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Aston Martin, o cuando la bola de golf debe entrar en el hoyo porque el millonario lo diga

Vísperas del Gp Emila Romagna. La amenaza sonó fuera de lugar para los cánones habituales de la Fórmula 1. El veteranísimo y discreto Otmar Szafnauer, responsable de Aston Martin, avisaba de posibles acciones legales como recurso último para intentar revertir la normativa aerodinámica que ha tocado el ala de Aston Martin y Mercedes, equipos de casi idéntica filosofía aerodinámica. “Creo que hemos llegado a este punto después de las discusiones, es difícil de predecir. Lo correcto es ver qué se puede hacer (con la FIA)”, declaraba el americano». Resultaba inevitable constatar en el americano a esa marioneta que habla con la voz del ventrílocuo, Lawrence Stroll, el propietario del equipo.

Veterano en los pasillos de la Fórmula 1, hasta el propio Szafnauer debía considerar absurda y sin recorrido semejante posibilidad. Pero por detrás latía la presión de Lawrence Stroll, el multimillonario propietario del rebautizado Aston Martin, marca que el canadiense controla desde hace varios años. Como aquellos triunfadores de la vida a los que el golf impone su ley de juego, la Fórmula 1 está recordando a Stroll que un monoplaza y un equipo de Fórmula 1 no albergan las mismas entrañas que una empresa exitosa. Otros en su posición ya conocieron en el pasado semejante dogma.

La carrera de Stroll hijo

Gran fortuna global, triunfador con marcas como Tommy Hilfiger y otros proyectos empresariales, la vida de Lawrence Stroll se ha guiado por la consecución de sus objetivos y voluntad. Amante de la competición y los coches, se ha aplicado en este mundo con la misma determinación. La carrera de su hijo es un ejemplo. Introducido en la Ferrari Academy en la infancia, contrató a su máximo responsable, Luca Baldiserri, para que luego tutelara la carrera de Lance. Compró el mejor equipo de la Fórmula 3, Prema, con el que arrasó para conseguir el título. Le introdujo en Williams y financió un costoso programa de pruebas privado hasta que Lance entró en el equipo. Se hizo con el control de Racing Point, donde también recalcó su hijo, ahora en Aston Martin junto a Sebastian Vettel. Pero como tantos multimillonarios han aprendido en la Fórmula 1, el hombre propone y la técnica y el rendimiento disponen.

El actual Aston Martin ha pasado por varias encarnaciones en los últimos treinta años desde los tiempos de Jordan: Spyke, Force India, Racing Point… Siempre bajo la propiedad de multimillonarios que buscaban en la Fórmula 1 una prolongación de sus éxitos empresariales y una plataforma de relevancia global. De personalidad contundente, Stroll ha convertido al equipo en una estructura oficial, como Mercedes, Ferrari o Alpine. En su primer discurso al personal dejó clara su vocación: convertir a Aston Martin en un equipo ganador en los próximos años. El prestigio y relanzamiento de la marca, así como la transferencia de tecnología a su futura gama eléctrificada- también va en el envite. En una hábil jugada, Racing Point exprimió de Mercedes toda la propiedad intelectual que era posible reglamentariamente incorporar a sus monoplazas. Hasta la última carrera de 2020 luchó por la tercera posición final, y Sergio Pérez logró incluso una victoria. Esta temporada, Stroll se las prometía felices. Pero no parece aceptar relajadamente el paso atrás de su equipo, quizás difícil de recuperar en 2021.

Otmar Szafnauer sorprendía en Imola con la insinuación de que Aston Martin podría acudir a una inverosímil acción legal ante los cambios de la FIAOtmar Szafnauer sorprendía en Imola con la insinuación de que Aston Martin podría acudir a una inverosímil acción legal ante los cambios de la FIAOtmar Szafnauer sorprendía en Imola con la insinuación de que Aston Martin podría acudir a una inverosímil acción legal ante los cambios de la FIA

¿Pero no ganó un Mercedes?

Aún se recuerda el contundente discurso de amenaza del empresario canadiense el pasado año en el Red Bull Ring. ““Estoy consternado por la forma en que Renault, McLaren, Ferrari y Williams han aprovechado esta oportunidad para apelar, y al hacerlo intentaron restar valor a nuestras actuaciones. Están arrastrando nuestro nombre por el barro y no me quedaré al margen ni aceptaré esto», avisaba en la lectura pública de su comunicado, tomándose el tema personalmente. El equipo fue sancionado económicamente y sin puntos, lo que contribuyó a perder el tercer puesto final. Ahora en la amenaza de acciones legales contra la FIA se percibe la sombra de quien no acepta la situación, como ese ejecutivo que manda la bola al lago y ataca legalmente al responsable de diseñar el campo.

Aston Martin es una marca oficial, y Stroll no está dispuesto a resignarse. “El duro despertar” de la primera carrera, en palabras de el propio Szafnauer, supuso que Stroll acabara décimo -adelantado por Tsunoda en la útima vuelta- y Vettel decimoquinto. El canadiense entró por los pelos en el Q3. Tras Imola, el equipo es sexto, con solo 5 puntos por los 60 de Mercedes. Desde Aston Martin denuncian una suerte de complot hacia el dominio de Mercedes, ya que la nueva reglamentación parece haber afectado más los equipos con ‘low rake’ (altura del fondo del monoplaza sobre el asfalto). Y el equipo de Stroll parece haber también sido arrastrado por el desagüe, en parte fruto de su decisión de 2021. Ante los recortes en el fondo de los monoplazas esta temporada, aquellos con ‘low rake’ ven reducida su capacidad de expansión del aire en el difusor trasero y de sellado lateral, con distinta carga aerodinámica frente al pasado año que tanto Mercedes como Aston Martin intentan recuperar a marchas forzadas. Pero con las limitaciones que impone la presente temporada en simulación y el proyecto de 2022 ya en marcha.

Con ironía británica, Christian Horner puso en su lugar a los responsables de Aston Martin: ¿No había ganado un monoplaza con ‘low rake’ la primera carrera? ¿No tuvo lugar un proceso de aprobación de las reglas con la participación del equipo británico antes de llegar a la FIA? , “Es ingenuo pensar que las reglas se van a cambiar por solo una carrera. Mi cabeza no consigue entender eso”, remataba con flemática estocada final. Parece que el jugador de golf tendrá que aprender en la Fórmula que el éxito en la vida y los negocios no

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