Noticias locales

“Algunos nos mandaban a fregar”, “nos hacían patrullar con tacón”… las mujeres policías recuerdan su llegada al Cuerpo

Era 1 de octubre de 1971 y Carlos Arias Navarro regía la capital. Casi al tiempo en que las matrículas de los coches estrenaban letra, medio centenar de mujeres vestía por primera vez el uniforme de Policía Municipal. Un hito en España. Las agentes de Madrid fueron las primeras, junto a las de Córdoba, en prestar servicio como policías en España.

Mercedes Payol y Bonifacia Blázquez pertenecen a esta primera promoción de 52 agentes femeninas. Hoy, con la metopa conmemorativa en la mano, recuerdan sus inicios en el cuerpo. No fue fácil para ninguna. “Algunos nos mandaban a fregar o a barrer”, cuenta la primera. Su compañera, también jubilada, sostiene su testimonio. “Muchos compañeros nos acogieron de forma paternal… pero otros tantos eran machistas”.

Y no fue el único obstáculo a superar. Entonces las agentes tenían prohibido casarse, tener hijos o acudir solas a juicio si no superaba los 21 años de edad (eran tres las menores). Tampoco podían llevar arma. Para Blázquez uno de los mayores logros de las agentes fue romper con la restricción familiar. Todo gracias a una joven de su promoción. “Se casó cuatro años más tarde de ingresar en el cuerpo y, claro, se marchó”. Más tarde, lo denunció al contencioso-administrativo “y lo ganó”. La reincorporación de esta agente supuso un “campo abierto” para todos los cuerpos. Corría el año 1978. Eso sí, “solo teníamos 80 días de maternidad”, apunta Payol.

Ya como un acontecimiento anecdótico, la evolución del vestuario. “La uniformidad era muy mala”, recuerdan. Payol y Blázquez comenzaron a prestar servicio regulando el tráfico en las calles de la capital, ejerciendo sus funciones en una de las zonas más turísticas de la capital, los bulevares. Todo el día sobre alzas de salón: “Nos hacían patrullar con tacón…si teníamos que correr era complicado”. Después llegó la primera falda-pantalón, pero “estaba muy mal hecha y era incómoda”, continúan. “Luego pasamos a la faldita y era mona porque nos la dejaban subir un poco… es una maravilla como ha evolucionado”.

Hasta 1980 hubo cinco promociones separadas por género, pero, a partir de ese año, ya fueron mixtas. Se abandonaron las prendas femeninas (como la falda-pantalón) y se adoptó el mismo uniforme para ambos sexos. En 1995, cuando se incorporó la Promoción número 36 del Cuerpo, la número uno fue una mujer. Cincuenta años después las mujeres constituyen el 12,4% de la plantilla del Cuerpo y de los ocho comisarios, tres son mujeres, además de siete intendentes.

“Se ha visto que hay mujeres al mando y eso nos motiva a todas”, apunta Raquel Romero, la última incorporación al Cuerpo de Policía Municipal de Madrid. Su prematura experiencia es positiva. “Mi oposición ha sido igual para hombres y mujeres. He visto igualdad en la academia y en el trato”. En cuanto a la uniformidad de la que hablaban Payol y Blázquez es cada vez más ad hoc. “El chaleco se nos está preparando para el pecho femenino”.

Para Romero, el reflejo de la igualdad está en la calle. “Salen a patrullar dos mujeres solas, eso antes era inviable…”. Y todo gracias a mujeres como Payol y Blázquez porque “las primeras promociones han sido las guerreras que nos han abierto el camino para esta igualdad”.

Mostrar más
Botón volver arriba