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Alex Zanardi y «la gran cantidad de vivencias que he podido incluir en una sola vida»

Mario Andretti, una de las mayores leyendas del automovilismo y amigo de Alex Zanardi, le llamó por teléfono al hospital de Berlin. El italiano se había despertado tras diez días en coma inducido. Había sido trasladado en helicóptero a ese centro en una decisión arriesgada pero crucial para salvar su vida, como se confirmó después. Alex Tagliani le había arrancdo el morro de cuajo de su coche a 320 km/h y las dos piernas. Perdió el 75 por ciento de la sangre del cuerpo. Su corazón se paró siete veces, y durante casi quince minutos estuvo clínicamente muerto. Por momentos solo había bombeado plasma y aire, porque le llegó a quedar un litro de sangre en el cuerpo. “Yo le llamé para animarle, pero fue el propio Alex quien me animó a mí…”, recordaría el propio Andretti.

Alex Zanardi ha sufrido otro nuevo golpe del destino. La vida parece elegir a determinados seres humanos para someterles a singulares pruebas. Su trayectoria vital desde aquel dramático accidente de Laustzring 2001 confirmó que la conversación con Mario Andretti era otro pequeño manifiesto de la singular personalidad del italiano, materializada en sucesivos hitos deportivos y personales que han confirmado un optimismo único para superar todo tipo de desafíos. El pasado viernes ese destino ha vuelto a elegir a Zanardi para protagonizar otra lección de vida como tantas desde aquel fatídico 15 de septiembre.

Unos ciclistas italianos se unen al clamor general por la salud de Alex Zanardi (EFE)Unos ciclistas italianos se unen al clamor general por la salud de Alex Zanardi (EFE)Unos ciclistas italianos se unen al clamor general por la salud de Alex Zanardi (EFE)

La misma vida, a otro nivel

“Tengo mucha suerte, porque hay una gran conexión entre lo que ocurrió antes y después (del accidente), en el sentido de que pude seguir con una nueva vida a pesar de todo», explicaba Zanardi hace tan solo unas semanas en el podcast “Beyond the grid” de la página oficial de la Fórmula 1, y que resuenan brutalmente estos días. “Pero no siento que viva una segunda vida, es la misma, en la que he dado un salto a otro nivel y en la que he hecho cosas que no hubiera hecho si no hubiera ocurrido lo que ocurrió. Esto no es algo malo, realmente me encuentro muy cómodo en esta otra vida”. Por ejemplo, las cuatro medallas en ciclismo paraolímpico logrado en esa nueva etapa sin las dos piernas.

Mientras inició un nuevo desafío en las tres ruedas, Zanardi no abandonó su carrera automovilística. Dos años después del accidente competía nuevamente en los Turismos italianos. Se subió al Reynard de su accidente para completar las últimas vueltas de aquella carrera de 2011. Fue piloto oficial de BMW en el Campeonato del Mundo de Turismos, donde consiguió su primera victoria ya con las piernas amputadas y repitió tras pasar la meta los ‘donuts’ que le hicieron famoso en su época gloriosa del ChampCar americano. Ha corrido en las 24 Horas de Spa y en 2019 también compitió en las 24 Horas de Daytona que ganaba Fernando Alonso.

«Era la mayor alegría de mi vida»

Pero la personalidad indomable de Alex Zanardi necesitaba nuevos desafíos y los encontró en la bicicleta paralímpica, donde se entregó a fondo con todas las experiencias cuajadas durante su trayectoria como piloto. “Tenemos que aceptarnos con fortalezas y debilidades, en la vida repetimos experiencias y a veces es como si estuviéramos haciendo lo mismo con el tiempo, pero la experiencia te va permitiendo hacer las cosas de otra manera”, comentaba en el mencionado podcast, donde reconocía que su fracaso final en Williams, su última experiencia en la Fórmula 1, fue vital para lograr su primer oro paralímpico. Tras convertirse en un ídolo en Estados Unidos al triunfar en el ChampCar, fue fichado por el equipo británico. “A la cuarta carrera sabía que todo se había acabado. En la última, en el paddock de Suzuka, me sentía fuera de lugar, andaba por allí y me sentía fatal. Pero la experiencia en Williams, aunque parezca divertido, fue la que me dio las fuerzas y enseñanzas para ganar los Juegos Olímpicos en Londres y en Río”.

Zanardi recordaba las primeras sensaciones que vivió al despertarse del accidente de 2001, y que también sirvieron de combustible emocional para su vida posterior. “Cuando tienes un desafío, un horizonte, es mejor cruzar la línea de ese horizonte el primero de todos, pero cuando cruzas la meta y es el final del juego. Sin embargo, cuando reabrí los ojos después de diez días (tras el accidente), cuando mi mujer Daniela me contó todo lo que había ocurrido, me sentí sorprendido por mis sensaciones y pensamientos, porque sentía la mayor alegría de mi vida. El dolor que tenía era increíble, no puedo describirlo, pero ¡estaba vivo!, ¡a quien le importaban mis piernas!. Lo mas natural para mí era pensar lo que me quedaba por delante, que lamentar lo que había perdido para siempre”, recordaba hace pocas fechas. Efectivamente, le quedaba todavía mucho por lograr.

Tras su accidente, Zanardi logró varias medallas paraolímpicas en bicicleta (EFE)Tras su accidente, Zanardi logró varias medallas paraolímpicas en bicicleta (EFE)Tras su accidente, Zanardi logró varias medallas paraolímpicas en bicicleta (EFE)

Lo que da de sí una única vida

Su primera medalla paraolímpica llegó, curiosamente, en el circuito de Brands Hatch, donde había competido como piloto en la Fórmula 3000 en 199 y en el Mundial de Turismos en 2008, donde acabó en el podio. El propio Zanardi recordaba que al entrar en la meta de los Juegos de Londres “sentí tristeza, porque se había acabado el desafío, me ví como el niño con el kart, que iba cubriendo etapas para llegar a lo más alto. Esta también se había terminado”. Pero siguió buscando desafíos. Completó en 2014 el Iroman en menos de diez horas, compitió en la maratón de Berlin, logró dos medallas más en los juegos de Río de Janeiro, y rompió el récord mundial de Iroman para su categoría bajando de las nueve horas.

«He experimentado lo fantástica que es la vida, y lo fuerte que puede llegar a ser un hombre. Cada vez que pensamos ‘esto se ha acabado’, encontramos recursos internos en lo más profundo del corazón. Lo he experimentando en mi propia piel». Hoy, se mantiene la incertidumbre ante posibles lesiones neurológicas y una pérdida de visión. “Londres (su primera medalla) no fue mejor que otros momentos de mi vida, momentos memorables de una vida fantástica, pero que ha sido fantástica por la cantidad de cosas que he podido incluir en una sola experiencia. Este es de verdad el tesoro que hace mi vida absolutamente única, incluyendo el accidente, y todas las cosas que pude hacer por lo que me ocurrió”. Ha llegado otro enorme desafío para un ser humano de una vida, efectivamente,

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