Viajes

Cinco ciudades españolas con encanto y estilo neomudéjar

La arquitectura es siempre una buena razón para viajar. Esta vez lo haremos de la mano de un estilo muy español: el neomudéjar. Esta tendencia se desarrolló en España a finales del siglo XIX y principios del XX. Se enmarca dentro de las corrientes de la arquitectura historicista imperante en Europa por aquella época.

El neomudéjar fue reivindicado como estilo nacional, por estar basado en un estilo propiamente hispánico, el mudéjar. Y con esa idea se construyeron edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura.

Con estilo neomudéjar se levantaron en España muchas construcciones de carácter festivo y de ocio, como salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas. Aunque, eso también, muchos de esos edificios más que neomudéjar son de estilo neoárabe.

Encontraremos obras de estilo neomudéjar en muchas capitales españolas, especialmente en Madrid. Nos quedamos con estas cinco ciudades con encanto y estilo neomudéjar.

Frecuentemente se ha considerado a la plaza de toros de las Ventas, en Madrid, de Rodríguez Ayuso y Álvarez Capra, como el inicio del neomudéjar. De modo que nuestra ruta empieza en Madrid y en su plaza de toros.

Desde Ventas podemos bajar hasta casi el Parque del Retiro. A su lado están las Antiguas Escuelas Aguirre, ahora Casa Árabe. Otro edificio neomudéjar de la capital son la torre del Canal de Isabel II, en la calle de Santa Engracia.

La lista sigue con la Fábrica de Cervezas El Águila, obra de Eugenio Jiménez Correa, la antigua Fábrica de Galletas PACISA atribuida a Luis Martínez Díaz, el Matadero de Madrid de Luis Bellido, las nuevas instalaciones de la Real Fábrica de Tapices de José Segundo de Lema o la antigua sucursal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid de Fernando Arbós y Tremantí, que hoy alberga La Casa Encendida, allí donde acaba Lavapiés.

También hay en Madrid iglesias de este estilo, como la de Santa Cristina, la de San Matías de Hortaleza, la Iglesia de la Paloma, de Álvarez Capra, o la Iglesia de San Fermín de los Navarros, de Carlos Velasco y Eugenio Jiménez Correa.

Es la ciudad por excelencia para hacer una visita que mezcla los atractivos de interés cultural e histórico. El encanto de sus calles, los monumentos históricos, sus lugares de interés cultural y la gran oferta gastronómica hacen de Toledo una visita obligada.

Sin embargo, no será el neomudéjar lo que más busque el turista que llega a Toledo. Hay sin embargo al memos dos buenos ejemplos de este estilo arquitectónico. De entrada, la propia estación de Toledo, diseñada por Narciso Clavería y terminada en 1920. También podemos visitar la Escuela de Artes Industriales de Arturo Mélida, de la que se conserva su fachada original inspirada en el mudéjar toledano.

La capital de Andalucía guarda una enorme cantidad de atractivos artísticos, culturales, de ocio, sociales y turí­sticos. Ciudad romana, árabe, renacentista, barroca, americana, mariana, flamenca, torera… Sevilla también es neomudéjar.

Tenemos dos buenos ejemplos. El primero sale a nuestro encuentro. Es la estación de Plaza de Armas. También de este mismo estilo tenemos el Antiguo pabellón de Arte Antiguo e Industrias Artísticas, hoy Museo de Artes y Costumbres Populares.

En Aragón el neomudéjar tuvo un amplio desarrollo, debido en parte a su propia tradición mudéjar. La basílica del Pilar, el mayor templo barroco de España, es el símbolo de Zaragoza por excelencia, pero nos hemos acercado buscando alguna joya neomudéjar. Y la hay. Es el Edificio de Correos (1926).

Merece la pena que nos acerquemos a la ciudad hermana de Teruel, donde descubrimos alguna de las máximas creaciones de este estilo, como la Escalinata de la Estación obra del ingeniero José Torán de la Rad, de 1921.

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