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Carlos Sainz, lejos de Leclerc y fuera del Q3: cuando se impone la cruda realidad

Llegó el primer gran momento de un gran premio, la velocidad a una vuelta. Carlos Sainz confirmó que aún debe sacar pico y pala para excavar dentro de sí mismo y poder rivalizar con Charles Leclerc los sábados. Que el español quedara lejos de su compañero entra en la lógica de su bisoñez con Ferrari, pero no perder un Q3 que estaba al alcance de su monoplaza. Esta pugna con Leclerc será la asignatura más complicada para Sainz en su proceso de aclimatación al SF71.

A. Ramírez

Imola no trata bien a Sainz y otros pilotos en su situación. “Hay mucho riesgo y hace falta mucha confianza en esta pista”, resumía Daniel Ricciardo al terminar la jornada. El español solo había rodado con el SF71 en un solo circuito hasta el momento. El Dino y Enzo Ferrari le ponía a prueba para exigir el límite de un monoplaza que solo conoce en Shakir, pero con la dura referencia enfrente de un compañero ya hecho a la montura. Sainz pagó el precio, porque una décima más o menos significaba un abismo. “He sido más o menos rápido en cada curva, pero no he logrado el giro completo. Sé donde debo mejorar, probablemente en esta pista no tengo la suficiente confianza. Me faltan vueltas para comprender mejor la máquina y cómo equilibrarla en un circuito tan exigente como Imola”.

Sainz reconocía, como otros pilotos con montura nueva, que el complicado trazado de Imola exigía mayor confianza en el monoplazaSainz reconocía, como otros pilotos con montura nueva, que el complicado trazado de Imola exigía mayor confianza en el monoplazaSainz reconocía, como otros pilotos con montura nueva, que el complicado trazado de Imola exigía mayor confianza en el monoplaza

Decepción tras el viernes

Salvo Pérez, todos los pilotos que debutaban con un nuevo monoplaza en 2021 caían superados por sus compañeros en Imola: Vettel, Alonso, Ricciardo (siempre Norris más rápido), Tsunoda y el propio Sainz. Con poco tiempo de rodaje previo en una pista tan crítica y exigente, el conocimiento último de la máquina marcaba diferencias a una vuelta. Tan solo Checo Pérez lograba la machada, pero in extremis, y ante un grave error de Verstappen. En todo caso, el Dino y Enzo Ferrari desnudaba la confianza del piloto en su montura. Vettel, por ejemplo, reconocía que le faltó esa “última gota de confianza”. Tres décimas sacó Leclerc a Sainz. Sólo una décima le hubiera situado junto a Valtteri Bottas. Con 61 centésimas menos hubiera entrado en el Q3.

“No he hecho una vuelta buena en toda la cuali. No pude poner todas las curvas iguales, cuando ganaba una décima en una la perdía en la otra, me ha faltado consistencia y, al final, con lo apretado que está todo, no he podido poner junta una vuelta”. En sus palabras Sainz también delataba la falta de experiencia para sacar la milésima al SF21. “Me he dejado dos o tres décimas por el camino, me he equivocado con el equilibrio de frenada en un par de curvas. Todo un poco nuevo todavía, un poco verde, sobre todo en un circuito en el que necesitas tanta confianza y tantas vueltas”. El mismo discurso que Vettel o Ricciardo.

“Me estaba constando poner la vuelta junta, poner todos los pianos, todas las curvas, hacer todas mis curvas buenas en la misma vuelta. No es algo que me haga ser positivo. Quería estar hoy entre los cinco primeros, sobre todo porque me he sentido bien durante el fin de semana”. La decepción de Sainz contrastaba ante las primeras sensaciones del viernes. Tras los primeros compases en el Dino y Enzo Ferrari, el español hablaba de un monoplaza que le inspiraba confianza, noble de reacciones, que le permitía llegar pronto a su límite. Pero el límite era el marcado por la magnífica cuarta posición de Charles Leclerc (quinto de no ser eliminada por centímetros la magnífica vuelta de Lando Norris), capaz de exprimir al SF21 como todavía Sainz no puede. Como también ocurrió en Shakir.

“Soy un piloto de domingos”

“Ayer pensaba que la segunda fila era posible, mientras hoy no tanto porque en los libres me ha soprendido la velocidad de McLaren, han andado muy fuerte y han encontrado algo respecto a ayer”, explicaba el monegasco al terminar la sesión, “pero estoy contento porque he hecho una buena vuelta. Aunque tengo que decir que Mercedes y Red Bull están en otro planeta, estamos solo a tres décimas de ellos y me da esperanza de poder hacer cosas bonitas (para la carrera)”. A pesar de que Leclerc también cometía un pequeño error que le costó algo de tiempo “siete u ocho centésimas, estaba un poco frustrado por la radio, pero aunque lo hubiera hecho mejor no hubiera ganado una posición en la salida”.

Queda por confirmar si el ritmo en carrera responde a las sensaciones de ambos pilotos de Ferrari el viernes, a pesar del ‘graining’ para el español con el compuesto más blando. El que usará Leclerc frente a sus rivales de alrededor que pasaron al Q3 con los medios. A diferencia de Sainz, quién podrá elegir neumático y alargar, teóricamente, su parada respecto a los rivales que entraban justo por delante. De momento, se aleja la llegada de la lluvia. “Poder elegir neumático no es algo que me haga ser positivo, quería entrar entre los cinco primeros”. Pero a diferencia de los clasificatorios, el punto fuerte de Sainz está en sus arrancadas y ritmo de carrera. ” Siempre he sido piloto de domingos, estoy confiado en lo que puedo hacer mañana”. En Shakir renunció a la agresividad en la salida pero confirmó la velocidad con todos los compuestos. A diferencia de las curvas en el Dino y Enzo Ferrari para Carlos Sainz, el domingo se trata cuestión de juntar ambas virtudes.

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