Viajes

Cuatro localidades de Burgos para recorrer en pareja y sin prisas

Viajar bien es hacerlo sin prisas, abiertos a todas las sugerencias y con poca pero buena compañía. Algunos se han empeñado en llamar a ésto slow travel. En fin… vamos a hacerlo esta vez por Burgos.

Esta provincia castellana está salpicada de pueblos de cuento, ricos en patrimonio y parajes naturales que pintan el perfecto escenario para una escapada romántica. Esta vez nos detenemos en Frías, Covarrubias, Lerma y Caleruega. Los cuatro están en la lista de Pueblos Más Bonitos de España.

Es una de las localidades con más personalidad de Burgos. Su castillo, edificado entre los siglos XII y XV con una original torre del homenaje, ofrece unas vistas increíbles de la ciudad y el Valle de Tobalina.

Encaramado sobre el peñasco de La Muela, el fuerte desnivel impuso el particular trazado de calles y edificios que hace de Frías la villa que es, con un bonito conjunto de casas colgantes. Junto al castillo, el otro elemento altamente diferenciador de la localidad es su inspirador puente medieval, con torre defensiva. Un coqueto rincón para fotografiar una y otra vez.

Joya del patrimonio castellano, pasear por Covarrubias no es sólo un viaje al pasado, también una delicia para amantes del arte y las historias, incluidas las de princesas. En la Torre de Doña Urraca, la reina fue encerrada como castigo a sus amoríos con un pastor. Y en la capilla de San Olav yace el cuerpo de la princesa Cristina de Noruega, esposa del infante Felipe de Valladolid, hermano de Alfonso X El Sabio. Se dice que la princesa enfermó durante su viaje a España para los casamientos y falleció a los cuatro años en Sevilla de forma prematura.

La construcción de la Capilla de San Olav viene a cumplir la promesa que arrancó la princesa a su marido de construir una capilla en honor al patrón de Noruega, promesa que, si bien él aceptó, nunca se llegó a cumplir. Fue en 2011 cuando se hizo realidad, con la construcción de una llamativa ermita a las afueras de la villa (en la foto), toda una referencia de la arquitectura escandinava y primer templo de estas características en España.

Lerma constituye un conjunto de villa conventual y cortesana barroca único en España, con un trazado urbano de los más importantes del siglo XVII realizados en los últimos años de los Austrias. Su legado nos permite disfrutar de una elegante villa que tiene en el Palacio Ducal (en la imagen), hoy Parador Nacional, su gran icono, presidiendo de forma majestuosa y distinguida la gran Plaza Ducal.

Asentada sobre un cerro que domina el valle del Arlanza, Lerma estuvo en otro tiempo amurallada. Ya no conserva sus murallas, pero sí esa posición privilegiada que le confiere bonitas panorámicas. Poniendo el broche de oro, nada como recurrir a la fama bien merecida de Lerma como centro gastronómico y disfrutar de un buen cordero lechal asado, acompañado de un vino de la Ribera del Arlanza.

Caleruega es una villa medieval de la Ribera del Duero, cuya antigüedad data del siglo I. La bienvenida al pueblo la da el mismísimo Cid Campeador, en imponente escultura, ya que por aquí pasó en su destierro. Pero lo que marcó el destino de Caleruega es ser cuna de Santo Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos, hecho que cambió los designios de la villa y le confirió su riqueza patrimonial, entre la que destaca el Conjunto Monumental de Santo Domingo.

Para seguir empapándose de costumbres, imprescindible la Ruta de las loberas, en homenaje al pastoreo tradicional: una caminata que conduce hasta las típicas construcciones circulares en las que se resguardaba antiguamente a los rebaños para pasar la noche, denominadas loberas. Ya en el río Bañuelos, el paseo lleva a la bodega subterránea de Alfonso VIII, la más antigua de la Ribera del Duero, donde se guardaba en grandes tinajas de barro el vino preferido del rey.

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