Economía

Díaz llega a ‘territorio Calviño’: Bruselas insistirá en no derogar la reforma laboral

El Gobierno vuelve a tensar todas sus costuras en el pulso por la reforma del mercado laboral y el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), con sus caras visibles a ambos lados y dos protagonistas de ese choque: Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, y Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno.

Díaz visita este jueves Bruselas, ‘casa’ de Calviño, en la que conocen a la perfección a la vicepresidenta, que fue directora general y cuya fama le precede en los pasillos de la Comisión Europea. Su experiencia comunitaria y su perfil la convierten en el vínculo entre el Ejecutivo español y el comunitario. Lo ha sido desde el día que comenzó a rodar el primer Gobierno de Pedro Sánchez, y es la mujer de confianza de Bruselas en Madrid. La ministra de Unidas Podemos se reunirá con el italiano Paolo Gentiloni, comisario de Asuntos Económicos, que le recordará lo que ya han repetido en muchas ocasiones: no debe derogarse la reforma laboral de 2012.

La reunión llega en un momento importante, en que el Gobierno dialoga de forma continua con el Ejecutivo comunitario para que todo esté en orden cuando se envíe el Plan Nacional de Reforma, necesario para acceder al fondo de recuperación, y en el que se debe reflejar en qué objetivos quiere invertir Moncloa y qué tipo de reformas desea hacer para aprovechar los 140.000 millones de euros a los que puede llegar a tener acceso entre créditos y transferencias.

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. (EFE)Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. (EFE)Yolanda Díaz, ministra de Trabajo. (EFE)

“Estamos convencidos de la necesidad de que los planes nacionales de reforma sean una mezcla de inversiones y de reformas”, explicó este miércoles Gentiloni en una rueda de prensa tras una reunión del Eurogrupo, el foro de ministros de Finanzas de la zona euro en el que participa Calviño. “Y estas reformas deben estar vinculadas a las recomendaciones por país que la Comisión Europea hizo en 2019”.

Si hay algo que uno puede encontrar en esas recomendaciones del Ejecutivo comunitario a lo largo de los últimos tiempos, es una referencia continua a la necesidad de no dar marcha atrás a la reforma laboral. Y de hecho, Gentiloni no esconde que este será “uno de los principales asuntos de discusión”. Para Bruselas, la reforma de 2012 que puso en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy mientras el país caminaba por el alambre ha permitido la reactivación del mercado laboral y es el principal activo a proteger, la pieza clave cuyos principios deben mantenerse para evitar que el edificio tiemble.

En enero de 2020, Gentiloni ya fue el encargado de mostrar cierta inquietud ante el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos por su efecto presupuestario. “Hay que mirar las consecuencias de las medidas de gasto público recogidas en el acuerdo de gobierno”, señalaba entonces el recién nombrado comisario de Economía, que hasta hacía no mucho tiempo había sido primer ministro italiano.

Y en febrero de 2020, en sus recomendaciones específicas para España, los técnicos comunitarios no se escondían a la hora de defender la reforma de 2012. “El nuevo Gobierno también ha anunciado su intención de revisar ciertos aspectos de la reforma del mercado laboral de 2012, la cual es sabido que favoreció una fuerte creación de empleo durante la recuperación”, subrayaba.

Bruselas no se quiere ver inmersa en los pulsos entre Unidas Podemos y el PSOE, y esquivará mientras pueda convertirse en parte de la batalla política nacional: hace meses que el portavoz del Ejecutivo comunitario señaló que no era el trabajo de la institución “inmiscuirse”, y que dependía del Gobierno, si bien recordaba que las recomendaciones eran el marco a seguir. Desde luego, no entrará a comentar los movimientos y tácticas de los distintos ministerios. Pero, mientras todo eso ocurre ante las cámaras, el diálogo es muy intenso entre los equipos de Gentiloni y el vicepresidente ejecutivo Valdis Dombrovskis por un lado, y Calviño por el otro. Esa conversación cubre las grandes reformas sobre las que España se tiene que poner a trabajar a fondo tras muchos años dejando correr el tiempo.

Y esa conversación continua cubre dos puntos clave de tensión en el Gobierno: pensiones y mercado laboral. La Comisión Europea no se opone a cambios en la reforma laboral, al revés: quiere que se hagan modificaciones, y que se hagan pronto. El problema es que la visión de los técnicos comunitarios es diametralmente opuesta a la de la ministra Díaz. No se trata de derogar, sino de profundizar y mejorar.

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