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El Atleti deja atrás los empates y da un recital ante el Betis (3-0)

Dos empates consecutivos son demasiados para el Atleti, que no estaba dispuesto a dejar que el Madrid se escapara en la lucha por la Liga. El Betis sufrió la némesis colchonera; el baño fue en dos sentidos, el literal y el metafórico. El guion del partido parecía escrito por García Márquez por el realismo mágico que hubo: sólo el Villarreal había tenido un dominio tan apabullante sobre los verdiblancos, que echaron de menos el sol de Sevilla y la magia de Fekir.

El equipo de Pellegrini empezó mejor, aprovechando el espacio existente entre los centrocampistas y la zaga colchonera. Aquel desbarajuste, del que rápidamente se percató Savic, fue arreglado al instante. Esto habla muy bien de los ayudantes de Simeone porque el argentino no se estaba comunicando con ellos: no tenía ningún móvil ni walkie talkie. Es importante tener buenos números dos que no quieran ser números unos.

El chaparrón de juego del Atleti fue semejante al climatológico. Carrasco se divirtió a costa de Montoya, al que recortó en el primer tanto como hace un juvenil a un benjamín. El lateral bético se dio rápido la vuelta y aún se pregunta dónde está el belga, que batió con un zurdazo a Claudio Bravo.

Griezmann pelea un balón con Guardado. (EFE)Griezmann pelea un balón con Guardado. (EFE) Griezmann pelea un balón con Guardado. (EFE)

La crónica de una muerte anunciada

El Betis, más que un equipo de fútbol, parecía una reencarnación de Santiago Asar porque aquello era la crónica de una muerte anunciada. Rodrigo De Paul demostró de nuevo por qué es perfecto para este Atleti: es una versión moderna de Simeone. Su colocación en el campo fue un recital táctico que debería enseñarse en las escuelas.

Aunque el partido de De Paul pueda explicarse en las escuelas, es difícil que ocurra lo mismo con el de Carrasco. Convendría dilucidar si Yannick tiene ascendientes argentinos o brasileños porque su regate parece aprendido en los potreros de Buenos Aires o en las favelas de Río.

Los béticos agradecieron el descanso, igual que algunos dan las gracias por la llegada del horario del invierno. Ya tenían ganas de películas y de manta. O de fútbol de noche a las seis de la tarde. Las siestas hoy se adelantaron por el cambio de hora y por el partido.

Suárez y Edgar saltan a por un balón. (EFE) Suárez y Edgar saltan a por un balón. (EFE) Suárez y Edgar saltan a por un balón. (EFE)

Pezzella enterró el partido

Los verdiblancos mostraron una mejor cara en el segundo tiempo, aunque las ocasiones colchoneras se sucedieron. Algunos béticos pidieron en Twitter la entrada de Fekir, que parece que se ha aclimatado perfectamente a Sevilla. Estaba en el banquillo muy abrigado, con la sudadera y el chándal. Sólo le faltó la mesa de camilla y la estufa.

No fue el día de los delanteros, que desperdiciaron las ocasiones. William José no atinó con un cabezazo tras rematar solo en el punto de penalti. Tampoco Suárez, que no fue capaz de superar a Bravo en un mano a mano que detuvo perfectamente el cancerbero chileno.

Dicen que el cementerio está lleno de buenas intenciones, por eso el cabezazo de Pezzella enterró el partido. El central argentino, ante la llegada de Giménez, cabeceó un centro hacia su propia portería y aumentó la ventaja colchonera en el marcador.

Pezzella se marca en propia puerta. (EFE)Pezzella se marca en propia puerta. (EFE) Pezzella se marca en propia puerta. (EFE)

Si Pellegrini no había sacado antes a Fekir, no lo hizo a partir de ese momento. El jueves tiene que jugar en Leverkusen y el domingo reciben al Sevilla. Lo mismo hizo Simeone: retiró a Suárez para el encuentro del miércoles ante el Liverpool. Dio entrada a Joao Félix, que marcó el tercero a falta de diez minutos para la conclusión. Se equivocó Edgar al frenar y el portugués cruzó el balón lejos del alcance de Bravo.

El Betis no dispuso de ninguna ocasión relevante en los diez minutos finales, mientras que el Atleti tuvo alguna que otra, pero se encontró con la defensa verdiblanca. El equipo de Pellegrini sumó su tercera derrota de la temporada y los colchoneros lograron tres puntos vitales para no desengancharse de la lucha por la Liga. Sólo faltó que saliera Joaquín para llevarse la ovación del Metropolitano y recordara, como George Bailey, que algunas veces lo importante es hacer amigos.

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