Viajes

Cuatro destinos para disfrutar del patrimonio en las rutas del vino de Aragón

El patrimonio cultural y natural de los lugares donde se hace (apasionadamente) vino es uno de los atractivos más potentes del enoturismo, cada día más en alza. Las rutas del vino de ACEVIN, la Asociación Española de Ciudades del Vino, son propuestas para disfrutar del mirar, el conocer, el comer, y, claro, el beber, el buen beber.

En la actualidad hay 32 rutas asociadas a estas “ciudades del vino”. Nos hemos fijado esta vez en las de Aragón. Cuatro rutas representadas por cuatro monumentos señeros.

Este es uno de los numerosos ejemplos de arquitectura mudéjar con que nos encontraremos en el territorio de la Ruta del Vino de Calatayud. La Colegiata de Santa María la Mayor, de Calatayud, se construyó sobre una antigua mezquita y su torre es uno de los edificios más representativos del arte mudéjar aragonés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Cimientos romanos, obra barroca, esculturas medievales y pinturas de Goya. Todo eso en el mismo edificio. Se trata de la ermita de la Virgen de la Fuente de Muel, en la Ruta del Vino de Cariñena. Este pequeño templo del siglo XVIII está construido sobre una presa romana que se conserva en el antiguo cauce del río Huerva. Es sencilla pero en su interior guarda una sorpresa: las pechinas de la cúpula que cubre la capilla de la virgen están decoradas con pinturas murales al óleo que llevan la firma de Franscico de Goya.

Es uno de los monumentos que no hay que perderse cuando visitamos la Ruta del Vino de la Garnacha-Campo de Borja. Se erigió en el siglo XII y fue el primer monasterio cisterciense de Aragón. Su claustro gótico levantino es una de la partes más destacadas. En la antigua cilla se ha instalado un centro de interpretación sobre los hermanos Bécquer, que pasaron aquí algunas temporadas, buscando el aire saludable del Moncayo. Este fue el lugar que inspiró a Gustavo Adolfo Bécquer para escribir Cartas desde mi celda.

En la Ruta del Vino de Somontano además de bodegas también podemos visitar una almazara muy singular. Se trata del Torno de Buera. Su gran valor patrimonial deriva de su antigüedad, pues es del siglo XVIII y ha llegado hasta nuestros días casi en perfecto estado. Desde hace unos años, ya restaurada, se ha convertido en un espacio museístico en el que podemos aprender sobre la cultura y la tradición del mundo del aceite y del olivo.

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