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Deportistas negros contra el racismo: la historia de la foto con la que empezó todo

Un año antes de los puños enguantados en el podio de los Juegos de México o de que mataran a Martin Luther King, algunos de los más importantes deportistas negros del momento rodearon a Muhammad Ali para apoyarle por negarse a ir a Vietnam. Esta es la historia de la foto que abrió camino.

En noviembre de 1958, Bill Russell, jugador de los Boston Celtics, vigente MVP de la NBA y campeón olímpico, viajó con su equipo a Charlotte, Carolina del Norte, a jugar un partido. Al llegar al hotel, un empleado informó a la comitiva del equipo de Boston de que Russell, junto a dos de sus compañeros, debían alojarse en un hotel para negros. Así lo hizo. Dos años después, un joven boxeador de 18 años llamado Cassius Clay regresaba a su Louisville natal con la medalla de oro de los Juegos Olímpicos colgada al cuello cuando un restaurante le negó la entrada por ser negro. Se echó a llorar y se fue.

El 4 de junio de 1967, tal día como hoy hace 53 años, los dos se sentaron juntos en una mesa para plantar cara al racismo y al gobierno de los Estados Unidos.

Carlos Prieto

Las historias de deporte y compromiso político suelen tener mucho de leyenda engrandecida. Mismamente, el incidente de Ali se saldó, según contó él mismo, con el boxeador lanzando la medalla de oro al Río Ohio, una anécdota que, por investigaciones posteriores, parece más una invención del Genio de Louisville que algo que ocurriera realmente. Por eso sorprende lo poco conocida que es la foto del llamado Cleveland Summit, el encuentro de deportistas afroamericanos que apoyaron a Muhammad Ali públicamente en su decisión de negarse a ir a Vietnam.

Ese día, varios deportistas afroamericanos fueron citados en las oficinas de la Negro Industric and Economic Union, una organización que asesoraba y ayudaba a la comunidad empresarial afroamericana a desarrollarse en unos años en los que uno de los caballos de batalla del movimiento era conseguir copar también el mundo de los negocios. Al frente de esta organización estaba Jim Brown, leyenda del fútbol americano ya retirada y que fue quien convocó a los atletas. Eran los jugadores de fútbol americano Walter Beach, Bobby Mitchell, Sid Williams, Curtis McClinton, Willie David, Jim Shorter y John Wooten, y los baloncestistas Lew Alcindor, el mejor jugador universitario del momento (y posiblemente de todos los tiempos) y Bill Russell, el hombre con más anillos de la historia de la NBA. Con ellos, Carl Stokes, un abogado que ese mismo mes sería elegido alcalde de Cleveland, el primer afroamericano en lograrlo en una gran ciudad de los Estados Unidos.

La historia de este encuentro ha sido contada como el cónclave de prominentes estrellas del deporte estadounidense apoyando a Ali en su decisión de negarse a ir a la guerra. El cierre de la historia es ese, pero parece que para algunas personas esa no era la motivación de al convocatoria. Jim Brown era socio del promotor boxístico (blanco) Bob Arum en Main Bout, la empresa que controlaba los derechos televisivos de la carrera de Muhammad Ali.

Alí, en un combate contra Frazier.Alí, en un combate contra Frazier.Alí, en un combate contra Frazier.

En ese emporio participaban a título lucrativo también algunos destacados dirigentes de la Nación del Islam, entre ellos Elijah Muhammad. Brown, de hecho, fue la persona que presentó a Arum a Ali. En 2016, Arum, que durante cinco décadas después e aquello siguió siendo uno de los mayores promotores boxísticos del planeta, contó su versión de la historia: que a través de un contacto en el Partido Demócrata (por entonces el presidente era Lyndon B Johnson) trató de persuadir a Ali de que llegara a un acuerdo con el gobierno para servir en el ejército realizando varios combates de exhibición antes las tropas estadounidenses y librarse de la sanción, de manera que pudiera seguir con una carrera que estaba en su mejor momento. Así, le dijo a Brown que convocara a varios atletas afroamericanos para que convencieran a Ali de lo positivo que sería para su comunidad el negocio que generarían sus peleas, comprometiéndose a hacer participar del negocio a deportistas y hombres de negocios negros.

El gobierno trató de pactar la renuncia con Ali, pero no quiso escuchar ofertas

Puede que esa fuera la motivación de algunos de los que acudieron a ese encuentro (McClinton, por ejemplo, era un reservista del ejército en ese momento), pero parece improbable que Russell, por entonces ya un activista, y Alcindor, un joven estudiante de Historia, muy politizado, que además compartía fe con Ali y que cuatro años después se cambió el nombre por el de Kareem Abdul-Jabbar, se prestaran a eso. De hecho, ambos han dado testimonio de lo que allí ocurrió. Russell lo dejó muy claro en una de las biografías de Ali: “Me llamó Jim Brown y me dijo que Ali estaba muy solo y que debíamos apoyarlo en lo que fuera que decidiese. Eso fue lo que pasó: yo no fui a Cleveland a convencer a Muhammad de que fuera o no fuera al Ejército. Estábamos allí para ayudarle, pero me impactó lo confiado que estaba, lo absolutamente seguro que estaba de que hacía lo correcto”. Kareem lo tenía claro desde que apareció por allí: “Recuerdo lo halagado y orgulloso que estaba porque me hubieran invitado, porque todos eran deportistas profesionales menos yo, que iba a la universidad. Estaba al 100% con Muhammad en su protesta por una guerra que yo también consideraba injusta. En el encuentro, Jim Brown tomó la palabra, pero todos lo hicimos. Nos dijo que como héroes de la comunidad negra debíamos dar apoyo público a Ali”.

En cualquier caso, parece que en la charla con todos los jugadores, apenas McClinton le hizo alguna insinuación de que igual sería mejor para él aceptar el trato que le ofrecía el gobierno, pero Ali fue tan firme en sus convicciones que nadie se atrevió a intentarlo más. O quizá no lo pretendían. Si Arum, y posiblemente los jerifaltes de la Nación del Islam, querían salvar el negocio a toda costa, no lo consiguieron. La determinación del campeón del mundo era indoblegable.

Al acabar el encuentro, Russell y Alcindor se sentaron en la mesa escoltando a Brown y Ali, con el resto de los asistentes atrás, apoyando al boxeador en una nueva declaración de intenciones de no acudir a la Guerra de Vietnam, fuera cual fuera la sanción que recibiese. La imagen sigue siendo impactante a día de hoy, más cuando supuso un pistoletazo de salida y la apertura del camino para que otros deportistas negros sean activistas políticos, especialmente en temas raciales. El Partido de los Panteras Negras había nacido unos meses antes y la explosión del Black Power en los Juegos Olímpicos de México llegó un año después. Sin duda, el Cleveland Summit fue una de las espitas que descontrolaron la hoguera del movimiento.

Jonathan Llata

Varios de los asistentes han tenido una vida de compromiso activo con los derechos civiles durante toda su vida. Bill Russell, por ejemplo, se negó a acudir a la ceremonia de admisión en el Salón de la Fama en 1975 para protestar contra el racismo y solo el año pasado admitió, en un acto privado celebrado en su casa, el anillo que le acredita como miembro.

Kareem Abdul-Jabbar ha sido un activista toda su vida. Estos días, una columna suya en el Los Angeles Times defendiendo las protestas por el asesinato de George Floyd ha dado la vuelta al mundo y, por situarlo en otro de los temas del momento, en 2015 decía sobre el no compromiso social de Michael Jordan: “No puedes tener miedo a vender menos zapatillas si te preocupan los derechos humanos. Eligió negocio sobre conciencia. Tiene que vivir con ello”.

John Wooten, socio durante casi toda su vida de Jim Brown en diferentes organizaciones en favor de la comunidad afroamericana, había acompañado a Martin Luther King a la ceremonia de toma de posesión de Lyndon Johnson como presidente en 1965 y trabajó toda su vida para la integración de las minorías raciales en los diferentes estamentos de la NFL.

Muhammad Ali se negó a ir a Vietnam, perdió todos sus títulos, estuvo sin boxear en los que posiblemente hubieran sido los mejores tres años de su carrera y, quizá por ello, alargó más de lo necesario su presencia en el ring y se dejó la salud en él.

Ese día, juntos, abrieron el camino que transitan unos deportistas negros que hoy han tomado el liderazgo de las protestas que hacen tambalear los cimientos de América.

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