Economía

Delta da la puntilla al turismo del Ibex y rebaja en más de 1.500 M sus ingresos para 2021

El arranque de verano no está sirviendo para ahuyentar la cautela del mercado. Pese a que el 2021 viene cargado de factores que invitan al optimismo para el sector, su recuperación sigue dilatándose en el tiempo por el golpe de nuevas variantes del coronavirus (como delta) y las consiguientes medidas de contención. Tras comenzar el año con unas estimaciones rebosantes de optimismo gracias a la llegada de la vacuna, el consenso de los analistas que siguen a los valores del sector en el Ibex 35 (la aerolínea IAG, la gestora de aeropuertos Aena, la tecnológica de turismo Amadeus y la hotelera Meliá) lleva meses reduciendo sus expectativas de ingresos para 2021.

Ahora, la temporada alta del negocio, así como la tanda de resultados semestrales de las compañías, no han conseguido frenar la rebaja de previsiones. Si al término de mayo los analistas esperaban unos ingresos a cierre de 2021 de 17.249 millones de euros para estas cuatro empresas, a mediados de agosto habían rebajado sus expectativas en un 9% hasta los 15.680 millones de euros. Es decir, más de 1.500 millones de euros en poco más de dos meses. Una caída en las estimaciones que acompañan las propias cotizaciones bursátiles de las empresas, así como las cifras y valoraciones que llegan del sector.

Cotizalia

El año empezó impregnado de euforia. A cierre de 2020, los analistas esperaban un total de 22.348 millones de euros en ingresos para IAG, Meliá, Amadeus y Aena en total. El consenso de los bancos de inversión y otras entidades financieras que siguen al sector, recogido por ‘Bloomberg’, lleva metiendo tijera a sus estimaciones de ingresos desde que empezó la pandemia. No obstante, cuando se anunciaron los primeros resultados de las vacunas en otoño, los analistas estabilizaron las rebajas. Con todo, con el estallido de la tercera ola de covid a finales de 2020 y las dudas sobre cómo sería la campaña de vacunación, los financieros reanudaron el deterioro de expectativas.

A medida que se ha ido entrando en el verano, los temores acerca de las nuevas variantes del virus, entre ellas delta, han llevado al mercado a cuestionar la capacidad de la campaña de vacunación para devolver la normalidad a la industria turística, sobre todo después de medidas como la inclusión de España en la lista negra de Alemania o los constantes cambios de etiqueta dentro del semáforo que maneja Reino Unido. Este entorno, deja mella en las perspectivas del turismo.

Actualmente, el consenso espera que IAG cierre 2021 con 9.369 millones de euros en ingresos (terminó el semestre en los 2.212 millones), seguida de Amadeus (3.017 millones que se comparan con los 1.281 millones a cierre de junio), Aena (2.404 millones respecto a los 1.281 millones a término de la primera mitad del año) y Meliá (890 millones de euros que contrastan con los 304 millones del primer semestre).

En bolsa, las empresas llevan meses cayendo. IAG es la que mejor aguanta en el año tras ser de las peores cotizadas del Ibex 35 en 2020. Con todo, desde los máximos de marzo ya se ha dejado un 22% en los mercados. Del mismo modo, Meliá gana un 11% en 2021, pero no ha abandonado la racha bajista que tomó en primavera. De hecho, en verano ha estado acelerando las pérdidas, con caídas de más del 15% desde que empezó junio. Aena y Amadeus, a su vez, ya cotizan en rojo, con retrocesos del 1,23% y 8%, respectivamente, en lo que va de año.

Eso sí, también hay que tener en cuenta los matices que van más allá del crudo dato de ingresos. “Nosotros seguimos viendo al sector turístico como una oportunidad de inversión”, explica el analista del banco Bankinter especializado en este sector, Juan Moreno. Sin embargo, desde su casa de análisis ahondan en que el turismo no se recuperará hasta 2023 o incluso 2024, por lo que son valores que están expuestos a mucha volatilidad y solo aptos para aquellos inversores que estén dispuestos a aguantar a largo plazo. “Así que no es una cuestión de cómo vaya a evolucionar el negocio de un mes para otro“, argumenta, insistiendo en que considera que los valores españoles de turismo tienen balance y capital para salir airosos de la crisis del coronavirus.

En Bankinter llevan desde principios de 2021 estimando que el negocio turístico, combinando la capacidad de las aerolíneas y ocupación hotelera, se situará a cierre de 2021 en un 50% de lo registrado en 2019. “Lo que ahora ha cambiado con la llegada de la variante delta y restricciones como las de Reino Unido es que si bien antes pensábamos que nuestras estimaciones eran muy cautas, ahora creemos que están en un escenario medio”, admite el analista. Para Moreno, el avance de la vacunación hasta niveles de inmunidad para la población será lo que finalmente catapulte los ingresos en la segunda mitad del año.

Una tesis similar a la del analista del broker financiero Bestinver Securities, Carlos Ais, en un informe a clientes a finales de julio. Según explica el financiero especializado en hoteleras españolas, “las esperanzas del verano se han ajustado para ser ahora más realistas”. Las caídas, explica, se produjeron “según la incidencia relacionada con delta ha empezado a cuestionar la efectividad de las vacunas y según los gobiernos han empezado a retrasar la relajación de las restricciones de viaje”. No obstante, considera que el sector hotelero sigue teniendo atractivo. “Las valoraciones durante 2021 hasta ahora sugerían unos pronósticos demasiado optimistas para el año“, zanja en el informe.

Javier G. Jorrín

Las campañas de vacunación, la experiencia en la gestión de la pandemia y las ansias de la demanda embalsada están consiguiendo que este verano sea mejor que el anterior. El turismo está siendo el principal motor de empleo en los meses estivales, con las geografías más enfocadas en la industria turística (el Mediterráneo) llevándose gran parte de la creación de trabajo, según las últimas cifras públicas. Con la salida del ahorro cautivo, el gasto en turismo de los españoles con sus tarjetas de crédito ronda ya los niveles precovid, según estudios de CaixaBank y BBVA. En el seguimiento de los viajeros nacionales, el INE ha revelado que algunas regiones de España están llegando a superar incluso los niveles previos de la pandemia en afluencia de turistas.

Pero una cosa son los viajes de los españoles y otra los de los extranjeros. Ahí es donde las variantes del virus cobran más relevancia por la mayor dificultad que conlleva viajar entre fronteras externas. Según datos del INE a cierre de 2019, fueron 56 millones de extranjeros los que se hospedaron en hoteles españoles, a la par con los 53 millones de españoles que pernoctaron también en estos alojamientos. Es decir, los internacionales tienen un peso muy elevado en el turismo español, y es este el frente que está siendo más difícil de reconquistar. Para más inri, en 2019 España venía de romper récords de turistas internacionales por séptimo año consecutivo, haciendo que la comparación sea aún más dolorosa.

“Si antes las estimaciones eran cautas, ahora vemos que están en un punto medio”

El ejemplo más sangrante es Reino Unido, la mayor cantera de visitantes antes de la pandemia. Las empresas patrias se vieron muy golpeadas por la exclusión de España de la lista verde (con la excepción del caso de Baleares). Como pequeño respiro, el país dirigido por Boris Johnson permitió a los vacunados viajar sin cuarentenas. Pero el azote de las nuevas variantes, así como la incertidumbre constante acerca de los cambios en la lista de colores de Reino Unido, ha dejado a esta geografía rezagada frente a otras como Alemania en el origen de los viajeros.

Este marco de medidas se nota ya en las cifras de este verano. Según los números publicados por Aena esta semana, los turistas nacionales que viajaron a través de los principales aeropuertos españoles fueron en julio apenas a un 20% de los viajeros del mismo mes de 2019. Sin embargo, los extranjeros estuvieron un 60% por debajo. El propio presidente de la patronal de aerolíneas, ALA, reconoció a El Confidencial, a principios de verano, que las aerolíneas se estaban encomendando al turista nacional para paliar la debilidad de la afluencia extranjera.

Los analistas de la financiera Renta 4 explicaban en un informe sobre turismo a principios de julio que percibían una “importante demanda latente”, que se podía apreciar en el auge de las reservas tras los anuncios de retirada de restricciones en países como Reino Unido. Pero no todo es color de rosa. “Esta demanda también puede ser volátil en función de la evolución de la pandemia, el temor a nuevas cepas y el incremento de restricciones asociado”, subrayan desde la entidad. “Consideramos no obstante que la clave está no tanto en el número de casos covid, sino en la eficacia de las vacunas para conseguir que los casos covid sean leves y no tengan un impacto relevante en el sistema sanitario”, dicen, fijando la mirada en los indicadores de pacientes ingresados o en el dato de fallecidos. En esta entidad, no ven recuperación del tráfico aéreo hasta 2023.

Los casos particulares

Al entender cómo afecta esta tensión entre el panorama nacional y el internacional a los valores turísticos que cotizan en las bolsas españolas, hay que tener en cuenta cómo se reparte su negocio. El caso de Aena es obvio: se trata de un gestor de aeropuertos nacionales, pero en el que tienen un fuerte peso los turistas internacionales (el 80% de estos viene en avión). En la compañía no prevén que el turismo se recupere hasta 2026. Otro ejemplo es el de IAG, que en sus últimos resultados reveló una fuerte caída de la capacidad (-85%) en Norteamérica, un segmento de mucha relevancia para British Airways, una de sus principales marcas y punto de conexión para muchas rutas que van desde el nuevo al viejo continente y viceversa. El consejero delegado, Luis Gallego, dijo que no esperaba que el tráfico se recuperase hasta 2023.

Luego está el caso de Amadeus, cuya cobertura geográfica está menos centralizada, ya que trabaja a nivel mundial con agencias y plataformas de viajes, pudiendo beneficiarse del turismo que se mueve a nivel nacional en otros países. En este contexto, en los últimos resultados presentó mejoras trimestrales en las reservas en todas las regiones, beneficiándose más (al contrario de lo ocurrido con IAG) de la evolución en Norteamérica (-49% menos de reservas que en 2020). Por su parte, Meliá, tiene casi la mitad de sus ingresos fuera de la región de EMEA. En los últimos resultados, la compañía explicó que, gracias a la reactivación de algunos mercados emisores, como EEUU, la hotelera ha llegado a registrar en México niveles de actividad anteriores a la pandemia. A cierre del primer semestre, este país era el que registraba un mayor grado de ocupación para Meliá (41%) debido a que, como ellos mismos reconocieron, apenas existen requisitos para atravesar la frontera en México o el Caribe.

Con estos resultados y el ritmo de la temporada alta de este 2021, será a comienzos de otoño cuando el mercado pueda constatar si su apuesta por la prudencia ha sido la acertada. De momento, todavía queda verano por delante por conquistar.

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