Economía

Cómo ahorrar en el gasto energético del hogar: así es la nueva etiqueta energética de las bombillas

Debido a la polémica subida en la factura de la luz, el gasto energético de los hogares de España ha disparatado y existen varias estrategias para recortar costes ya sea reduciendo el consumo o utilizando los dispositivos en los tramos estratégicos en los que el precio de la luz es más barato. Además de estos trucos, otra forma de ahorrar unos euros en el gasto energético a largo plazo es el uso de bombillas y lámparas de mayor eficiencia energética, pero ¿cómo se sabe cuáles son las bombillas de mayor y menor consumo?. En este sentido, cabe explicar el 1 de septiembre de 2021 entró en vigor la nueva etiqueta energética para lámparas y bombillas, que simplifica las categorías para ayudar a los consumidores a elegir los productos más eficientes.

Se ha redefinido la clasificación de estos productos retrocediendo de nuevo a la escala de la ‘A’ a la ‘G’. Anteriormente, las clases energéticas más eficientes eran la A, A+, A++ y A+++, pero esta clasificación motivaba mucho menos la compra de una bombilla de la clase más eficiente, ya que daba la sensación de que cualquiera de las cuatro ya era suficientemente buena. Además, la apuesta por la tecnología más eficiente también beneficia el medio ambiente y un granito de arena para la lucha contra el cambio climático, ya que supone un menor consumo energético y ayuda a reducir la dependencia energética de España respecto a otros países y a combatir el cambio climático. En este sentido, según la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, si 100 hogares hiciesen el cambio de bombillas halógenas a LED de clase A, se evitaría la emisión de unas 6,1 toneladas de CO₂, lo cual es equivalente a las emisiones de un coche medio al recorrer unos 45.000 km.

¿Cómo es el etiquetado?

Ahora existen siete clases que van de la ‘A’ a la ‘G’ acompañados de un color que va desde verde oscuro que indica alta eficiencia hasta el rojo baja eficiencia, respectivamente. En el caso de las fuentes luminosas, la eficiencia depende de su rendimiento lumínico: la relación entre la cantidad de luz que emiten (en lúmenes) y la electricidad que consumen (en W).

Cada producto tiene una clase asignada y en el etiquetado está señalado el grupo al que corresponde ya sea la ‘B’, la ‘D’ o la ‘G’. La clase más eficiente que viene siendo el grupo ‘A’ inicialmente se dejará vacía para los nuevos productos más eficientes que se irán desarrollando. Además, los parámetros también se restablecen, ya que las lámparas quedan en una clase energética más baja que la actual debido a que los requisitos de eficiencia son ahora más estrictos. Igualmente, todas las etiquetas también un código QR que al escanearlo te redirigirá a una web dónde vendrán detallados más datos sobre el producto y en las pantallas y lámparas se indicará el consumo por 1.000 horas de uso.

A la izquierda, la antigua etiqueta energética y a la derecha la nueva.A la izquierda, la antigua etiqueta energética y a la derecha la nueva. A la izquierda, la antigua etiqueta energética y a la derecha la nueva.

Elegir una lámpara eficiente, ahorro seguro

Tal y como explican desde la OCU, puede que no estés tan acostumbrado a fijarte en la etiqueta energética de las bombillas que compras, a diferencia de lo que sucede otras familias de productos (frigoríficos, lavadoras o lavavajillas), pero es algo en lo que se debería fijar el consumidor por el bien de su bolsillo, porque no todas las bombillas LED son iguales.

La iluminación supone alrededor de un 12% del consumo eléctrico de una casa, por lo que mejorar su eficiencia resultará en un ahorro considerable. Aunque aún no se pueden comprar bombillas asignadas a las categorías ‘A’, ‘B’, o ‘C’, ya que aún no existen productos lumínicos que cumplan con los requisitos necesarios según la OCU, las bombillas LED ubicadas en la parte más alta del etiquetado serán las más adecuadas para ahorrar en este ámbito,

¿Cuánto se puede ahorrar?

La OCU también ha llevado a cabo un estudio sobre lo que se gastaría en iluminación de una vivienda de 90 m2 a lo largo de 10 años con diferentes tipos de bombillas y los resultados revelan que compensa más económicamente comprar bombillas LED en vez de las halógenas o las de bajo consumo y a lo largo de 10 años supone una ahorro de más de 500 euros.

Está claro que las bombillas LED suponen un mayor ahorro en comparación con otras pero dentro de este tipo de dispositivos también se pueden destacar diferencias en relación a la eficiencia y por ello es muy importante fijarse en su etiqueta energética: cuanto más cercana a la A, mejor. Según los cálculos de la OCU, la diferencia de gasto entre una lámpara LED clase A y una clase G sería de unos 110 euros a lo largo de 10 años. Como por ahora no están en el mercado bombillas LED de la clase ‘A’, ‘B’ o ‘C’ la mejor opción actualmente son las bombillas de la clase ‘D’ y aunque sean más caras, a lo largo del tiempo será más rentable.

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