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Bale se gana el ostracismo

La segunda parte contra el Eibar enfadó mucho a Zidane. La relajación general le molestó, porque no era la primera vez, pero entre los jugadores que participaron hubo uno que quedó especialmente señalado: Gareth Bale. El técnico francés le dio la media hora final, en el enésimo intento por reengancharle al equipo. Lo hizo dando prioridad al galés en una demarcación en la que existe un gran overbooking.

Bale estuvo ante el Eibar apático, desconectado y fuera del partido. Sin ganas. Esa actitud ha provocado que Zidane haya premiado a otros futbolistas que sí han puesto todo de su parte para tener minutos. El mejor ejemplo es la apuesta por Asensio con todo por resolver frente al Valencia o la titularidad de James frente a la Real Sociedad.

En estos dos últimos partidos, ante rivales que pelean por Europa y con dos resultados que llegaron con emoción hasta el tramo final, Zidane no ha pensado en Bale. Ha visto los 180 minutos sentado en el banquillo. Ni el hecho de tener cinco sustituciones ha permitido que el entrenador le diera otra oportunidad. Aquella apatía frente al Eibar le puede costar cara a Gareth, porque en su posición son muchas las alternativas que tiene Zizou en la plantilla. Además, los que compiten por ese puesto están respondiendo: Hazard ha vuelto en un gran tono físico, Asensio regresó con gol tras once meses de lesión, Vinicius brilló frente a la Real Sociedad… A pesar de la acumulación de partidos existen jugadores de sobra en esa demarcación para que Zidane no se vea obligado a recurrir a Bale. La mejor prueba es Brahim, que pese a las lesiones de Isco y Lucas Vázquez todavía no ha tenido oportunidades en estos tres encuentros.

Con estas suplencias cada vez más habituales, Bale tiene muy complicado maquillar una temporada muy gris. Sólo ha marcado tres goles en los 19 partidos que ha disputado y para encontrar sus últimas dianas en LaLiga hay que remontarse hasta el 1 de septiembre de 2019, en la jornada 3 (doblete ante el Villarreal). Fue su mejor partido en el campeonato doméstico y aun así lo emborronó: se autoexpulsó en los minutos finales. Su otra diana fue en Copa, ante Unionistas, y también la estropeó al no celebrarlo.

Bale, con contrato hasta 2022, mantiene su idea de cumplirlo y seguir en el Real Madrid. Sin embargo, la paciencia de Zidane con él parece haberse agotado tras la falta de actitud mostrada contra el Eibar. El francés es un experto en enchufar a jugadores que parecían haber perdido importancia en el equipo. Pero en esta ocasión el ostracismo de Bale va para largo…

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