Bosques de película: hayedos españoles para recorrer en otoño cuando pase el ‘chorro polar’

En otoño los bosques se tornan mágicos. Muchos de ellos parecen ahora bosques de película. Ocurre especialmente con los hayedos, tan raros por estas latitudes y por eso tan preciados.

En otoño, la paz del bosque es la misma de siempre, pero la paleta de colores deslumbra. Por mucho que se diga cada año, no deja de fascinar esa combinación de rojos, amarillos, naranjas, grises y verdes que muestra majestuoso un hayedo.

Así que los vamos a visitar. Se trata de seis hayedos españoles para recorrerlos en otoño, al menos cuando pase el maldito ‘chorro polar’.

El topónimo “faedo” significa hayedo. Se debe a un ejemplar de haya que ha propiciado que éste sea tan famoso y reciba tantas visitas por un ejemplar al que precisamente llaman “Fagus” y que, según unas pruebas científicas cumplió 500 años en el año 2008, por lo que se cree que podría ser el más antiguo del país.

Más que uno sólo, es toda una exposición de diferentes tipos de bosque. El Parque Natural de Redes tiene además de hayedos, alcornocales, robledales o eucalipto. Pero es el haya el más abundante de la zona. Destaca por contar con una amplia riqueza medioambiental, ya que existen formaciones de origen glaciar y numerosas cuevas. Tal vez por ello sea uno de los lugares preferidos de osos pardo y lobos, que eligen esta zona de Asturias para tener a sus crías.

Perteneciente al municipio de Montejo de la Sierra, en la Sierra Norte de Madrid, este bosque de hayas dibuja una imagen de colores que bailan con el cambio de estación haciendo que sea idóneo para visitar durante todo el año. También se extienden por su superficie numerosos robles centenarios y pinares de pino silvestre. Hay abundante presencia de corzos y jabalíes, así como numerosos anfibios y reptiles que proliferan por la humedad del ambiente. Las 250 hectáreas del Hayedo de Montejo están declarada Reserva de la Biosfera.

La Fageda d’en Jordà (en catalán) es una zona de hayas dentro del Parque Natural de La Garrotxa. Su rasgo diferenciador del resto de hayedos es que está asentado en la colada de lava del volcán El Croscat, rodeado por colinas y muy cerca del famoso volcán de Santa Margarida. También merece mención especial porque a la altura que se encuentra es muy difícil encontrar este tipo de árboles.

Está ubicado dentro del Parque Natural del Gorbea. Las ramas de sus hayas, al contrario que suele suceder, no crecen de manera horizontal, sino verticalmente, como si saludasen al cielo. Si tenemos suerte y nuestra visita coincide con un día de niebla, el hayedo será, además de fascinante, un lugar misterioso y melancólico. Las ramas Selva de Irati (Navarra)de estas hayas, al contrario que suele suceder, no crecen de manera horizontal, sino verticalmente.

Se trata del segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra de Alemania. Ubicado en el Pirineo oriental navarro, son 17.000 hectáreas salpicadas por hayedos, abetos, tilos, avellanos, olmos, sauces y robles. Ofrece numerosas atracciones turísticas al amparo de la naturaleza como senderos balizados, el embalse de Irabia, la ermita de la Virgen de las Nieves o caminos BBT, entre otras.

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