Salud

Destruyendo conspiraciones y mitos sobre el coronavirus: 7 cosas que no debes creerte

La enfermedad de moda ha suscitado, como sucede en los periodos de duelo, todo tipo de reacciones en la población: incredulidad, miedo, histeria, indiferencia y, por supuesto, muchas disparatadas teorías de la conspiración. Desde que el origen del nuevo coronavirus tuvo lugar en un supuesto laboratorio secreto situado en las proximidades del mercado de Wuhan a que es el mismísimo Trump el que se está beneficiando de la expansión del COVID-19, pasando porque en realidad la enfermedad es un arma biológica diseñada por la CIA como forma de librar una guerra contra China.

Las teorías de la conspiración no son algo nuevo y, según algunas investigaciones, tienden a surgir en los momentos en que las sociedades atraviesan una crisis (ataques terroristas, cambios políticos, crisis económicas…), esto se debe a que suelen florecer en periodos de incertidumbre y amenaza, en los que buscamos darle sentido a un mundo caótico. Aunque pensemos que es la primera vez en la Historia del ser humano en la que han florecido este tipo de teorías, lo cierto es que los estudios han demostrado que no es verdad.

El Confidencial

Por ejemplo, un análisis sobre conspiraciones llevado a cabo por J. Uscinski y J.M Parent estudió un total de 104.000 cartas publicadas en distintos periódicos y observaron una prevalencia de ellas con contenido conspirador que coincidían con distintas épocas de crisis. El primer pico sucedió poco antes de 1900, en el apogeo de la Segunda Revolución Industrial, y el segundo durante finales de los años 40 del pasado siglo y principios de los 50, en plena comienzo de la Guerra Fría. También hay evidencias de que no se trata de algo específico en las culturas occidentales, sino que alrededor del mundo (en Asia, Sudáfrica u Oriente Medio) se suceden también.

Las teorías de la conspiración no son nuevas, surgen en periodos de incertidumbre y amenaza, en los que buscamos sentido en un mundo caótico

Lo que sí es cierto es que, debido a la democratización de internet, el surgimiento de teorías conspirativas se ha acelerado. Durante el brote del virus zika en 2015-16 se sugirió que se trataba de un arma biológica también, en lugar de una ocurrencia natural. Una investigación examinó comentarios en Reddit sobre el brote y concluyó que las conversaciones más conspiranoicas habían surgido como una forma que las personas tenían de lidiar con la extrema incertidumbre que se sentía al respecto, según informa el profesor de psicología Daniel Jolley en ‘The Conversation‘.

Mitos sobre el coronavirus

Con el coronavirus las teorías son tan variadas y locas que la Organización Mundial de la Salud ha tenido que escribir un destructor de mitos oficial para que no nos creamos todo lo que escuchamos o leemos por internet.

1. Los secadores de manos matan el coronavirus. No, para protegerte contra él, lo mejor que puedes hacer es lavarte con agua y jabón con frecuencia o usar un desinfectante con alcohol.

2. Rociar el cuerpo con alcohol puede acabar con él. La pulverización de tales sustancias puede, además, ser dañina para la ropa y las membranas mucosas (ojos y boca).

J. R. S.

3. Recibir paquetes o cartas de China no es seguro. Aunque muchas personas podrían tener miedo, la OMS asegura que no hay ningún peligro, pues los coronavirus no sobreviven mucho tiempo en paquetes o cartas.

4. Enjuagarte la nariz con solución salina ayuda a prevenir la infección. No hay ninguna evidencia de que eso sirva para algo.

5. Comer ajo también. Es cierto que este alimento tiene algunas propiedades antimicrobianas, pero no hay evidencia de que sirva para proteger del coronavirus.

6. Los perros y gatos pueden contraer el coronavirus. Según informa ‘Wired‘, aunque algunos periódicos han asegurado que un perro en Hong Kong dio un resultado «positivo débil», lo cierto es que no hay ninguna evidencia de que las mascotas puedan coger la enfermedad.

7. Tienes que evitar el transporte público. No, a menos que hayas estado recientemente en algún lugar con un brote importante o hayas estado en contacto con algún enfermo confirmado de COVID-19. Eso sí, procura lavarte las manos si lo has utilizado.

Las teorías de la conspiración pueden ser muy perjudiciales para la sociedad. No solo pueden influir en las elecciones de salud de las personas, también pueden interferir con la forma en que los diferentes grupos se relacionan entre sí, por lo que los gobiernos no solo deben combatir la propagación del coronavirus sino también actuar para detener la desinformación.

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