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Así es Saymol Flyfly, el rapero acusado de explotar sexualmente a menores: «Mis canciones son poco educativas»

El rapero dominicano conocido como Saymol Flyly, con más 150.000 suscripciones en YouTube y 31.000 seguidores en Instagram, fue detenido junto a otras 36 personas por su presunta implicación en una organización de tráfico de menores desmantelada por la Policía en Madrid el pasado lunes 3 de enero.

La organización estaba dedicada a prostituir a menores que captaban a través de las redes sociales. Además, las obligaban a consumir y traficar con estupefacientes en varios narcopisos del distrito de Usera.

Saymol, que se autodenomina como artista urbano y se hace llamar también El hijo de Bartola, tiene 21 años y un niño pequeño de unos dos. Sus canciones son, como él mismo señala en sus redes sociales, «poco educativas». En el videoclip de su último lanzamiento sale fumando estupefacientes y cantando letras como: «Oh si mami quiero tu pussy, un par de pastillas, en OnlyFans te ves sexy. Me fumo una yerba ‘arrancá’ de la mata».

En varias de sus canciones hace referencia a distintas drogas y al sexo como en ‘Paki Paki’: «Me gusta tu culito como gelatina, pero lo que más me gusta es cuando te subes encima». En el vídeo de ‘Se Comenta’ sale traficando con droga acompañado de la letra: «En el barrio se comenta que estoy vendiendo».

Por el momento, las 37 personas están acusadas de delitos de agresión sexual, prostitución de menores, tenencia de pornografía infantil, detención ilegal y delito contra salud pública.

El rapero, que ha quedado en libertad, niega haber cometido los delitos que se le imputan: «Yo espero que todo el que está perdiendo su tiempo pa insultarme y echarme la culpa cuando se aclare todo también vengan a pedir perdón, porque detrás de un teclado cualquiera puede hablar y juzgar», ha dicho en redes sociales.

Captaban a las menores a través de las redes sociales

La investigación comenzó el pasado mes de abril cuando la Policía tuvo conocimiento de que una menor de edad se fugaba con asiduidad de su lugar de residencia y que durante sus ausencias mantenía relaciones sexuales con personas mayores de edad a cambio de dinero o de sustancias estupefacientes.

Los investigadores descubrieron que otras menores, con las que compartía lugar de residencia, se encontraban en la misma situación. Contactaban con ellas a través de redes sociales ganándose su confianza y posteriormente las utilizaban para ofrecer servicios sexuales a clientes a los que suministraban sustancias estupefacientes.

En algunos casos, las obligaban a distribuir ellas mismas la droga a bordo de patinetes y, tras la entrega, eran agredidas sexualmente por los propios consumidores. En otras ocasiones, los detenidos las trasladaban al polígono Marconi de la capital donde ofrecían a los compradores del estupefaciente mantener relaciones sexuales con ellas.

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