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Alonso: “No es lo mismo bajarte la visera y esperar al semáforo con las gradas vacías”

Para Fernando Alonso este próximo Gran Premio de España no es uno más de los muchos que ha disputado en su larga trayectoria en la Fórmula 1. Es el primero tras dos años de ausencia, y lo hace sin su público en las tribunas. De las numerosas experiencias con las que se está reencontrando esta temporada, puede que la de Montmeló sea una de las más extrañas desde el punto de vista emocional.

Alonso hablaba de ello y otros temas en una entrevista con un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba El Confidencial. Distendido y relajado, dedicó más tiempo del programado, y habló de más temas al margen de la propia Fórmula 1. Por ejemplo, su estado físico desde el accidente en bicicleta, las sensaciones que tiene ahora al subirse de nuevo a una, o que también sigue inspirándose en la literatura japonesa de los samuráis. “Sigo leyendo cosas, y sigo teniendo los libros, me sirven todavía para entender la vida y los momentos de dificultad y de alegría un poco más filosófica gracias a ellos”.

El español confesaba que es ahora cuando por primera vez ha dejado de dolerle el cuerpo. “Se lo acabo de comentar a los fisios, igual ahora es la primera semana que no tengo dolores para hacer nada, los tuve, pero no implica que no pudiera frenar fuerte o no pueda girar a la derecha o a la izquierda. Por tanto no se comenta, no son necesarios comentarlos, pero sí que para una vida normal casi estoy al cien por cien ahora”.

La bici después del accidente

Preguntado por el estado de su dentadura, Alonso se quitaba la mascarilla para mostrar una amplia y perfecta sonrisa, entre risas de todos. “Estoy bien, pero no es algo que me guste comentar o tenga impacto en mi conducción en las carreras. Pero, lógicamente, tengo dolores, ya sea en la boca, en los cambios de temperatura, o de presión, la manera que comes, o tienes que preparar la comida. Pero no solo ahí, también tenía un golpe en el hombro, en la rodilla, no tenía necesidad de cirugía, pero tuve que hacer algo de rehabilitación”, aunque reconocía que ya se encuentra bien para una vida normal sin los dolores de estos últimos meses.

¿Ha cogido Alonso miedo a la bicicleta, una herramienta de preparación física, pero también una pasión en su caso? Porque el riesgo lo es también para su posición como piloto. “Mi relación con las bicis y los coches no ha cambiado. El primer día que me subí en bici había pasado un mes del accidente, pero estábamos en Bahrein en pretemporada. Sí que un poco raro me sentía, hacía mucho viento tenía un poco de miedo, pero a los pocos kilómetros ya me sentía normal. Estas últimas semanas hice bici con normalidad, todo está en su sitio, no tengo ningún pensamiento extra”.

Alonso también hablaba de su experiencia personal como ciclista y como conductor para ofrecer una perspectiva comun con el automovilista que comparte carretera con la bicicleta: “Como ciclista de carretera me he sentido siempre seguro, no he tenido ni sustos, ni miedo, ni nada parecido. Incluso ahora después del accidente tampoco lo tengo, siempre me he sentido muy seguro”, explicaba el asturiano. “Lo que sí noto quizás es que siempre he tenido un respeto mayor por los ciclistas, es decir, el conductor de coche que nunca ha subido en bici en una carretera no sabe muy bien lo que siente el ciclista, y si eres un ciclista ‘amateur’, das una vuelta el fin de semana y ves a un ciclista, lo tratas de manera diferente. Siempre esperas un poco más, tienes la paciencia necesaria, si son dos metros pues te apartas seis, y lo que haga falta. Lo vives de forma diferente. El ciclista nunca cambia la percepción, pero el conductor, si además es ciclista, cambia la percepción de cómo ve las bicis en la carretera”.

Una mala costumbre

Alonso también reflexionaba sobre su vuelta a la Fórmula 1, reconociendo que su capacidad de adaptación durante 20 años quizás haya acostumbrado mal al aficionado, y ponía en contexto su rendimiento en las tres primeras carreras. “Todas las adaptaciones y cambios de categoría son complejos. Creo que lo que me ha pasado en mi carrera es algo bastante excepcional, que haya podido adaptarme a diferentes eras de la Fórmula 1, porque cualquier cambio de neumáticos a mitad de temporada, cambio de carcasas, ya no te digo de motoristas, de equipo… Siempre tiene un periodo de adaptación que yo siempre lo he pasado por encima. Es como si un piloto del Dakar viene aquí, y en la segunda carrera hace podio y está al lado del compañero de equipo entrando en meta. Es lo que he hecho en el Dakar este año, segundo en una etapa, ‘top 5’ en las etapas de la segunda mitad del Dakar, lo mismo con Le Mans, Daytona, un kart, o cualquier cosa que cojo… Y se ha convertido un poco en la regla. Ahora en la vuelta a la Fórmula 1, en Imola creo que entré a tres décimas de mi compañero y en Portimao a un segundo, y es noticia. Es bastante extraño que en tres carreras que llevo en F1, en dos he puntuado y en la otra me entró un paquete de sándwich en la boca del freno… Y parece que estamos ante una adaptación lentilla, entre comillas, ¿no? Y es un poco por la mala costumbre de algo bastante raro que ha sucedido en los últimos 20 años de mi carrera, que no había ningún periodo de adaptación”.

Alonso comparte la opinión que la Fórmula 1 es el pináculo del automovilismo por su nivel exigencia. “La F1 es lo más en cuanto a dedicación, al perfeccionismo de todas las cosas, no solo de la conducción, la preparación física, la determinación que tienes que poner cada fin de semana, el nivel técnico con los ingenieros. Si hablas con un técnico de neumáticos es para buscar las máximas prestaciones y perfección, lo mismo con el ingeniero del cambio… Un esponsor tiene que tener un retorno importante para una inversión importante que ha hecho. Es todo más sofisticado, digamos”. Sin embargo, como piloto, matiza que cualquier entorno puede ser duro. “Pero nivel de conducir, no creo que tenga mucha diferencia cuando te subes al coche aquí que cuando te subes en las 24 Horas, que cuando te subes a las 500 Millas. Ahí sí que el nivel de apurar al límite todo es igual en cualquier categoría que te subas, de aquí la belleza de cualquier carrera de coches, que al final siempre acabas dando el cien por cien y compitiendo contra otros rivales que acaban haciendo lo mismo que tú con coches más o menos parecidos al tuyo. En el encanto lo tienen todas las categorías”.

En cuanto a sus rivales, Alonso no escatima flores para Lewis Hamilton: “Parece que está en un momento ideal en cuanto a pilotaje, en cuanto a integración con el equipo, con la misma suerte, porque en Imola hubo un factor suerte, o también la tuvo en muchos momentos críticos… Pero creo que hay que valorar lo que está haciendo. Tiene el mejor coche, sí, pero con el mejor coche hay que rendir cada fin de semana sí, fin de semana también, en lluvia y en seco, en fin de semana en que el Red Bull está más cerca, y cuando está más lejos. Y eso solo lo haces cuando estás al máximo nivel, y no sé si se le valora lo suficiente lo que está haciendo. Sí que se le valora, pero yo le doy mucho crédito a Lewis ahora mismo. Ya no tiene Mercedes el dominio que tenía hace tres o cuatro años, que sí que ganaba con bastante facilidad. Ahora está todo muy cerca y no le influye, siempre da el cien por cien, hay que darle la enhorabuena”.

Echar de menos a los aficionados

En cuanto al GP de España y Montmeló, que podría estar amenazado para el futuro, Alonso hacía un alegato a favor de su continuidad. “Siempre lo hemos dicho todos los pilotos en general y los españoles sobre todo. Es perfecto tener un gran premio en casa, y no solo es un circuito para la carrera, para los test invernales también, porque se crea un centro de pruebas en España gracias al clima y las instalaciones. Ojalá se tenga en cuenta y siga muchos años, pero esto no depende de nosotros. A nivel deportivo lo que nos gustaría es una cosa, a nivel económico y político entran otros factores y no tenemos ni voz ni voto.

¿Y nota Alonso la ausencia de los espectadores, del ambiente de ‘su’ gran premio? “Sí, ha cambiado, ha cambiado. Hay algunas cosas que están mejor (ríe, con relación a los periodistas) no sé si el ‘paddock’ más calmado… Quizás si echas más de menos los domingos, un día como el jueves o el viernes, en los libres, que estás con la cabeza con el ingeniero, que estás pensando en ese cambio de muelles, estás con la cabeza en otra cosa. El domingo te gusta el ambiente de carrera, es como un partido de fútbol, que haya ambiente, banderas, aficionados, que haya gritería, música. El domingo se echa mucho de menos. Hasta el domingo es una vida más tranquila y más centrada en el coche, pero el domingo es un poco más triste porque echas de menos a los aficionados y el calor que producen. No es lo mismo bajar la visera y esperar el semáforo con 130.000 personas, que bajar la visera y ver las gradas vacías. Echas de menos esa presión extra, esa adrenalina de ver a la gente. Pero hay mil personas este fin de semana, en próximas carreras parece que van a abrir un poco, ojalá haya afición en las gradas, y algún periodista más en el ‘paddock’, pero no todos (risas)”.

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