Economía

China importa cifras récord de gas de EEUU para combatir su crisis energética

La situación entre China y Estados Unidos ha vivido un vuelco de 180 grados. Hace solo un par de años la «guerra comercial» y la hegemonía entre ambas estaba a la orden del día pero, a día de hoy, las relaciones son cordiales. El mejor ejemplo de este escenario es que la importación de gas estadounidense ha alcanzado cifras récord para plantar cara a su crisis energética y combatir la huella de carbono, según informa The Wall Street Journal.

China ha pasado de apenas comprar gas estadounidense en 2019 a, en poco más de dos años, adquirir más de este tipo de hidrocarburo que nunca. Este escenario se produce, principalmente, debido a la escasez mundial de energía que ha disparado los precios y que se debe al esfuerzo del país asiático por reducir las emisiones de carbono al recortar la cantidad de carbón que está quemando.

La escasez de energía que afronta China ha obligado al Gobierno a reducir las horas que están las fábricas operativas y a cortes de energías en algunas ciudades. Entre los motivos de esta crisis energética destacan una demanda más fuerte de lo esperado para las fábricas del país a medida que la economía mundial ha dejado atrás la crisis provocada por la pandemia y una mayor apuesta por el gas frente al carbón para combatir la contaminación y la falta de precipitaciones que se han producido en determinadas partes del país y que han obstaculizado la producción de energía hidroeléctrica.

Cotizalia

La apuesta de China ha tenido, como es lógico, su reacción en el mercado de las materias primas. El precio del gas natural licuado se ha disparado ya que el nivel de referencia para las entregas en Asia ha alcanzado los 56 dólares por millón de unidades térmicas británicas a principios de octubre, lo que supone diez veces más que hace un año. No obstante, los precios han sufrido una corrección tras asegurar el presidente ruso Vladimir Putin que bombeará más gas a Europa en cuanto llene sus depósitos nacionales.

La escasez de energía que afronta China no es solo una situación que afecte al país asiático sino que también se vive a nivel global. Por ejemplo, Europa se ha visto obligada a lidiar con los fuertes incrementos de precios debido al aumento de la demanda de gas, a medida que la recuperación económica tras la pandemia cogía un ritmo mucho más alto.

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