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El Barça más contudente tumba al Granada con un recital de Messi y Griezmann (0-4)

El Barça de Ronald Koeman ha conseguido algo que parecía imposible al inicio de temporada: ser un equipo fiable, regular y con unos principios futbolísticos reconocibles en cada partido. Y enchufar a Leo Messi en dinámica competitiva. Lo primero vale para competir al máximo nivel, lo segundo dispara la posibilidad de ganar sin gran esfuerzo. Porque con el ‘10’ en modo estelar la victoria es un premio más sencillo de obtener. En la frontal del área, con socios como Pedri y Frenkie de Jong por dentro capaces de alimentarle y con la presencia de los profundos Ousmane Dembélé y Jordi Alba para estirar el entramado defensivo rival, el argentino sonríe, decide y condena. Así fue en Granada.

El conjunto azulgrana saltó al césped de Los Cármenes con una pareja de centrales que podrían quitar el hipo unos cuantos meses atrás ante la lesión en el calentamiento de Ronald Araújo: Óscar Mingueza y Samuel Umtiti. Con Messi de ‘9’ y Sergio Busquets entre centrales buscando la superioridad desde el inicio, Ronald Koeman entregó a De Jong su zona fetiche: la base de la jugada. Allí el neerlandés venía a recibir, conducía, se asociaba, conectaba con el siguiente escalón que conformaban Messi y Pedri. El Granada, por su parte, esperaba su oportunidad a caballo entre el juego directo y la salida vertical al contragolpe.

De Jong disfrutó como hacía en el Ajax

El primer susto se lo llevó el Barça. Una pérdida del mencionado De Jong tras deslizar el cuero a Busquets casi se salda con infarto para los catalanes, puesto que el potente disparo de Antonio Puertas en el balcón del área se topó con las sólidas manos de Marc-André ter Stegen en el minuto dos. En el 10 vino el turno de los visitantes. A la pérdida horizontal de Germán Sánchez se le unió la velocidad de Pedri, que tras sacudirse al defensor casi inagura el marcador, pero se le echó encima una pierna enemiga. Tan solo dos minutos más tarde, un mal despeje de Roberto Soldado en las inmediaciones del área nazarí acabó en los pies de Antoine Griezmann y el francés definió notablemente a la izquierda de Rui Silva en el 12.

Con el 0-1 en el electrónico, el Granada buscó estirarse y llegar a través del centro lateral, los balones a Soldado y las acciones a balón parado; pero Ter Stegen desactivó cualquier atisbo de explosión. El Barça iba a lo suyo y tras el amago de lesión de Umtiti, apareció el Messi más íntimo amigo del gol. Griezmann condujo la acción desde la banda izquierda, alzó la testa, divisió a Leo en la frontal y el 10, con tiempo y espacio, puso el balón en la escuadra con una comba magistral en el 35 en el 0-2.

Los cambios de Diego Martínez no cambiaron el partido

El Granada quiso reducir la distancia en el marcador y el cuadro azulgrana encontró espacio para correr. Dembélé escudriñaba su gol y aportaba metros, profundidad y desborde al ataque azulgrana, pero no acertaba con la definición. Precisamente, de una carrera del galo con Pedri corriendo por el centro, surgió la falta sobre el canario. Messi, con ganas de certificar la resurreción de San Mamés, lanzó el libre directo por debajo de la barrera y colocó el 0-3 en el 41.

Al descanso, Diego Martínez agitó el XI local. La entrada de Vallejo, Luis Milla y Luis Suárez por Carlos Neva, Soldado y Ángel Montoro libró de minutos a los titulares, pero no alteró el encuentro. El Barça, paciente y confiado, incitó la versión llegadora de De Jong, cuyo disparo en el 50 se fue rozando el larguero. A la siguiente jugada, asistencia de Dembélé desde la derecha sobre Griezmann para que el segundo controle con la izquierda, defina con la derecha y sorprenda al portero portugués en el 0-4.

Alberto Ramírez

Con el partido cerrado y en el bolsillo, Koeman aprovechó para aligerar la carga de minutos y dar oportunidades a los suplentes. Primero entraron Miralem Pjanic y Martin Braithwaite por de Jong y Messi y luego Franscisco Trincao, el desaparecido Riqui Puig y Junior Firpo por Dembélé, Pedri y Sergiño Dest. En el 78, Riqui Puig encontró metros para conducir el cuero, percibió la carrera del punta danés por el costado izquierdo y al tratar de abortar la acción, el recién entrado Vallejo derribó al ‘9’ culé. La acción se saldó con roja y el Granada tuvo que vivir los últimos minutos desde la inferioridad numérica. El Barça cerró una segunda parte perfecta.

La identidad grupal no aparece de un día para el otro. No brota del suelo. No cae del cielo. Se consigue a base de engrasar piezas y apostar por unos jugadores que interioricen una serie de mecanismos necesarios compartidos por la plantilla. El Barça suma su octavo partido consecutivo sin perder y demuestra estar en ese camino en el que dinámica ascendente y mejora del juego se cruzan. Y ahora, lo hace subido a lomos del futbolista más tiránico en la competición nacional.

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