Viajes

De tapas y raciones por Conil de la Frontera: ruta por sus míticas calles

La gaditana Conil de la Frontera es un destino clásico para pasar las vacaciones de verano. Las playas y calas, su cercanía Cádiz capital, también su patrimonio histórico y artístico o su gastronomía hacen de este lugar otro de los destinos perfectos para las vacaciones.

No estamos en verano y sí en mitad de la segunda ola de la pandemia de Covid-19, pero si las circunstancias (siempre cambiantes) nos permiten en algún momento acercarnos a la costa de Cádiz, las calles de Conil de la Frontera siguen siendo un lugar de interés.

Pero esta vez lo que nos mueve es el estómago: el disfrute de su gastronomía. La de Conil destaca por sus pescados. Desde al atún encebollado a la mojama o el cazón de adobo, pasando por la dorada a la sal o el pargo (a la sal o a la espalda). Claro que también hay zanahorias aliñadas, sopa de tomate o potajes, como el de habichuelas blancas con castañas y el de boniato.

De todo ello podemos encontrar buena muestra en las barras de sus bares. Vamos pues de tapas y raciones por Conil de la Frontera.

Local popular de comida casera a precios económicos, siempre está hasta arriba. Hay raciones, tapas, montaditos y ensaladas. Curiosamente, su plato estrella, el que todos piden, es el ‘cordon blue’. El local es amplio y tiene terraza.

De la tradición a la modernidad, en este establecimiento podemos tapear al mediodía y por la noche. Abre sus puertas en la planta baja de una finca del siglo XVIII. Ensaladas, patés, hamburguesas muy especiales, platos creativos, pero también pescaíto frito y guisos de cuchara.

En este bar se entra, sobre todo, para disfrutar del pescaíto frito. El surtido variado es lo más popular, pero también se han especializado en atún: a la plancha, en hamburguesa o el montadito de ijada. Aunque no sirven en las mesas, “los hermanos” son rápidos.’

Lo suyo son tapas típicas de toda la vida. Su especialidad son los caracoles y los caracolillos, pero también tienen éxito su ‘cordon bleu’, su carne al toro y al Pedro Ximénez o sus tortillitas de camarones. Buen servicio.

Este bar (resto-bar dicen ellos) se encuentra justo enfrente de la fuente de los leones. Su carta está repleta de tapas muy elaboradas pero a precios estupendos. Desde las albóndigas de corvina en salsa de puerros a la brocheta de langostino envueltos en crujientes de algas. Por algo ganó en 2012 el primer premio en cocina innovadora en la Ruta del Atún de Conil.

Aquí podemos elegir tapa tras pedir nuestra bebida. Su pizarra ofrece salmorejo, croquetas caseras, ensaladilla de gambas o bocatín de calamares, pero también raciones, de calamares, chocos, boquerones, puntillitas, etc.

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