Viajes

Caminos de Tarragona, 75 kilómetros de sendas para recorrer junto al Mediterráneo

Tarragona es el sur de Cataluña. Su litoral es la Costa Dorada y su capital la mítica Tarraco. En ésta encontramos su conjunto arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es la más romana de las ciudades catalanas.

Visitarla obliga a recorrer las murallas, el anfiteatro, el teatro, el circo, la torre del Pretorio, la necrópolis paleocristiana y los foros local y provincial. Acaba uno sintiendo nostalgia por los tiempos en los que Tarraco fue unas de las grandes capitales de Hispania. Pero Tarragona también muestra un rico patrimonio medieval y moderno, su amplia oferta lúdica, cultural y gastronómica, y, claro, sus magníficas playas.

Estamos en otoño y fuera de la temporada de baño, pero la costa de Tarragona sigue regalándonos el tesoro que es el Mar Mediterráneo. Podemos pasear por sus paisajes y lo hacemos esta vez por los Caminos de Tarragona, 75 kilómetros de sendas para recorrer junto al Mediterráneo.

Esta red es un conjunto de caminos públicos formada por antiguos caminos de carro, de herradura, senderos y otros más actuales. Son sendas señalizadas adecuadas para caminar, pasear, montar en bicicleta, a caballo y conectar con los paisajes y el patrimonio de los alrededores de Tarragona.

Algunos son viejos caminos reales que unían pueblos, otros dirigían a masías y otros -como el llamado camino de la costa o camino de ronda- tenían como misión vigilar los peligros procedentes del mar y el contrabando. Este mapa muestra todos los caminos.

La red señalizada de Caminos de Tarragona permite al visitante poder pasear, disfrutar y distraerse, por ejemplo, con canteras romanas, torres medievales o acantilados. Sus sendas están señalizadas con marcas amarillas de continuidad, salvo que coincidan con tramos de GR o de PR donde se mantienen las marcas de los itinerarios de la FEEC, blanca y roja por los GR y blanca y amarilla en el caso de los PR.

De todos los Caminos de Tarragona, el más completo es la Anilla Verde, un sendero de 34 kilómetros que puede hacerse a pie o en bicicleta y une la desembocadura de los ríos Francolí y Gaià. Es una excursión ideal para explorar desde acueductos romanos a masías medievales, pasando por cúpulas modernistas, pueblos que parecen castillos o huertas y calas con pinos.

Por el camino se pueden descubrir algunos de los monumentos y paisajes más representativos, como el famoso Pont del Diable (acueducto romano, en la imagen superior), el camino del Gurugú, el pueblo fortificado de Tamarit o la cantera romana del Médol (imagen inferior). Además, playas como la de la Móra, Llarga o los acantilados de Morrots, que esconden la playa dels Capellans.

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