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Descubriendo la arquitectura roja de la Sierra de Ayllón en la segoviana Madriguera

La Sierra de Ayllón, entre Segovia y Guadalajara, es famosa por la arquitectura de sus pueblos. Se trata de casas construidas con piedras ferruginosas, tierras arcillosas o pizarras, dando un colorido muy especial a la zona.

Así, los pueblos se dividen en rojos (con casas de arcilla) o negros (con casas de pizarra). Son los casos de Riaza, Alquité, Villacorta, El Negredo, Serracín, Becerril, Martín Muñoz de Ayllón, Riofrío de Riaza y, especialmente, El Muyo, de los negros, y Madriguera, de los rojos. En este último nos quedamos.

Efectivamente, esta localidad segoviana es conocida por ser la más representativa de la arquitectura roja de la Sierra de Ayllón. Es el pueblo más grande y en el pasado llegó a tener médico, boticario, veterinario, cura, secretario, capataz de monte y matadero. Hoy Madriguera, con una veintena de habitantes, ya ni siquiera es municipio independiente (depende de Riaza).

El caserío de Madriguera está integrado en el paisaje. Se utilizan para su construcción los elementos rojizos de la piedra ferruginosa y la tierra arcillosa del entorno, contrastando en ocasiones con el gris de la pizarra y el blanco del cuarzo.

Antiguamente las casas fueron de una sola planta, pero las actuales, en su mayoría, son de finales del siglo XIX y principios del XX. Casas de dos plantas más la cámara, con piedras labradas de la zona y algunas de ellas con una destacable rejería en balcones y ventanas, elaboradas por un reconocido herrero que vivió en el pueblo.

También se aprecian algunos balcones de madera propios de zonas serranas. En sus alrededores existe una fuente de aguas ferruginosas y restos de una antigua mina de caolín, así como otras de pizarra y grafito.

En la carretera de acceso a El Muyo, a unos 400 metros de Madriguera, hay un antiguo lavadero que fue recuperado de la ruina recientemente, siendo un ejemplo de arquitectura tradicional y comunal. Está formado por un pilón para el ganado en su parte más alta, que cuando estaba lleno rebosaba, mandando el agua a los pilones más bajos y con bordes estriados donde se lavaban las prendas. En su parte baja cuenta con un tejado que protegía a las lavanderas.

Destaca por su gran tamaño en relación a la de otros pueblos de la zona, que se debe a que fue ampliada en varias fases entre los años 1700 y 1800. Hay que destacar el suelo formado íntegramente por los enterramientos, como era el uso hasta la creación de los cementerios en los primeros años del siglo XIX. Su cúpula y techo están policromados. Posee tres grandes frescos de temática bíblica. También es de destacar su pila bautismal, la cual se expuso en la exposición de las Edades del Hombre en Segovia.

Madriguera tiene un gran variedad de paisajes y de contrastes de colores en un pequeño término municipal. En un reducido territorio se puede estar pisando tierra blanca, roja o negra y sus respectivas transiciones. En unos kilómetros se puede pasar de la montaña y la sombra del bosque a un llano semidesértico. De la Fuente de abajo o del hierro a la Peña del Trasuego, pasando por la cuesta de San Gregorio, el depósito y el manadero o la Encinota, un árbol singular por su gran tamaño en el camino de Estebanvela.

Dentro de la red de senderos del Ayuntamiento de Riaza está el Camino de los pueblos rojos y negros. Se trata de una serie de recorridos circulares entre los pueblos de Madriguera, Becerril, El Muyo y El Negredo, (incluida la subida al collado del Puerto de los Infantes), y que suman 31 kilómetros.

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