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Alustante, el pueblo de Guadalajara cuyo mayor tesoro no se ve, se escucha

Alustante está en el sureste de la provincia de Guadalajara, lindando ya con Aragón, con la provincia de Teruel. Esta pequeña localidad, de apenas 100 habitantes, está situada en la comarca del Señorío de Molina-Alto Tajo, cerquita de Molina de Aragón, famosa por sus frías temperaturas.

Su patrimonio es pequeño, como el pueblo, pero su mayor tesoro no se ve; se escucha. Es su toque de campanas, que ahora el Gobierno de Castilla-La Mancha ha declarado Bien de Interés Cultural.

Durante más de 15 años, en conjunción con la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y la Asociación Cultural Hontanar, el Ayuntamiento de Alustante ha estado trabajando para la conservación de un conjunto de toques de campanas que representan uno de los medios de comunicación de masas más antiguos de los que dispone esta comunidad rural.

En esta localidad se recuperó el toque manual de las campanas al no salir rentable a la parroquia el sistema mecánico que existía, ya que sufría constantes averías. El campanero Juan Martínez Fonfría interpretó de nuevo los toques tradicionales. Tras su muerte en 1990 sus hijos y nietos continuaron con esta labor.

El toque de campanas ha sido, a lo largo de los siglos, un sistema de comunicación que ha venido cumpliendo un conjunto de funciones sociales para la comunidad, así, entre otras, informar, alertar, delimitar las lindes del territorio y proteger a la población.

La mecanización del toque de campanas que se produce a partir de la segunda mitad del siglo XX ha tenido como consecuencia la casi desaparición del oficio de campanero. A finales de los años ochenta del pasado siglo aparecen los grupos de campaneros, estudiosos y asociaciones que, además de tocar las campanas, investigan, recuperan toques, fomentan restauraciones o difunden sus actividades.

El campanario de Alustante posee cuatro campanas cuya refundición se documenta repetidas ocasiones desde principios del siglo XVI hasta 1974, año en que se refundió la campana María. Dicho campanario, realizado en sillar de caliza muy blanda de Orihuela del Tremedal, posee una altura aproximada de unos 40 metros.

Los toques que se han podido mantener llegan a 16, cuyas variantes los convertirían en más de una veintena. Aunque la base de la documentación son los recogidos en Alustante, las aportaciones de los campaneros del resto del Señorío de Molina han permitido contrastar la información y analizar hasta qué punto existían diferencias y similitudes entre los distintos pueblos.

Los toques en Alustante y en el territorio molinés se basan en cuatro técnicas, a veces combinadas: la señal, el repique, el medio vuelo o medio bando y el volteo o bandeo.

En concreto, los toques propiamente dichos son: toques de oraciones; toques de misa, toques de misa en ermitas, toque de rosario, repique de fiesta, repique de Domingos Terceros, toque de escuela (clase), toque de doctrina, toque de penitencia (confesión), toque de nublo (para conjurar tormentas), toque de concejo (aviso de eventos civiles), toque de rebato (de peligro), toque de perdidos (para avisar de que se había perdido una persona), toque de difuntos, toque de Gloria (niño difunto) y bandeo (fiestas patronales).

Alustante posee un rico patrimonio artístico, histórico y cultural. Su monumento más destacable es la iglesia parroquial, del primer tercio del siglo XVI. Está la capilla del Cristo de Alustante o de las Lluvias, pero la verdadera joya de la iglesia es el retablo mayor.

Destacan también varias casonas de ricos ganaderos cuyas fechas de construcción van de los siglos XVI al XVIII. Las casas de Alustante destacan por sus rejas.

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