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El arrepentimiento de Ricky Rubio es la mejor noticia para soñar en Tokio

Never too high, never too low / Nunca demasiado arriba, nunca demasiado abajo. El lema personal de Ricky Rubio, casi una forma de vida para el base de El Masnou, a punto estuvo de traicionarle estos últimos meses. La carrera deportiva del español ha sido una montaña rusa desde hace dos años y para entenderlo bien hay que remontarse al inicio de este ciclo, el verano del 2019. Rubio finalizó su contrato con los Utah Jazz después de dos temporadas agrías en las pistas de la NBA. Acostumbrado a correr y a hacer disfrutar a los demás con un juego vistoso, el esquema de Quin Snyder apostaba por un baloncesto estático que no favorecía su estilo. La falta de continuidad fue un motivo más para que, por primera vez en toda su experiencia en Estados Unidos, Ricky saliese al mercado como agente libre sin restricciones. Es decir, el catalán tenía libertad para elegir por qué franquicia le convencía más firmar su nuevo contrato.

Ulises Sánchez-Flor

No tardó demasiado en deshojar la margarita. Phoenix Suns le ofrecía todo lo que ansiaba. Un equipo joven, liderazgo sobre el parqué y aspiraciones deportivas en un proyecto a medio plazo. Además de 51 millones de dólares por tres temporadas. Había una condición más para aceptar cualquier acuerdo. Ricky Rubio iba a participar en el Mundial de China 2019, celebrado en septiembre de dicho verano. Pau Gasol, Sergio Rodríguez, Serge Ibaka, Nikola Mirotic… Numerosas bajas afectaban a la Selección española de Scariolo. El base dio un paso al frente con el equipo en aquel torneo, al igual que hizo Marc Gasol, para erigirse como una referencia anotadora (sin dejar atrás su faceta como organizador de juego y experto defensor exterior). El resultado ya se lo conocen. Medalla de oro para España y el premio MVP del campeonato y de la final para Ricky. Mejor imposible.

Ricky completó la mejor temporada de su carrera en la NBA, pero todo se torció

El español continuó subido en la cresta de la ola del Mundial para completar la mejor temporada de su carrera en la NBA. 13 puntos, 8,8 asistencias, 4,7 rebotes y 1,4 robos de media promedió durante el curso, los números más altos en varios apartados desde que aterrizara en Estados Unidos. A pesar del coronavirus, Phoenix fue una de las grandes atracciones de Disney World Orlando, el recinto elegido por la liga para organizar su burbuja anti covid 19. Ahí se pudo desarrollar el final de una temporada que previamente se había parado en seco por la pandemia. No consiguieron clasificarse a los Playoffs, pero fueron el mejor equipo de la burbuja. Un 8-0 les hizo soñar con la gesta, aunque los resultados de sus rivales directos no les permitieron ir más allá.

El regreso a Minnesota y la traición de los Suns

Cuando mejor iban las cosas, más dura fue la caída. Hubo días de rumores, pero desde los despachos de los Phoenix Suns se negaba que su nombre estuviera sobre la mesa. Resultó que no solo había conversaciones por él, sino que la franquicia de Arizona había alcanzado un acuerdo para hacerse con los servicios del veterano base Chris Paul, lo que mandaba a Ricky Rubio a Oklahoma City Thunder. De la noche a la mañana, el español pasaba de ser pieza básica de un equipo competitivo a un proyecto deportivo destinado a una reconstrucción profunda. Dos días después volvió a ser traspasado, esta vez a la que una vez fue su casa en la NBA, Minnesota Timberwolves.

Carlos Prieto

“No es plato de buen gusto que cuando estás involucrado en un proyecto, te dejas la piel y ves que vas funcionando, a la primera de cambio te tengas que ir”, fueron las palabras de Ricky Rubio en la SER, donde no ocultó su disgusto por la falta de comunicación de los Suns, franquicia con la que se había comprometido un año atrás. Es cierto que el negocio de la NBA es así (y, de hecho, la jugada acabó siendo un acierto deportivo en Phoenix, con un Chris Paul que les dio el plus de competitividad para alcanzar por primera vez en décadas la final de la NBA), pero el español no quedó nada contento con la manera que había tenido la organización de gestionar su salida.

En Minnesota volvía a sonar una vieja cantinela: había grupo para pelear por los Playoffs. La realidad golpeó de nuevo los intereses de la franquicia del norte de Estados Unidos. Los Timberwolves fueron uno de los peores equipos de la temporada, con un temprano despido de su entrenador, Ryan Saunders, incluido. Ricky Rubio se vio sumida en esa espiral de malas sensaciones… Completando un curso para olvidar. Disputó solo 26,1 minutos por partido, la estadística más baja de toda su carrera en la NBA. “Estoy tratando de recuperar el ritmo y está siendo duro, pero es lo que es y no hay excusas. Voy a seguir trabajando duro, llevo 10 años en esta liga, sé quién soy, pero mi juego no está y tengo que encontrarlo”, aseguró el ya veterano jugador.

La decisión que Ricky tomó y de la que se arrepintió

Con la frustración deportiva que supuso este regreso a Minnesota y su posterior curso, llegaba el verano para Rubio… Con los Juegos Olímpicos de Tokio a la vuelta de la esquina. Ricky, además, vivía una situación personal excepcional en su vida. Había sido padre por primera vez el invierno pasado. Tomó la decisión de no acudir a la llamada de la Selección, pero el runrún le asaltaba en las madrugadas. ¿Se estaba equivocando? Pau Gasol iba a estar en su última experiencia internacional, otros veteranos como Rudy Fernández o Marc Gasol también se acercan al fin de un ciclo… Demasiadas preguntas que rebotaban en la almohada. “Me costaba mucho incluso dormir. Mi mujer, que me conoce mejor que nadie, me convenció”, aseguró Rubio a ‘El País’. Scariolo, por supuesto, celebró que cambiase de idea.

Ricky Rubio anota frente a Japón. (Reuters)Ricky Rubio anota frente a Japón. (Reuters) Ricky Rubio anota frente a Japón. (Reuters)

Ricky ya había demostrado que llegaba a los Juegos Olímpicos a tono en la gira de preparación de la Selección, donde fue el mejor jugador a las órdenes del técnico italiano. A sus 30 años, de aquel chico maravilla que levantaba a la grada en cada jugada todavía quedan bastantes trucos a los que hay que sumar una madurez en el juego fuera de toda duda. Por ello no sorprende ver cómo lideró a España tanto en puntos (20) como en asistencias (9) en el debut contra Japón. Un partido llamado a ser el más fácil del grupo y que costó más de la cuenta, aunque si algo ha demostrado este equipo es su habitual fórmula de ir de menos a más según avanzan los torneos. Ahora aguardan rivales de quilates, primero Argentina el próximo jueves y el domingo, como colofón a la clasificación, la Eslovenia del todopoderoso Luka Doncic.

Ulises Sánchez-Flor

“Siempre un primer partido es difícil jugarlo, pero creo que hicimos un buen trabajo por la mayor parte del partido. Tenemos que estar felices por la victoria, por las cosas que hicimos bien, pero tenemos que mejorar”, se limitó a señalar el base después tras el encuentro. Su gran actuación personal coincide con el rumor de que los Angeles Lakers tienen su nombre en la agenda de cara al próximo curso. Después de una temporada complicada, con vaivenes y lejos de su mejor nivel, Ricky se merecía una alegría como la de participar en estos Juegos Olímpicos. Además, su presentación en sociedad en Saitama es la mejor noticia posible para las aspiraciones a metal de esta Selección. Ya saben. Never too high, never too low.

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