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De Bruyne solo necesita media hora: gol, asistencia y remontada ante Dinamarca (1-2)

“Está en forma y puede jugar. Estoy contento con su progreso. La pregunta es cuánto puede jugar”. Las palabras de Roberto Martínez no hacían presagiar que Kevin de Bruyne fuera a disputar demasiados minutos en el partido contra Dinamarca. Bélgica llegaba al partido como líder del grupo B, tras presentar su candidatura a la Eurocopa en la contundente victoria frente a Rusia, donde exhibieron su pegada con un 3-0. Pero los daneses querían rendir homenaje a Christian Eriksen de la mejor manera posible, dando la sorpresa del día. Un temprano gol de Yussuf Poulsen, espigado y talentoso delantero del Red Bull Leipzig, puso contra las cuerdas a los belgas. Mala imagen del equipo de ‘Bob’ Martínez en la primera mitad. El técnico español echó mano de su mejor recurso, De Bruyne, convaleciente todavía de su doble fractura en la cara sufrida en la final de la Champions. 45 minutos fueron suficientes para ver que, a día de hoy, es difícil imaginarse un centrocampista mejor. Remontada exprés para Bélgica, gol y asistencia para el futbolista del Manchester City. Una auténtica exhibición que cerró el 1-2 definitivo.

Albert Ortega

Con su trote que a ratos parece respingón, De Bruyne esconde una potencia que le ha hecho merecedor del premio a mejor jugador de la Premier League de la temporada, así como convertirse en un serio candidato al próximo Balón de Oro. Sus primeros minutos en esta Eurocopa fueron prueba de ello. El centrocampista cambió por completo el juego de su selección, que sustituyó a Mertens para acompañar en la mediapunta a Romelu Lukaku. Con el 1-0 en el marcador y la grada disfrutando del gran juego de Dinamarca en Copenhaghe, el bueno de Kevin decidió que iba a ser el aguafiestas.

A los 54 minutos dejó su primera joya en el torneo. El todocampista aprovechó una poderosísima escapada de Lukaku, que hace tiempo que pertenece a la máxima élite de los delanteros. El ‘9’ del Inter le cedió el balón a tres metros de portería. Donde todo el mundo habría chutado, De Bruyne vio demasiado rojo, demasiadas camisetas danesas. Y él no es todo el mundo. El belga amagó el disparo, provocando la caída de los defensores, para luego dejar el gol cantado a Thorgan Hazard -anteriormente conocido como por ser hermano de Eden, pero uno de los grandes jugadores para Roberto Martínez en la actualidad-. El gesto técnico del jugador del City fue soberbio, propio de una sangre fría de alguien que está jugando en el parque de al lado de su casa. Y no frente a 38.000 personas, la mayoría rivales.

Su entrada cambió el partido. (Efe)Su entrada cambió el partido. (Efe) Su entrada cambió el partido. (Efe)

No acabaría ahí la exhibición de De Bruyne. Otra vez Lukaku inició la jugada de la remontada con un contraataque. 1,91 metros de altura y más de 90 kilos de piso que se mueven a una velocidad sorprendente cada vez que tiene espacios. Se le hizo de noche al delantero del Inter, escorado en banda. Se dio la vuelta con clase -y con la permisividad de ser casi imposible arrebatarle el balón metiéndole cuerpo- conectó con Hazard, sí, Eden, que dejó un balón franco para De Bruyne. La pelota se le quedó perfecta para su zurda. Para fortuna de Bélgica, su estrella es ambidiestra. El balón salió raso, seco y buscando el palo corto de Schmeichel. No estaba especialmente bien colocado Kasper, el ídolo de la afición del Leicester City, pero la pelota entró violenta y colocada. Kevin se marchó al córner pidiendo calma. Su Eurocopa había empezado de la mejor manera posible. Y todo ello, en 30 minutos.

A punto estuvo de redondear aún más su partido a base de combinaciones rápidas, paredes dentro del área rival y disparos desde fuera del área. Pero acabó por dejar su cuenta particular en un gol y una asistencia. En otros tiempos, este partido de De Bruyne le habría otorgado la primera plana de los periódicos deportivos, como máxima aspiración del mercado de fichajes de todos los equipos de la élite europea. Para alegría del Manchester City, el belga renovó su contrato antes del final de la temporada. Pep Guardiola dirigirá el próximo curso al mejor centrocampista del mundo una vez más.

Dinamarca le encontró las cosquillas a Bélgica

Gesto serio dejó Roberto Martínez en la mayoría de las imágenes del partido. Al contrario que en el debut frente a Rusia, su Bélgica no dio con la tecla en la primera mitad. Delante tenía a un equipo que, algo recuperada del shock que supuso el episodio sufrido por Eriksen, guardaba mucho más talento y fútbol de lo mostrado. Poulsen aprovechó rápido un error en la salida de Jason Denayer, quizás el peor jugador de los belgas en estos 90 minutos, para castigar la portería de Courtois. Pudieron llegar más goles. El plan de Dinamarca era sencillo: Pierre-Emile Højbjerg destruía y creaba; Braithwaite se convertía en una mosca para la defensa y Poulsen ponía el peligro con su olfato de gol.

Homenaje a Eriksen en el estadio. (Efe)Homenaje a Eriksen en el estadio. (Efe) Homenaje a Eriksen en el estadio. (Efe)

Mejoraron los cambios a Bélgica y no solo por la exhibición de De Bruyne. Eden Hazard entró por Carrasco, y a diferencia de lo que han sido sus temporadas, dio un salto de calidad al ataque de los diablos rojos. En el primer balón que tocó, el extremo del Real Madrid dejó un regate en forma de croqueta para plantar a su defensor… Y luego sumó una asistencia en el gol de De Bruyne. No se acobardó Dinamarca, que pese a estar casi fuera de la Eurocopa con esta derrota a punto estuvo de empatar el partido con un cabezazo de Braithwaite que golpeó en el larguero.

El Confidencial

Eriksen, a quien se le operará para implantarle un desfibrilador automático tras su crisis cardíaca, vivió desde el hospital el sentido homenaje que le dio Copenhague. Una enorme camiseta con su 10 a la espalda dio inicio al partido en el césped. Luego, en el décimo minuto, ambos equipos rindieron un minuto de aplauso en honor a la gran estrella danesa con el fin de darle la mayor de las energías en su recuperación, en un emotivo momento.

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