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Diez cosas que ver en la gaditana Conil

Conil de la Frontera se sitúa en el suroeste de la provincia de Cádiz, en una zona costera de gran riqueza pesquera y natural. Su mayor atractivo reside en sus extensas playas de arena blanca y sus acantilados.

Es un destino clásico para pasar las vacaciones de verano, pero al que vale la pena acercarse en cualquier momento. Las playas y calas, su cercanía Cádiz capital, también su patrimonio histórico y artístico o su gastronomía hacen de Conil un destino perfecto.

Es una de las playas más concurridas de Conil, pero es tan amplia que un no sufre las aglomeraciones. Tiene una extensión de 850 metros de largo por 130 metros de ancho, y discurre junto al centro de Conil desde la desembocadura del río Salado. Con paseo marítimo, la playa es de arena fina y dorada, y el oleaje es moderado. La zona de la desembocadura del río Salado es muy recomendable para la práctica de deportes como el windsurf.

Se componen de las pequeñas calas denominadas Cala Melchor, Cala Pitones y Cala Sudario. Se encuentran ubicadas en un entorno natural y en su totalidad alcanzan una longitud de 600 metros, con una anchura media de 20 metros. La arena es dorada y las condiciones para el baño son de oleaje medio. Están bastante resguardadas del viento, por lo que en verano, cuando sopla el levante, suelen estar muy concurridas.

Hay mucho donde elegir. Playa de la Fontanilla, Playa de Fuente del Gallo, Playa del Roqueo, Playa del Chorrillo y la Playa del Puntalejo. Y las calas: El Roqueo y Calas de Roche (formadas por las Calas de Poniente, del Aceite y las ya mencionadas de Quinto y Camacho).

Es un espacio natural protegido formado por un bosque de pino piñonero, integrado en la Red Natura 2000. Está lindando con Chiclana de la Frontera, con salida al mar a través de las Calas de Roche y de la playa de Roche. Estos pinares tienen varios senderos señalizados, conectando uno con el río Roche.

Aquí tiene lugar la unión de la campiña con el litoral. Con multitud de elementos naturales, cuenta con un paisaje espectacular. Destaca la torre de Castilnovo, antigua atalaya vigía para la defensa y vigilancia del litoral, así como de la tradicional almadraba. En los términos del Prado de Castilnovo, se encuentran restos de antiguas salinas.

Dentro del puerto pesquero de Conil, es posible asistir a la lonja para ver una subasta de pescado en directo.

La gastronomía de Conil destaca, claro, por sus pescados. Desde al atún encebollado a la mojama o el cazón de adobo, pasando por la dorada a la sal o el pargo (a la sal o a la espalda). También, zanahorias aliñadas, sopa de tomate o potajes, como el de habichuelas blancas con castañas y el de boniato. De todo ello podemos encontrar buena muestra en bares como la Taberna las Delicias, Feduchy bar, Los Hermanos, Venta Pericón, Ole Tapas Conil o La Almazara.

Se trata de una fortificación militar del siglo XIV. Es la torre del homenaje del Castillo de Conil construido por Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el bueno.

Son dos: Torre Castilnovo y del Puerco. La primera delimita la frontera con el pueblo de Vejer de la Frontera. La Torre del Puerco, delimita el municipio de Conil con el vecino pueblo de Chiclana de la Frontera.

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