guía, publicada por Kadri Simson, comisaria de Energía, tuvo muy mal recibimiento en Madrid, limitándose a señalar medidas a nivel nacional y sin ofrecer soluciones a nivel europeo, como solicitaba el Ejecutivo español. Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, cargó contra la Comisión Europea, pidiéndole que estuviera “a la altura de las circunstancias”.

Pero en el Consejo Europeo de octubre una buena parte de los Estados miembros cerraron filas con la Comisión y compartieron su análisis: la subida del precio de la luz es coyuntural y no deben tomarse medidas de calado. Sánchez obtuvo como concesión que la Agencia Europea de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) hiciera un análisis en profundidad del asunto, para que los líderes volvieran a discutir sobre ello en la cumbre de diciembre con el análisis sobre la mesa.

Nacho Alarcón. Bruselas

Aunque el informe final no se conocerá hasta abril, las conclusiones preliminares que publicó la ACER en el mes de noviembre no van en la dirección que el Gobierno de España quiere. Los nueve ministros se apoyan ahora en las conclusiones preliminares de la ACER para insistir en sus líneas rojas. “Estamos de acuerdo con la Comisión Europea en que, a corto plazo, la subida de precios puede abordarse mejor mediante acciones nacionales temporales y específicas de los Estados miembros, cuando proceda, para proteger a los consumidores y empresas vulnerables”, señalan los firmantes.

Nacho Alarcón. Bruselas

España ha presionado mucho en las últimas semanas para que la Comisión autorice medidas excepcionales como poner un máximo al precio del gas. “En situaciones excepcionales, se debe permitir a los estados miembros adaptar la formación del precio de la electricidad a sus situaciones específicas”, señalaba un documento español publicado poco antes del último consejo europeo de Energía. Simson se mostró poco dispuesta: “No está muy claro cómo un sistema con diferentes fuentes de precios funcionaría en la práctica ni si sería mejor que el diseño del sistema actual. Cambiar el mercado es un riesgo en términos de predictibilidad de mercado, competitividad y transición a la energía limpia”.

En la misma dirección señaló el informe de la ACER y en ello insisten ahora los nueve países de la declaración conjunta, y que ya se opusieron a las propuestas españolas antes del último encuentro de ministros de Energía. Los firmantes señalan que las propuestas españolas irían en detrimento de “la integración del mercado europeo de la electricidad, ya que la posibilidad de que los Estados miembros apliquen su propio concepto de precio justo puede desalentar el comercio de electricidad”.

España y sus aliados subrayan en su «non paper», como se denominan estos documentos de reflexión que se mueven antes de los encuentros, que es necesario tomar medidas en distintos ámbitos de forma urgente. «Necesitamos asegurarnos de que los consumidores de energía eléctrica compartan plenamente los beneficios de las tecnologías de cero emisiones a partir de ahora, evitando al mismo tiempo la volatilidad excesiva de los mercados de gas natural», señala el documento. Pero saben que lo tienen difícil. Que hay una oposición frontal por parte de demasiados países. Su objetivo ahora es llevar el debate a su marco, incluso si las que se toman finalmente llegan a medio o largo plazo.

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