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«Bloqueé a diez mil cuentas en las redes sociales porque la presión era tremenda»

Lucas Boyé (San Gregorio, Argentina, 1996) atraviesa por un gran momento de forma. Suma cuatro goles, pero su rendimiento está por encima de los números. Su cláusula asciende a 25 millones de euros y su contrato se extiende hasta 2024. Muchos equipos comienzan a mirarle de reojo y su gran ilusión pasa por asentar al Elche en Primera y por convencer a Lionel Scaloni de que tiene sitio con la selección de Argentina. El argentino repasa su trayectoria en Onda Cero Elche.

¿Está en su mejor momento en el Elche?

Uno va cogiendo confianza en el equipo. Las ocasiones empiezan a entrar un poco más seguidas y todo eso a uno le hace sentir bien. Estoy jugando bastante. Esta afición me ayuda mucho porque hace que cada fin de semana me encuentre con confianza y que las cosas salgan más cerca de lo que uno quiere.

Es uno de los delanteros en mejor momento de LaLiga y de Europa. ¿Qué siente?

Uno siempre trabaja para que las cosas vayan de la mejor manera. Luché por mucho tiempo para poder disfrutar del fútbol. Y, por suerte, ha llegado el momento. Estoy muy contento por eso porque hasta ahora me tocó sufrir mucho.

Llegó rodeado de críticas por sus números, sin conocer su potencial y su fútbol. ¿Qué ha cambiado para que se haya podido conectar al Elche y mostrar su mejor versión?

Son muchos factores los que entran en juego a la hora de que un futbolista profesional rinda; en este mundo las presiones son muy altas. Un papel crucial es la madurez porque a unos jugadores le afectan más las cosas que a otros. Desde que llegué a Elche me empecé a sentir mejor y, sin duda, esa experiencia anterior me sirvió para aprender y ser ahora el futbolista y la persona que se ve. La confianza y que los goles entren le hacen a uno sentirse bien. Al final, es todo un aprendizaje. Soy un jugador muy ‘mental’. Mi cabeza le da muchas vueltas a las cosas y, en ocasiones, terminaba explotando. Uno es más determinante cuando piensa menos, cuando le importa menos el qué dirán. Si te comes la cabeza, se hace más complicado porque hay mucha presión y hay veces que con tan poca edad no sabes cómo manejarla.

¿Cómo recuerda sus principios en Argentina y su llegada a Europa?

Yo me fui de muy chico a Buenos Aires, desde San Gregorio, un pueblo del interior de Argentina, a 400 kilómetros aproximadamente de la capital. Salí de casa a los 14 años. Crecí en River y me crie ahí, donde hay muchísimo nivel, muchísimos jugadores y muchísimas promesas. Tuve la suerte de debutar y de empezar a jugar con el primer equipo desde muy joven, en un club tan grande como es River. Y lo mismo que decía anteriormente: no pude manejar la presión. No me sentí a gusto. Vi la oportunidad de salir a préstamo y me marché cedido a Newell’s, un buen club pero no tan grande como River. Sumé más minutos y de ahí volé a Torino. El primer año jugué mucho en la Serie A; me sentía parte importante del equipo.

¿Y qué pasó para frenar entonces su progresión?

La segunda temporada empecé a participar menos en el Torino. Decidí salir cedido y eso fue un error, pero como dije antes de todo se aprende. Me marché al AEK Atenas, equipo de Champions, pero jugué muy poco y me quedé sin espacio, con una opción de compra muy elevada en un equipo que venía de salir campeón y que iba a jugar Champions con expectativas altas. Pero tampoco terminó de ser un gran año. Yo esperaba mucho más, pero las cosas, al final, no salen siempre como uno espera. Disfruté mucho de jugar ahí por la gente, pero me tuve que marchar.

Volvió a salir cedido al Reading y al Celta, sin que tampoco pudiese encontrar su sitio…

Sí, media temporada en cada equipo. Nunca me adapté por los problemas físicos y la falta de ritmo. Antes de venir a Elche, me fui a Inglaterra, donde fue complicadísimo. El nivel de la segunda división inglesa es extraordinario. Me costó, tuve varias lesiones y nunca terminé de sentirme en forma. Y ya a partir de ahí llegué al Elche.

Dice que lo pasó mal y llegó a contar que tuvo que bloquear a diez mil cuentas de Twitter. ¿Cómo se explica?

Sí, lo desvelé yo cuando me preguntaron por este tema. He bloqueado a cerca de diez mil cuentas en las redes sociales porque lo he pasado mal, la presión era tremenda, y no lo soportaba. En cuanto me insultaban o me decían algo que me hacía daño, cerraba. Por eso muchas veces ahora, cuando me preguntan por el cariño de la gente, digo que lo disfruto sin envolverme demasiado en eso. He sufrido el otro lado; no sólo en Argentina, también en Vigo. Sufrí muchos insultos y, al final, nosotros los futbolistas somos personas y nos duele de la misma manera. Me costó mucho superarlo. Pero ya digo que uno va creciendo, se va acostumbrando y aprendiendo a cómo manejar ciertas situaciones. Ahora tengo 25 años, soy joven, aunque viví un montón de situaciones a lo largo de mi corta carrera que creo que me hacen sentirme bien parado en el lugar que estoy.

Podría darles una segunda oportunidad…

Es entendible que los hinchas apoyen a sus equipos, pero no los insultos que se sueltan sin más. Comprendo que cada uno quiera lo mejor para su club, es normal que quieran más a algunos jugadores que a otros, pero de ahí a esos ataques hay mucha diferencia. Por eso es normal que un futbolista pueda rendir en un sitio y en otro no. Eso se da constantemente en el fútbol. Hay miles de ejemplos todo el tiempo. No hay que enroscarse tampoco tanto en las opiniones. No sé si son diez mil cuentas, pero si me pongo a mirar la lista de bloqueadas, bajo y no encuentro el final… En ese momento era muy ‘chico’ y no supe reaccionar de otra manera.

¿Qué opina de la trayectoria del equipo?

El grupo está trabajando bien. Si ves los entrenamientos no sabes quién es titular y quién es suplente. La competencia es alta en todas las posiciones. En mi puesto somos cinco delanteros, con diferentes características y gran nivel para jugar. Los pequeños detalles nos están castigando, pero debemos seguir por este camino porque pronto llegarán las victorias.

¿Cómo ve en este momento de dificultad al técnico Fran Escribá?

Bien, le veo bien. Nos da tranquilidad, que es algo importante, y siento que está igual que siempre. El grupo trabaja de manera adecuada y está con el entrenador. Debemos seguir unidos para ir hacia arriba.

Se le empieza a nombre como candidato para jugar con Argentina. ¿Lo ve cerca?

No sé si estoy lejos o cerca, pero mi sueño es jugar algún día con la selección de mi país. Es mi ilusión y mi objetivo, no puedo decir otra cosa. No he hablado con Lionel Scaloni así que sólo sigo centrado en el Elche y en hacerlo lo mejor posible. Ojalá que se dé algún día porque es mi gran ilusión.

También se ha especulado sobre las ofertas que le llegarán en el mercado de invierno o a final de temporada. ¿Cómo afronta esta situación?

De ninguna manera porque no son cosas que yo sepa o que dependan de mí. Mi intención es terminar la temporada con el Elche y lo que pase a partir de ahí ya se verá. La gente debe estar tranquila por eso.

Por último, ¿qué le diría a la afición del Elche?

Como dije antes, no me dejo llevar por las alabanzas porque también viví la otra parte, en otros equipos, y lo pasé muy mal. Esto es muy cambiante. Sí que siento el apoyo de la afición del Elche, que es muy cariñosa conmigo. Lo percibido en el estadio y a través de las redes sociales. Ojalá que acudan más al estadio para ayudarnos y disfrutar juntos.

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