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Bostezando al Eurobasket

España trituró a Rumanía y se metió en el Eurobasket de 2022. Cualquier otra cosa hubiese sido ir contra la lógica más radical, así que ocurrió lo previsible. Un partido sin historia que debe servir para reflexionar a la FIBA. En pleno conflicto con la Euroliga, las Ventanas son una manera de defender un territorio y un producto. Los países deben tener a derecho a ver sus selecciones, pero una clasificación para el Eurobasket en la que, de cuatro equipos en un grupo pasan tres, admitiendo que las selecciones que van están ya disminuidas de por sí, es un relleno innecesario y seguramente no sea el mejor anuncio de lo que la FIBA pretende con esta idea global que recuperó hace tres años. Un buen día para que Andreas Zagklis, que vio el partido en la grada de La Fonteta, se plantee una Europa de dos velocidades, también en las Ventanas.

Pero esa historia se juega en los despachos. Los jugadores de la Selección hicieron lo suyo en la cancha. En la Fonteta, con la música a toda pastilla y la bocina con unos decibelios más apropiados para una fiesta de Nochevieja de las de antes que para un recinto vacío, España disfrutó de un partido plácido y sin sufrimiento. Incluso demasiado sencillo para jugadores a los que les gusta competir.

Scariolo hizo ciertos cambios en el quinteto. Tyson Pérez, que se había evaporado en el partido contra Israel, empezó jugando por encima del aro de Rumanía, selección muy débil a nivel atlético. Arteaga se puso las botas en el inicio del segundo cuarto, aunque la fiesta la había empezado antes Brizuela, con diez puntos en el primero. No es sencillo jugar este tipo de partidos. Después de siete días metidos en una burbuja, después de PCR y antígenos de todos los colores, lo único que miraban los jugadores durante muchos minutos era la puerta de salida de La Fonteta para escapar cuanto antes. Scariolo trató de mantener a sus jugadores en tensión. Otra difícil misión, porque el partido era de difícil digestión. Tanta diferencia entre equipos relaja innecesariamente y baja el nivel de atención. Aunque parezca mentira, el partido fue incluso a menos. El tercer cuarto terminó 13-12. Unos guarismos bajos, una sensación de agotamiento alarmante con un partido que se le hizo largo a todos.

Pero que llegó a su final. Y que coloca a España en el Eurobasket de 2022 como indicaba la lógica y como era la obligación para el campeón del mundo. Todavía le quedan dos partidos más a estas Ventanas, tal vez con más interés incluso que este partido. Porque aunque España ya esté clasificado, Scariolo no quiere que el grupo de las Ventanas pierda el hilo. No son las mejores circunstancias en los últimos meses, pero este grupo necesita un impulso que tal vez puedan darle partidos de más nivel ante Israel y Polonia, que le han derrotado en la primera vuelta.

Se acabó la burbuja de Valencia en La Fonteta. Con el trabajo hecho y el objetivo cumplido, pero con la sensación de que el producto necesita mejoras. Por ser suave.

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