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El Atlético de Madrid remonta en Valladolid y se proclama campeón de Liga (1-2)

Sería sufriendo o no sería. Sería con remontada incluida o no sería. Sería con un Ángel Correa inspirado y líder o no sería. Sería con un gol crucial de Luis Suárez para vengarse de aquellos que no creían en su figura como goleador de un equipo que quisiera aspirar a LaLiga o no sería. Sería sobreviviendo en el alambre y maniatando a un histerismo y ansiedad que a punto estuvo de desatar un reguero de infartos lejos del José Zorrilla o no sería. El Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone se proclama campeón de LaLiga en Pucela tras domar al conjunto local después de una vacilante primera parte y remontar en la segunda gracias a su dúo de delanteros titulares. El técnico argentino logra su segunda competición nacional de la década y dirige al equipo colchonero a la undécima Liga de su historia.

Correa celebra el 1-1. (Reuters)Correa celebra el 1-1. (Reuters)Correa celebra el 1-1. (Reuters)

El manojo de nervios rojiblanco que saltó al césped de Pucela ataviado con los colores del Atlético de Madrid estuvo a punto de cavar su propia tumba. Desde el inicio, la tensión atenazaba las piernas y embotaba la cabeza de los futbolistas. La inquietud se tradujo en pérdidas absurdas en salida de balón, faltas a mansalva, precipitación ofensiva en el último tercio y un inicio atropellado. Síntoma inequívoco de que, si el Valladolid se jugaba seguir otro año en Primera, el Atleti tenía en su mano sellar un título de Liga que amenazó con perder en las últimas jornadas. La presión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo y degustar con un tenedor.

El Valladolid había recibido al menos un gol como local en todos los partidos, pero hoy se mostraba sólido y convencido. Quienes deberían dar tranquilidad con el balón (Mario Hermoso y Koke Resurreción) eran de los más histéricos. Sin una presión efectiva arriba y con muchas dudas atrás, las ocasiones locales empezaron a gotear. Toni Villa danzaba por la izquierda con conducciones verticales y volvía loco a Kieran Trippier. Lucas Olaza se sumaba con centros laterales medidos a la cabeza de Shon Weissman y Oblak apretaba a los suyos.

El Atlético se asustó en el primer tiempo

La arenga no tuvo éxito en un Atleti paralizado ante tanto miedo. Ni Luis Suárez ni Marcos Llorente ni Yannick Carrasco marcaban la diferencia arriba. En un saque de esquina a favor, el cuadro colchonero quedó desnudo y a merced del conjunto vallisoletano. Una contra letal iniciada por el ariete israelí y finalizada por Óscar Plano al galope sirvió para poner cuesta arriba el título de Liga. “¡Vamos equipo, es ahora!”, gritaba Koke tras el noqueo que supuso el 1-0. No llegó la reacción y primero Oblak y luego Felipe abortaron el 2-0. El Valladolid ganaba enteros y el Atleti se deshacía. Un giro de Correa. Un remate desviado de El Yamiq cerca de colarse en propia. Un tiro desviado de Luis Suárez. Se cerraba el telón del primer acto con el líder asustadizo y dubitativo.

Correa fue el gran foco de peligro colchonero. (Reuters)Correa fue el gran foco de peligro colchonero. (Reuters)Correa fue el gran foco de peligro colchonero. (Reuters)

A la vuelta, Simeone no señaló a ningún futbolista. No realizó ninguna sustitución. Aunque había motivos. No hacía falta. Simeone pedía calma y cabeza, pero el corazón se había impuesto a la razón. El Atleti salió paciente. Taladró la zona derecha de su sector atacante, aquella que conforma la sociedad Kieran Trippier, Ángel Correa y Marcos Llorente y ejerce de atajo al gol. Pam. Balón estrellado en un defensa. Tac. Un regate en una baldosa de Correa que desactivaba el Valladolid en el último instante. El argentino giraba como una peonza y provocaba una acción a balón parado en la que Koke localizó a Giménez y cuyo cabezazo charrúa se marchó por encima del travesaño.

Albert Ortega

Correa, luz entre tanta oscuridad, seguía a lo suyo y focalizaba la inspiración rojiblanca ante una nube de defensas vallisoletanos. El argentino la pidió en el balcón del área, bailó un tango entre dos defensores locales y le pegó a la pelota con el alma a través de la puntera para colocar el empate en Pucela. El primer ladrillo de la victoria estaba dispuesto, pero no iba a ser fácil. Weissman, de nuevo, remataba un balón en el interior del área y ponía en jaque a toda la defensa colchonera. Por suerte para unos y por desgracia para otros, se marchó por encima. Simeone echó más leña al fuego de la remontada: madera de primera calidad. Renan Lodi y Joao Félix, determinantes en la remontada ‘in extremis’ ante Osasuna, entraron por Hermoso y Saúl Ñíguez.

El efecto fue inmediato, aunque no por influencia directa. Sergi Guardiola, que justo había ocupado el lugar de Marcos André, perdió un balón en la medular, Suárez encabezó el contragolpe a campo abierto y definió con la tranquilidad y sangre fría digna de aquel escultor que lleva tallando figuras toda la vida. Con el 1-2 en el electrónico y el Madrid perdiendo en casa, los de Simeone, por fin, respiraban. Oblak ejercía de seguro de vida, Simeone mandaba arriba a los suyos y Carrasco, apoyado en Joao Félix, buscaba la sentencia. El técnico argentino retiró a un fundido Llorente para forrar el centro del campo.

Luis Suárez, tras hacer el 1-2.Luis Suárez, tras hacer el 1-2.Luis Suárez, tras hacer el 1-2.

El Valladolid intentaba poner el empate en el marcador mediante Sergi Guardiola, pero ya no podrían confundir al Atlético de Madrid. Saldría Correa, ovacionado por los suyos, y Simeone abroncaría a Joao Félix por protestar una acción al árbitro en lugar de perseguir a su rival. Hasta el final, el Atleti nunca dejó de creer. Hasta el final, el Atlético de Madrid fue el Atlético de Madrid. Los rojiblancos ponen el broche de oro a una temporada liguera donde ejercieron su dominio con mano de hierro. Otro título para una década de éxitos bajo la tutela de Simeone. Otra Liga para un equipo que hace una década estaba vagando por el campeonato. El Atleti celebra un título ganado a pulso.

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