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¿Cómo desbloquear la cabeza de un delantero que ha dejado de marcar goles?

Decía el gran Alfredo Di Stéfano que “un partido sin goles es como un domingo sin sol”. Y es que no hay nada tan determinante en el fútbol como ese momento en que el balón se cuela al fondo de la red. El estallido de alegría en el corazón del aficionado. La explosión anímica del jugador. El delantero satisfecho al finalizar la jornada. Pero ¿qué sucede cuando se le baja la persiana a un ariete que siempre se ha caracterizado por marcar goles? ¿Y cuando la ansiedad y la frustración acumulada en su mente nublan la puntería?

Alfonso Pérez, exdelantero de Real Madrid, Betis y Barça, entre otros, afirma: “He vivido momentos en que ni yo mismo me podía creer cómo había fallado una ocasión cantada de gol. Te entra una angustia interior enorme porque sabes que el equipo te necesita aunque puedas aportar otras cosas. Me gustaba decir que habíamos ganado con un gol mío”. Algo que comparte Jorge López Marco, ‘Tote’, exatacante de Real Madrid y Hércules entre otros: “Cuando no marcas, sientes que se te ha olvidado. Si hay muchas expectativas puestas en ti, eso te genera ansiedad y cuando ves que pasan los partidos y no marcas…aparece la duda. Y la duda es muy jodida”.

En esta línea, el coordinador del área psicológica del Sporting de Gijón y autor del libro ‘Un psicólogo en tu equipo’, Emilio González, añade: “Los delanteros cuentan los días que no han marcado y también los goles que han anotado durante el entrenamiento. Si no marcan en el partido, están enfadados durante toda la semana. Esto se traduce en una frustración que hace que descarguen toda su furia cuando tiran a portería. También en protestas al árbitro y al compañero. Es una ansiedad que les cambia el carácter”. Una situación que Tote ha comprobado de primera mano: “A mí me gustaba más dar goles que meterlos, pero he convivido con compañeros a los que la falta de gol les transformaba su comportamiento por completo”.

Pedro Cifuentes

La psicóloga del Villarreal en categorías inferiores, Maria Cosín, destaca que el patrón se repite entre los más jóvenes: “Al final provoca que el jugador quiera ser el autor de los goles de su equipo pero no por ellos, sino por cubrir las expectativas del club o los representantes. Se olvidan de disfrutar. Algunos piensan tanto en cortar la crisis que durante el juego viven una gran falta de concentración y la bola se hace más grande”. Por su parte, el coach deportivo Gabino Carmona, quien trabaja con profesionales de primer nivel, explica: “Los delanteros tienen un perfil fuerte, pero nadie escapa a una crisis de confianza. Hay diferentes formas de vivir la presión. Algunos la afrontan desde la ansiedad porque se saben capaces pero no pueden hacerlo por el bloqueo que sufren; mientras que otros lo hacen desde el estrés y es más duro, ya que sienten que no disponen de los recursos necesarios para poder superarlo”.

“Ruud me dijo que los goles son como el kétchup. A veces no salen por mucho que lo intentes, y luego vienen todos de golpe”. La cita de Gonzalo Higuaín con el consejo que le ofreció Ruud van Nistelrooy sirve para poner en contexto el valor de las rachas anotadoras. Y es que los delanteros viven de batir al portero y de lidiar con la presión provocada por la pólvora mojada cuando no lo hacen. “Había días en los que me caía un rebote en el pie y tan solo tenía que empujarla. Cuando estás de dulce, los goles entran solos, pero para que eso suceda tienes que pensar en el gol”, confiesa el exinternacional español Alfonso Pérez. Así, González cataloga el impacto del gol: “Es un subidón que les hace estar menos estresados por lo que, al estar más contentos, decidirán mejor de cara a puerta en el futuro más inmediato”.

Miguel Gutiérrez

Benzema, por encima del bien y del mal

Con total seguridad, no ha habido un jugador en LaLiga durante los últimos años que se haya visto tan señalado por la falta de acierto frente al portero como Karim Benzema. El psicólogo ‘sportinguista’ describe la firmeza del punta francés para seguir en la cima del fútbol: “Benzema, a parte de ser muy fuerte mentalmente, tiene su ego saciado hace tiempo. Sabe que es muy bueno y no necesita demostrárselo a todo el mundo, por lo que tiene esa tranquilidad consigo mismo aunque no marque”. Del mismo modo, Carmona apunta al estoicismo del delantero madridista: “Karim no parece sentir la presión del gol y si falla, se le perdona porque lo tenemos como a un jugador total”.

“¿Me falta gol? Depende de cómo veas el fútbol. Para mí, un delantero moderno no es solo gol. Hay que participar en el juego, abrir espacios para otros, dar asistencias. Hablamos de fútbol, no solo de goles. El fútbol es más cosas”, dijo Karim Benzema tras firmar su penúltima renovación con el Real Madrid.

Benzema, en el partido contra el Borussia Mönchengladbach. (EFE)Benzema, en el partido contra el Borussia Mönchengladbach. (EFE)Benzema, en el partido contra el Borussia Mönchengladbach. (EFE)

Sobre el ‘9’ madridista, el exdelantero verdiblanco detalla la idiosincrasia futbolística del punta: “Benzema no es un goleador pero es un hombre que hace goles porque es delantero y está cerca del área. Él ha asumido una responsabilidad fuera del área a la hora de unir al equipo, juntar sus piezas y tocar de espaldas que le ha hecho sentirse protagonista”. Otros como Antoine Griezmann no han corrido la misma suerte: “Griezmann, como Coutinho, se sentían estrellas en sus equipos, pero en el Barça son uno más y nadie está por encima de un Leo Messi que los eclipsa jerárquicamente en la finalización”.

Este conflicto también se extiende entre la clase media de la Liga. Cuando el Betis ejecutó la cláusula de rescisión de Borja Iglesias hace dos veranos tras sumar 20 goles con la camiseta del equipo revelación del campeonato, el Espanyol de Rubi, el proyecto andaluz incorporó a uno de los delanteros más prolíficos del fútbol nacional. Una referencia ofensiva capaz de hincharse a marcar goles en Segunda B, Segunda A y Primera División mientras combinaba la madurez de su juego con unas cifras portentosas.

Borja Iglesias, delantero del Betis. (EFE)Borja Iglesias, delantero del Betis. (EFE)Borja Iglesias, delantero del Betis. (EFE)

Sin embargo, la unión ha estado lejos de ser exitosa. Según la página de datos FBref, el ‘9’ verdiblanco fue el 75º jugador de LaLiga que menos disparos (35) realizó en 2019/20, de los cuales tan solo 12 (un 34,22%) fueron entre los tres palos. Los tres tantos registrados se quedaron cortos para un equipo que anhela volver a Europa. Alfonso Pérez, quien conoce bien el Benito Villamarín, interpreta el momento del delantero: “La situación de Borja Iglesias es incómoda, pero él tiene gol y eso no se olvida, no se pierde. El equipo tiene que pensar más en él y generarle más opciones de finalización”.

‘En esta línea, Tote incide en la necesidad de invertir horas en la química sobre el terreno de juego: “Yo creo mucho en la conexión con los compañeros; que te busquen, que sepan tus movimientos y te hagas a ellos. Borja debe saber que no se le ha olvidado hacer goles y que será cuestión de tiempo”. Una tendencia que comparte Carmona: “Borja tiene una cantidad de recursos importante, podríamos hablar del modelo de juego, pero él ha jugado en diferentes equipos y ha demostrado tener muchos registros”.

¿Hasta qué punto afecta el traspaso de un jugador a su rendimiento? González recoge el guante: “Hay un capítulo de ‘Six Dreams’ en el que Borja habla con la psicóloga del Betis, Patricia Ramírez y él dice que no le pesa lo que se ha pagado por él, pero lo tiene todo el rato presente. Puede que el delantero no sea consciente, pero su subconsciente lo está barruntando continuamente. El precio es una presión añadida que contribuye al listón del club y al bloqueo del jugador”. Por su parte, Alfonso Pérez defiende al punta y cree que el jugar sin aficionados le puede ayudar: “El traspaso que pagaron por él no es culpa suya. Al menos ahora tiene el punto a favor de que, cuando falla, no siente el murmullo del público ni la presión ambiental”.

Cómo solucionar el bloqueo mental

Identificado el problema, es momento de aportar las soluciones. Carmona expone sus puntos clave: “Primero hay que llamar sapo al sapo y compartir con naturalidad que el error forma parte del deporte. Después hay que proporcionar recursos al profesional para que vea que estás trabajando de forma analítica su problema. Por último, hay que disociar cómo estás y quién eres; puede que ahora no estés marcando goles, pero ni eres malo ni un goleador acabado. Debes recordarle que siempre ha marcado goles y este mal momento es transitorio”. Algo en lo que coincide González: “El delantero tiene que focalizarse en el proceso más que en el resultado. Debes hacerle ver que ha ido cumpliendo los objetivos dentro del juego y que comprenda que el gol llegará a consecuencia de ello”.

“A veces los técnicos no se dan cuenta, pero hay que entrenar el gol. Hablo de la finalización, de tomar la medida de la portería, dominar los perfiles, el remate y las distintas situaciones. Hay que trabajar mucho” revela Alfonso Pérez. Cuanto peor vayan las cosas, más trabajo. Trabajo y trabajo. Tote respalda la teoría del exatacante verdiblanco: “Mi receta era entrenar mucho la definición después de cada sesión, así que siempre me quedaba con un compañero que me opusiera resistencia y trabajaba todas las opciones: al primer toque, de centro lateral, girándome… Hay veces que se te olvida el mecanismo y pierdes la sensibilidad si te tiras mucho tiempo sin disparar a puerta”.

David Pérez

Del mismo modo, el psicólogo del Sporting de Gijón recuerda la importancia del vídeo a la hora de hacer ver la realidad al delantero: “El vídeo es un aliado grandioso porque muestra todo, no oculta nada y las imágenes son indefendibles. Yo les preguntó a los delanteros qué les ha pedido el entrenador (que me junte a los centrocampistas rivales, que descargue de cara y corra al espacio…), vemos el partido juntos y les pongo los cortes. No somos el aficionado. Hay que analizar si de verdad han jugado mal a pesar de no marcar”.

El psicólogo y el vídeo

La figura del psicólogo, de importancia estructural en el Villarreal, está presente en todos los equipos a excepción de la primera plantilla. Cosín explica sus métodos: “A veces les damos el partido entero para que graben las situaciones que han hecho bien y las que deben mejorar y otras veces, les damos nosotros los cortes con el momento que nos interesa. Puedes salir con una sensación muy mala de un partido, pero luego te ves en el vídeo y cambias de parecer. O al revés. Por eso nosotros trabajamos por objetivos”.

Por último, Alfonso Pérez dibuja la evolución de una rama, la de la salud mental, que hace un par de décadas era prácticamente una intrusa en el balompié: “En mi época intentó salir la figura del psicólogo deportivo, pero no se veía bien. Les llamaban locos. Afortunadamente el fútbol ha evolucionado y ellos ayudan en un deporte que se juega con la cabeza y no con los pies”.

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