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Ayuso inicia su gobierno en solitario gracias a los votos de Vox, que pide cerrar Telemadrid y derogar leyes LGTBI

Según el guion establecido y con un ritmo más rápido de lo previsto. Así ha transcurrido la segunda sesión del debate de investidura de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid. La candidata del PP ha visto cómo en alrededor de cinco horas se ha completado el trámite por el que será presidenta de la Comunidad hasta la primavera de 2023, cuando volverán a celebrarse elecciones.

Se ha cumplido paso por paso lo esperado porque Vox ha votado a favor de hacer presidenta a Díaz Ayuso, tal y como ya había anunciado. La ganadora de las pasadas elecciones ha conseguido 77 votos afirmativos -uno menos de la mayoría que articula la derecha en la Cámara porque una parlamentaria de Vox no ha podido asistir al estar confinada- y ha superado el umbral de 69 (mayoría absoluta) que exige el reglamento para considerar otorgada la confianza de la Cámara en la primera votación.

Vox ha insistido por activa y por pasiva que no ha pedido nada a cambio de ese respaldo, pero durante su intervención ante el pleno Rocío Monasterio ha enumerado una serie de medidas que a Vox le gustaría que se implementaran en la Comunidad de Madrid. Derogar “leyes LGTBI”, el cierre de Telemadrid o un gobierno que tenga dos consejerías menos han sido algunas de las medidas que ha planteado la formación conservadora.

Pero más que por estas peticiones, Monasterio ha sido una de las protagonistas del día por protagonizar un incidente de carácter racista con el diputado Serigne Mbayé, de Unidas Podemos. La portavoz de Vox ha señalado desde la tribuna de oradores que Mbayé “entró de forma ilegal” en España “saltándose la cola de entrada de mucho legales que habían cumplido los requisitos”. Además, como fue mantero y ha presidido el sindicato en el que se organizan, Monasterio ha agregado que “durante años se ha lucrado vendiendo de forma ilegal a las puertas de los comercios y las pymes” de este país.

Al oír estas palabras, un rumor de abucheos y quejas ha recorrido la Cámara. Mbayé ha pedido la palabra tras el discurso de Monasterio para pedirle una rectificación, pero ella se ha negado. Incluso la presidenta de la Asamblea, María Eugenia Carballedo, le ha animado a ello, pero no ha cedido. Más tarde, y desde la tribuna de nuevo, Monasterio ha acabado acusando a Carballedo de ponerse “del lado de las mafias que explotan manteros y contra comerciantes” por haberle instado a retirar sus palabras para que no constaran en el diario de sesiones. Justo antes se había reafirmado en sus palabras iniciales y las quejas airadas de la diputada de Unidas Podemos Vanesa Lillo al escucharlas han provocado tres llamadas al orden de Carballedo, que ha acabado expulsándola del salón de plenos y no ha podido votar en la investidura.

La confrontación entre la izquierda y la derecha ha sido constante y ha dejado algunos momentos broncos durante el pleno, aunque afortunadamente la mayor parte del tiempo ha discurrido en las diferencias políticas y de gestión.

La portavoz de Más Madrid, Mónica García, ha articulado un discurso sobre la gestión sanitaria -sobre todo de la pandemia y todo lo que ha acarreado-, las políticas sociales y la justicia social. Ha avanzado algunas propuestas que defenderá su grupo en la Asamblea, como una renta universal al cheque bebé anunciado por Ayuso, y se ha erigido como líder de la oposición. “Hoy nace su gobierno pero también nace una oposición férrea a su gobierno”, ha aseverado García.

Hana Jalloul, la portavoz socialista, no ha dejado pasar la oportunidad de recordar a Díaz Ayuso que su Gobierno está sustentado por Vox, que entre otras cosas cuestiona la violencia de género, y ha querido pedirle “lealtad institucional”, sobre todo para con el Gobierno de la Nación.

Unas políticas “lesivas y regresivas” para la Comunidad de Madrid es, a juicio de Unidas Podemos, lo que hace el PP en la región. “Han beneficiado a los de siempre frente a la crisis del Covid y en vez de trabajar se han escondido”, ha aseverado la portavoz Carolina Alonso, que se ha repartido el tiempo de intervención con su adjunta, Alejandra Jacinto.

El portavoz del PP, Alfonso Serrano, ha sido el último en intervenir, al formar parte del grupo parlamentario más numeroso, y lo ha hecho para defender la forma de gestionar del PP desde 2019 frente a la forma de hacer de la izquierda en el Gobierno de la Nación.

Como es de suponer, también la propia Díaz Ayuso ha partido una lanza por su etapa pasada al frente del Gobierno (2019-2021) y por la que ahora empieza, que se alargará hasta la primavera de 2023. Tan segura se ha mostrado la presidenta de sí misma y de su gestión, que ya ha augurado que en los próximos comicios el PP ganará. “Despídanse del cinturón rojo”, ha lanzado a la bancada izquierda.

Las votaciones, las propuestas y las polémicas han dejado poco espacio para las anécdotas, pero también las ha habido. En el pleno se han colado el exlíder de Ciudadanos en la Asamblea, Ignacio Aguado, en un lapsus de Monasterio; el filósofo Hegel, en un homenaje a Ángel Gabilondo de la mano de Hana Jalloul; por supuesto la enfermera gallega Isabel Zendal, a cuenta del hospital que se inauguró con su nombre en la región y hasta Joaquín Sabina.

El pleno no ha durado, precisamente, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks, que dice el cantautor de Baeza, sino algo más de cinco horas. La investidura de Isabel Díaz Ayuso era el trámite principal que se había de salvar tras los comicios del 4-M, pero no el único: este sábado queda su toma de posesión y el lunes, la de sus consejeros. Un Gobierno que ya tiene áreas y nombres y apellidos.

De carácter continuista y sin vicepresidencia, estará formado por nueve consejerías. Como era de esperar vuelve a la gestión madrileña Marta Rivera de la Cruz: la ex de Ciudadanos será el único recuerdo naranja en el monocolor azul de la legislatura madrileña que se prolongará hasta 2023.

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