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Con goleada y ‘olés’: España pasa a lo grande a los octavos de la Eurocopa (0-5)

Segundos de grupo, goleando a Eslovaquia y con ‘olés’ en la grada. Todo lo malo puede desaparecer si eres capaz de encontrar el gol. España, que está en los octavos de final de la Eurocopa, resucita cuando estaba entre las cuerdas. Es un día que puede marcar un punto de inflexión para la Selección de Luis Enrique. Es la mayor goleada del torneo y las ilusiones se renuevan. España antes del partido temía una tragedia, tras la ‘manita’ podemos soñar. Los octavos son contra Croacia el próximo lunes.

Una goleada a Eslovaquia es la mejor terapia que puede tener una Selección que arrancó mal la Eurocopa, con demasiados problemas con la puntería y un ambiente enrarecido. La reacción es considerable y la confianza que cogen los de Luis Enrique puede provocar algo nuevo: que los aficionados se vuelvan a enganchar a la Selección. Había mucha indiferencia y desilusión con el recorrido de España en esta Eurocopa. Esto empieza a cambiar, los goles dan la felicidad, pero conviene confirmar esta mejoría en la eliminatoria de octavos de final. Eslovaquia fue un rival demasiado débil.

No hacía falta renunciar al estilo de posesión para conseguir la primera victoria en la Eurocopa. Lo que era necesario, urgente, estaba en darle más agresividad y vértigo al juego. España jugó de otra manera y con otros jugadores en la final contra Eslovaquia. Luis Enrique revolucionó el once con cuatro cambios: Azpilicueta por Marcos Llorente en el lateral derecho, Eric García por Pau Torres, Busquets por Rodri y Sarabia por Dani Olmo. Tener al capitán Busquets de vuelta daba un plus de seguridad a un equipo atenazado por los nervios y las dudas para interpretar un partido en el que tienes poco que ganar y mucho que perder.

Ulises Sánchez-Flor

España llegó al tercer partido de la fase de grupos jugándose el prestigio y el pase a los octavos de final. Enfrente estaba Eslovaquia, un rival inferior. El principal enemigo de la Selección española eran sus nervios, inseguridades y la ansiedad que podía aparecer si no marcaba pronto. Costó quitársela de encima, pero España mejoró con otra manera de interpretar el estilo de posesión.

Un juego más agresivo

El renovado equipo de Luis Enrique salió a morder a los eslovacos. Fue fuerte a los balones divididos, la circulación de la pelota tenía otra velocidad y en el plan estaba preparado los disparos desde fuera del área. No es imprescindible llegar con cientos de pases hasta el área para marcar. El gol tiene otros caminos. Y España se fue al descanso con dos de la manera menos esperada.

El primero es una cantada de Dubravka. El portero eslovaco, que hizo un paradón a Morata en un penalti en el 10’, despejó para adentro el balón que caía tras un disparo de Sarabia que pegó en el larguero. Gracias al error clamoroso de Duvbravka disminuyeron las angustias de España. España había entrado muy bien al partido, generando peligro por la banda izquierda con Gerard Moreno, por la derecha con Azpilicueta y por el centro con las incorporaciones de Koke, Pedri y Busquets. La presión cerca del área rival funcionaba, en las disputas se imponía España y ese carácter tuvo premio en una acción en la que Koke fue a robar un balón en el área. Recibió una patada y el árbitro, con la ayuda del VAR, señaló penalti.

Morata celebra la victoria contra Eslovaquia. (Efe)Morata celebra la victoria contra Eslovaquia. (Efe) Morata celebra la victoria contra Eslovaquia. (Efe)

España necesitaba abrir el partido para coger seguridad, confianza y el penalti era una ocasión que no se podía desperdiciar. Luis Enrique decidió que lo tirara Morata. No tiene suerte el delantero. Morata disparó fuerte, pero a media altura y poco ajustado. Dubravka lo despejó con los dos puños. Un jarro de agua fría para Morata y Luis Enrique. Es el segundo penalti que falla España en esta Eurocopa. Contra Polonia, Gerard Moreno lo envió al poste.

El liderazgo de Busquets

Había que empezar de nuevo, sobreponerse al fallo del penalti, insistir en un plan de juego más eléctrico y agresivo. Eslovaquia renunció al ataque. No pasaba del medio campo y Busquets, que tiene mil batallas en este tipo de situaciones límites, ejerció de líder. El capitán se echó al equipo a sus espaldas. Buena noticia para un grupo que necesita jugadores con jerarquía. La espera de Luis Enrique con Busquets, que tuvo que abandonar la concentración por el positivo de coronavirus, mereció la pena.

Creció Sarabia, un suplente en el Paris Saint Germain, que supo interpretar lo que necesitaba el partido. Su disparo, en el 30’, pegó en el larguero y confundió a Dubravka. El portero quedó descolocado, desorientado y empujó el balón en su portería. Un gol celebradísimo por Luis Enrique. Por fin, llegaba lo que más le cuesta a esta Selección. Con fortuna, un regalo, lo que se quiera, pero España estaba entrando en una situación de desesperación.

La acción del primer gol de España es un mal despeje de DubravkaLa acción del primer gol de España es un mal despeje de Dubravka La acción del primer gol de España es un mal despeje de Dubravka

Con el gol del portero eslovaco todo mejoró. Lo futbolístico y lo anímico. España se quitó kilos de presión y el juego fluyó. Fue un impulso a la moral de la Selección española, una invitación a ir a por la goleada. Enfrente había un equipo frágil. Por momentos, asustado, fuera del partido. España no podía perdonar la oportunidad de hacer un destrozo y darse un festín. De dos partidos blandos, contra Suecia y Polonia, se pasó a la contundencia contra la débil Eslovaquia. El segundo gol es clave. Llegó en el descuento de la primera parte con el remate de cabeza de Laporte. Un saque de esquina acabó en Gerard Moreno, su centro lo remató de cabeza el central nacionalizado. Laporte estalló de felicidad, Luis Enrique se volvió loco, los jugadores se fueron al descanso con las mejores sensaciones y los eslovacos entregaron la cuchara.

La segunda parte fue un recital entre los ‘olés’ de los aficionados que acudieron a las gradas del estadio de La Cartuja (un total de 12.580). España salió con ganas de darse un atracón y arrolló. Sarabia, de los mejores por cómo encontró los espacios y la facilidad para finalizar las jugadas, hizo el tercero en el 56’. Remató en el área, desmarcado, un centro de Jordi Alba. España disfrutó de uno de sus mejores días con el aluvión de llegadas en la que fueron cayendo más goles. El cuarto lo hizo Ferran Torres, de tacón, con asistencia de Sarabia. España estaba desatada, insaciable, volcada en el área eslovaca. El quinto es consecuencia de los nervios y el barullo que tuvieron los eslovacos. Otra acción en propia puerta en un remate de Pau Torres.

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