Viajes

Alimentando el espíritu y el estómago, una ruta tras la morcilla de Burgos

Si de comer se trata, al decir Burgos contestamos morcilla. Efectivamente, en tierras del Cid pequeñas empresas repartidas por toda la provincia elaboran este producto de manera muy artesanal.

La morcilla desde antiguo, se elabora con distintas partes del cerdo a las que se añaden productos de origen vegetal como la cebolla horcal y especias como el pimentón y la pimienta. Pero, como cuenta la Diputación de Burgos, no fue hasta el siglo XVIII cuando a la morcilla de Burgos se incorporó el arroz.

Fueron los carreteros los que trajeron este ingrediente de las tierras valencianas donde llevaban la madera obtenida de los pinos de la sierra. Quedaron así sentadas las bases de la morcilla de Burgos, «sosa, sabrosa y picantosa», que hoy conocemos con sangre, arroz, manteca, cebolla horcal, sal, pimienta y pimentón, todo ello embutido en tripa y posteriormente cocido.

Muchas empresas que mantienen la elaboración de morcilla se concentran en torno a Burgos capital, compartiendo lugares muy ligados a la figura del Cid. Alimentando el espíritu y el estómago, hacemos una ruta buscando los mejores ejemplos de la rica morcilla de Burgos.

Si algo destaca por encima de todo es su catedral (de la polémica de sus nuevas puertas aquí no hablamos). Es la única catedral de España reconocida de forma individual Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A ambos extremos del casco histórico de la ciudad se encuentran dos importantes construcciones.

Hacia el oeste se levanta el Real Monasterio de las Huelgas Reales (foto superior), en el que destacan su claustro gótico y la capilla del Apóstol Santiago. Al este, la Cartuja de Miraflores, donde encontramos un impresionante retablo policromado, entre otras obras artísticas.

Por supuesto, su monasterio. Es famoso porque recogió al Cid en la época de su destierro. Junto con su mujer y sus hijas y allí vivieron hasta el final de sus días. La iglesia conventual es del siglo XVI, y anexa a ella se abre la Capilla del Cid. Conserva partes en estilo románico; la iglesia es gótica y parte de la fachada es del s. XVIII. Los monjes cistercienses lo ocupan desde 1942 y elaboran vinos y licores de hierbas medicinales.

Por aquí discurre una de las etapas de la vía verde Santander-Mediterráneo, que en la actualidad hace que muchos burgaleses amantes de la bicicleta y del senderismo realicen esta. Cardeñadijo es famoso por la calidad de las morcillas y el pan. Actualmente existe una empresa de embutidos que elabora las tradicionales «morcillas de Cardeña».

Típico pueblo de piedra castellano, se accede desde el monasterio, tras atravesar un pequeño encinar. Lo más interesante lo encontramos en sus inmediaciones: el robledal del Berzal (de cuando el robledal estaba adehesado), varios manantiales (como la fuente de Balde Olmos) y las lagunas de Carcedo (en la imagen), recuperadas en 2013 y que se han convertido en abrevadero para diferentes especies esteparias. Por su cercanía a Burgos, hay varios restaurantes que se animan los fines de semana.

A orillas del río Ubierna, está a sólo 9 kilómetros de Burgos. Conserva un antiguo molino de agua que funcionó como industria hasta 1993. En las cercanías del municipio se encuentra el Real Monasterio de Nuestra Señora de Fresdelval, que cuenta con un claustro del siglo XV y otro renacentista que se encuentra desmontado.

Cuna del gran héroe castellano, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Delante de la iglesia parroquial de San Pedro, en el centro del pueblo, se alza la estatua de este legendario caballero medieval. Hoy la estatua (en la foto) es el primer hito del denominado Camino del Cid, una ruta turística que sigue los pasos del Cid en su camino del destierro. Tenemos también el Convento del Espino, donde las monjas clarisas exhiben en su interior el cofre en el que, según la tradición, se guardó el Cantar de Mïo Cid durante siglos. Elaboran pastas y dulces artesanales.

El pueblo descansa en el valle del río Ubierna. Tiene un importante castillo medieval, conocido como castillo de Sotopalacios, del siglo IX y reedificado en el siglo XV a su aspecto actual. Es uno de los más grandes y mejor conservados castillos de la provincia. En noviembre, en Sotopalacios se celebra la Feria de la Morcilla. Con motivo de la fiesta de San Martín de Tours, se concentran burgaleses y foráneos para degustar más de 300 kilos de morcilla preparada a la caldera y frita.

Símbolo del desarrollo industrial, aquí se encuentran algunas fábricas de morcillas entre otras empresas cárnicas. Quintanadueñas: presenta una oferta de lugares de alojamiento y restauración con reconocida fama entre los burgaleses.

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