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Carlos Sainz, o cuando ganas a Charles Leclerc pero un Williams te roba la cartera

Carlos Sainz estuvo excelente en la sesión clasificatoria, pero nadie se esperaba la estratosférica vuelta de Lando Norris y su McLaren, el verdadero objetivo de Ferrari este fin de semana. Tampoco, que se colara por delante el Williams de George Russell a igualdad de neumático. Porque el equipo italiano solo piensa en términos de carrera, una vez más.

Poco que reprochar a Sainz en la jornada clasificatoria del sábado, quien clasificó justo por delante de Charles Leclerc, y el primero que lo intentó con el neumático medio para salir con él en la carrera. El plan no salió bien por apenas seis milésimas, la distancia que le separaba con un George Russell fortísimo y sorprendente con su Williams.

Inicialmente nada que alarmarse, si no fuera porque su gran objetivo, Lando Norris se clasificó lejos y por delante de los dos Ferrari, pero además a la espalda de Max Verstappen, superando incluso a los Mercedes con los que comparte propulsor. En todo caso, en Ferrari confían que la carrera permitirá obtener un buen resultado conjunto con los dos monoplazas.

La gran sorpresa

Después de la penalización sufrida por Sebastian Vettel, Sainz avanza una posición y arrancará décimo. Una de las claves para el madrileño será la rapidez en superar a Lance Stroll y George Russel, que partirán con la desventaja de los neumáticos blandos. Pero el español advierte con cautela que tampoco serán presa fácil, especialmente el piloto del Williams: “Que tenemos buen ritmo eso es seguro, -explicaba Carlos al término de la sesión- pero, de todos modos, no olvidemos que nos ganó la semana pasada –al menos a mí, me ganó–, y el Williams no es de ningún modo un coche lento este fin de semana. Hice unas cuantas vueltas detrás de él, y me fue imposible pasarlo, así que buen trabajo por parte de George y la confirmación de que Williams no es un coche mucho más lento que el nuestro, pues aquí contar con el motor Mercedes definitivamente supone una ventaja”.

Quedará la duda sobre qué había podido hacer Sainz de haber pasado al Q3 de no ser por fatídicas seis milésimas. Pero dejar a Leclerc detrás es uno de los mejores indicativos de que no quedaban ya más gotas por exprimir en su SF21: “Casi, nos sale, -afirmaba resignado el madrileño-. Estaba claro que con la degradación no podíamos jugárnosla con el neumático blando, y teníamos que jugárnosla todo al medip. Pero qué se le va a hacer, fue en general una ‘quali’ muy buena y demostró la capacidad de reacción del equipo, mejorando un par de cosas aquí y allá, mejorando el ‘set-up’, y yo mismo he cambiado un par de cosas en la conducción respecto al fin de semana pasado”.

Sainz, en acción durante el sábado. (Reuters)Sainz, en acción durante el sábado. (Reuters) Sainz, en acción durante el sábado. (Reuters)

El dilema de la estrategia

El piloto español reconocía que haber pasado a la fase final de la Q3 habría sido “la guinda del pastel”, pero su gran preocupación es la gestión de sus neumáticos y aprovechar su teórica ventaja respecto a los coches que le preceden en el primer tercio de carrera: “El único problema quizá es que no nos quedan juegos de neumáticos medios nuevos, veremos también a ver qué pasa si el domingo bajan las temperaturas tanto como parece, pero bueno, es lo que hay, jugar con los juegos de medios y duros qu

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