Viajes

De pinchos por Córdoba: ruta por sus míticas calles

Si de tapeo se trata, en Córdoba hay que irse de tabernas. Es lo clásico. Bares con mesas para sentarse y compartir raciones. Son lugares con el encanto de la tradición, con pocos signos de modernidad, como no sea en la evolución de alguno de los platos.

Claro que si salimos de pinchos y tapas por Córdoba lo que vamos a buscar y encontrar es un recetario con mucha historia. La lista, claro, empieza con su salmorejo. Y puede continuar con el rabo de toro, los flamenquines y la ensaladilla o con recetas menos conocidas, como la mazamorra (algo así como un salmorejo sin tomate).

Hay sitios clásicos, como el restaurante Sociedad de Plateros (Calle de San Francisco, 6), que van por libre (por su ubicación) y merecen una visita, aunque sólo sea por su siglo y medio de historia. Pero hay dos zonas especialmente populares para tapear por Córdoba, La Judería y la zona centro (en torno a la Plaza de las Tendillas), y son las que vamos a recorrer.

Taberna Bar Santos (Calle Magistral González Francés, 3)

Es el templo de la tortilla de patatas. Al menos sus tortillas, enormes, es lo que le han dado fama y presencia en las guías. Ayuda también que está frente a la Mezquita. Hay más cosas de la cocina típica cordobesa y, por supuesto, salmorejo.

Taberna La Viuda (Calle San Basilio, 52)

Está situada en la zona del Alcázar Viejo, pero cerca de La Judería. Tiene muchos turistas, demasiados, pero merece la pena porque combinan tradición y modernidad en sus tapas y raciones. Muy buenos los flamenquines.

Taberna Casa Bravo (Calle Puerta de Almodóvar, s/n)

Otro lugar imprescindible. Especialmente si nos gusta el rabo de toro. Es la especialidad de esta típica taberna cordobesa. Ambiente muy cordobés y por si fuera poco, los precios ajustados.

Taberna Casa Pepe La Judería (Calle Romero, 1)

A primera vista puede parecer un bar para turistas, pero esta casa fundada en 1930 es un lugar auténtico y perfecto para tapear. Su carta repasa el recetario clásico de la ciudad, con especial énfasis en el salmorejo, el rabo de toro y las berenjenas con miel de caña. Buen ambiente.

El Churrasco (Calle Romero, 16)

En la misma calle que Casa Pepe está este local con restaurante. Pero aquí nos quedamos en su barra, con una estupenda carta de tapas. Están los platos tradicionales, pero también aquellos que han modernizado. Entre sus especialidades, el chorizo frito de Espejo y las habitas con jamón y huevo.

101 Tapas (Calle Velázquez Bosco, 12)

Carteles de la feria y fotos antiguas decoran esta taberna de tapeo con pared de azulejos y barra de madera. Aunque el nombre nos pueda hacer desconfiar, sólo se refiere a que literalmente tienen en su carta 101 tapas (entre dulces y saladas).

Taberna Salinas (Calle Tundidores, 3)

Para muchos es la mejor taberna típica cordobesa en calidad y en precio. Decoración típica, platos caseros y a buen precio y un patio para sentarse. Todos destacan su naranja con bacalao. Ojo, no confundir con Casa Salinas, que está cerca de la puerta de Almodóvar.

Taberna Góngora (Calle Conde de Torres Cabrera, 4)

Barra y paredes con azulejo y trofeos de caza en una taberna de las de siempre. Aunque tienen una amplia carta de tapas y raciones, se diferencia por su carne de caza y sus boquerones al limón.

Taberna San Miguel Casa El Pisto (Plaza San Miguel, s/n)

También típica, en el Pisto el plato estrella es… el pisto. Sitio muy popular, además de los platos típicos cordobeses tienen mucho frito. También, rabo de toro y salmorejo.

Taberna La Montillana (Calle San Álvaro, 5)

Más tradición y muy rica. Esta casa de aire taurino, abierta en 1948, es otro lugar donde pedir salmorejo, berenjenas fritas, ensaladilla o mazamorra con todas las garantías.

Córdoba tiene entre sus clásicos menos conocidos a los caracoles. Hay 38 puestos repartidos por toda la ciudad con esta peculiar oferta gastronómica. Se han convertido en una tradición única de Córdoba: los chicos, las cabrillas, los gordos en salsa y, como novedad, caracoles sin gluten para celíacos y a la carbonara sin lactosa. Eso sí, no se pueden disfrutar todo el año, sólo de febrero a junio.

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