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Cómo aspirar a ganar a un Fernando Alonso o Carlos Sainz desde tu propia casa

A pesar de la suspensión del calendario internacional de competiciones por el coronavirus, el pasado fin de semana se celebraron las 24 Horas de Le Mans…virtuales. Pero en ella tomaron parte campeones del mundo de Fórmula 1 como Fernando Alonso o Jenson Button, ganadores de las 500 Millas como Juan Pablo Montoya o Simon Pagenaud, Verstappen, Norris, Gasly, Leclerc, varios ganadores de las 24 Horas reales, y así hasta más de un centenar de pilotos profesionales. Porsche, Aston Martin, Ferrari, por ejemplo, compitieron con pilotos e ingenieros de sus equipos oficiales. Toyota utilizó la prueba como preparación para los suyos. Con cincuenta equipos y doscientos pilotos, un día entero de competición también en condiciones nocturnas, la carrera ha supuesto un hito no solo virtual, y fue retransmitida a más de sesenta países en todo el mundo.

El confinamiento del coronavirus lanzó a un enorme porcentaje de pilotos de élite a los simuladores, complejas herramientas de software manejadas a través de sofisticados sistemas de pilotaje al alcance de cualquier aficionado para competir en todo el mundo. Y también contra un Lando Norris y Max Verstappen, permanentes usuarios cuando están fuera de los grandes premios a los que es posible intentar batir desde tu propio casa. Es la nueva era de las carreras. ¿Está confluyendo la realidad del asfalto con el mundo virtual?

Igual que un equipo de competición

Coca Cola aporta 300.000 dólares en premios al eNascar Coca Cola iRacing, un certamen global en el que el ganador se lleva 100.000 dólares. Porsche ha creado una plataforma de competición para las carreras virtuales que nada tiene que envidiar a su equipo profesional, y ofrece 200.000 dólares para el ganador de su campeonato. BMW sigue la misma línea. Varios equipos de Fórmula 1 ya cuentan con versiones de competición virtual, y hasta el propio Alonso tiene su propio equipo. Durante toda la pandemia, numerosos campeonatos han desdoblado sus certámenes a versiones virtuales con muchos de sus grandes protagonistas. Todos, compitiendo desde sus hogares. Y gracias a la extraordinaria evolución técnica de los diferentes software de simulación, abiertos on line, manejados por sofisticados volantes y pedaleras que permiten replicar los mismos reglajes de los coches de competición, además de pantallas y tarjetas gráficas. Y por supuesto, con veloces conexiones en red.

Alonso, con su smiluadorAlonso, con su smiluadorAlonso, con su smiluador

El mundo de la simulación ya estaba en plena expansión, pero el confinamiento global ha multiplicado exponencialmente su valor. “Casi todas las marcas están teniendo problemas de stocks y se han quedado sin existencias de volante y pedales. Es algo que no va a parar de crecer”, explica Julian Rodriguez en El Confidencial desde su amplia experiencia como ingeniero de automoción, ‘sim racer’ y entrenador de pilotos profesionales y aficionados. Rodríguez fue ‘team manager’ del equipo de ‘esports’ de Teo Martin, el primero en todo el mundo de su categoría. “Estamos de suerte, porque hoy en día no es complicado tener en casa un simulador que tanto en periféricos y sensaciones no difieren mucho del de un equipo de competición privado. La Fórmula 1 es otro nivel, son simuladores de millones de euros. Pero las físicas de los simuladores comerciales están muy bien, comparados con los equipos de competición no hay muchas diferencias. Siempre se puede mejorar, por ejemplo, en los modelos de los neumáticos, aunque aquí hasta los equipos de Fórmula 1 tienen problemas. Pero las plataformas están muy bien hechas en general, y son muy útiles”.

Desde 2.500 euros

En el mercado existen diferentes plataformas de software (iRacing, Factor2, Assetto Corse…) que intentan reproducir el comportamiento y dinámica de los coches trasladando las físicas reales al software. “Por ejemplo cuando pasas de IRacing a Factor2 te va a llevar un tiempo de adaptación”, explica Rodríguez, “No se trata de ponerte y ya está. Cada plataforma tiene unas físicas que intentan ser lo más reales, pero tienen diferentes detalles. Por ejemplo Assetto Corsa Competicione para coches de GT3, la frenada no funciona igual que la real, tienes que frenar para ir rápido con toda la fuerza, dejar que trabaje el ABS, y luego entras en curva. En el iRacing intentas frenar, pero con el ABS que salte lo menos posible, y puedes hacer una frenada más progresiva”. Otras, como Gran Turismo y las sagas de Fórmula 1 también permiten pilotar y competir, pero con menor grado de simulación. Todas las plataformas disponen de interconectividad que permite a los aficionados de todo el mundo competir entre sí. En las pasadas 24 Horas, por ejemplo, Toyota tenía a sus pilotos en sus domicilios de Nueva Zelanda, Argentina, Japón o Alemania.

Habrá quien identifique un simulador con una consola y un volante comprado en un gran superficie. Pero aunque son perfectamente válidos para empezar, en los últimos años este campo no ha parado de ensancharse espectacularmente. “Recuerdo que empecé con un volante muy básico de Logitech. Tenía una Play antigua, un ordenador bastante antiguo, y empecé así, en una mesa. Pero puedes empezar con algo muy básico, y si le vas cogiendo el gusto puedes invertir y mejorar” explica Julian Rodríguez. “Lo mínimo recomendable sería un volante volante G27, G29 o similares si no tienes claro qué vas a hacer. Luego, si quieres algo decente hay que ir a los 2.500/3.000 euros como mínimo. A los pilotos les suelo recomendar un simulador mínimo de 4.000 euros para tener una estructura en buenas condiciones”. Por ejemplo, el asiento y la estructura que lo soporta parten de los 500 euros. Una pedalera de calidad puede arrancar de los 1.500. Pantallas, tarjetas graficas, CPU, volantes de precisión, equipos de sonido… Se puede disponer de un equipo de alto nivel con 6.000 euros y alcanzar los 30.000.

Qué aporta un simulador

¿Por qué los aficionados de todo el mundo se están lanzando a los simuladores, con marcas, equipos y patrocinadores en paralelo? “Un simulador aporta adrenalina y poder competir con los demás. Por ejemplo, yo solo empecé por mejorar mi conducción, no tenía intención de competir on line. Quería ir más rápido y comprender las físicas de un coche, pero luego te enganchas. En el iRacing empiezas con gente de tu mismo nivel y luego vas subiendo. Es un pique constante, que te hace mejorar, y la competitividad es una de las cosas más gusta. Disfrutas de la conducción y del comportamiento de un coche, aunque no sea exactamente igual que un coche en una pista real. Yo aprendí a derrapar con un coche en el simulador. Y cuando fui a un circuito de verdad ya lo sabía”, explica Julian Rodríguez,” puedes aprender toda la teoría que tú quieras, pero en el simulador lo entrenas hasta que lo haces instintivamente y lo aplicas en la vida real. Te puede ayudar hasta conducir más seguro en la carretera cuando tienes un problema. Si pillas arena con el coche, no sabes corregir con un contravolante, pero en el simulador lo puedes practicar muchas veces”.

¿Y que aportan los simuladores actuales a los pilotos profesionales? “Por un lado les ayuda a conocer perfectamente los circuitos si no los conocían. Los softwares ya simulan perfectamente los baches, los pianos, los desniveles… Luego está la conducción, siempre puedes trabajar algo. Si un piloto falla en algo de la vida real, en el simulador suele ocurrirle lo mismo. También está otro tema que no suele trabajarse tanto en los equipos para una carrera. Muchas veces el piloto rueda solo, con los ingenieros. Por eso siempre recomiendo que entrenen el cuerpo a cuerpo, la presión, el tener a un tío pegado por detrás o por delante, si lo trabajas en el simulador muchas veces te va a ayudar a tener más confianza en una carrera real. Por ejemplo, un adelantamiento de Verstappen en Blanchimont, en Spa, en su primer año de Fórmula 1, se hizo famoso porque luego puso un video de cómo lo había entrenado las semanas antes en el iRacing”.

Los chavales ganan a los pros

Pero los grandes profesionales se encuentran con la dura realidad de enfrentarse y tener dificultades para batir a los mejores ‘sim racers’, la mayoría adolescentes o veinteañeros. “Este es un mundo muy competitivo porque se le puede dedicar muchas horas a un simulador, mientras un piloto profesional no tiene tanto tiempo dentro de un coche de carreras, así que cuando entran en este mundo se enfrenta a gente con mucha experiencia”, explica Rodríguez, él mismo con miles de horas en carreras como piloto. “Un Alonso tiene muchas horas de pilotaje, pero también sus limitaciones para subir a un coche de verdad, pero un piloto de simulación puede tirarse una enorme cantidad de horas al día durante muchos años”

“Aunque parezca mentira, los pilotos de simulación tendrán más horas reales en el simulador que un piloto en su coche de carreras, y además en uno de los simuladores que más corren y mejor conocen”, añade Julián Rodríguez. “Hay gente muy competitiva, especialistas en su simulador, con plataformas que tienen sus características especiales. Todo esto favorece al ‘sim racer’ frente al profesional. Es posible que a la gente le pueda costar comprenderlo. Incluso cuando trabajo como ingeniero con un piloto de verdad, a veces le aviso por anticipado y le digo que no se asuste si al principio soy más rápido que él, que es lo que suele ocurrir”.

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