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El Barça se estrella ante el Valencia pese al penalti de Hernández Hernández (2-2)

Saltó el Barça al césped del Camp Nou con las mismas consignas iniciales que tan bien le funcionaron durante la primera parte ante la Real Sociedad: dinamismo, amplitud y profundidad. Con la leve diferencia de que el Valencia de Javi Gracia le negó el espacio desde el principio y la receta duró un suspiro. El entrenador navarro, experto en explotar al máximo sus pocos recursos y arruinar los planes culés, planteó un partido que se le indigestó a los hombres de Ronald Koeman.

Tras unos primeros minutos optimistas para los azulgranas, el Valencia adelantó su línea defensiva 20 metros más hacia adelante y empezó a ganar confianza. El cambio anímico se tradujo en la consecución de contragolpes imprecisos y un par de sustos. Estaba Marc-André ter Stegen para negarle el gol que abriese el marcador a José Luis Gayà en el minuto 25 y a Carlos Soler en el 28, pero tanto fue el cántaro a la fuente que se acabó rompiendo. Emergió Diakhaby de cabeza en el 29 para adelantar a los visitantes de córner y el Barça entró en pánico.

Los jugadores del Barça protestan al colegiado canario. (Reuters)Los jugadores del Barça protestan al colegiado canario. (Reuters)Los jugadores del Barça protestan al colegiado canario. (Reuters)

El conjunto de Koeman confundió velocidad con precipitación e impaciencia y control del partido con horizontalidad. El Barça se topaba una y otra vez con la misma piedra. Atascado por dentro y despistado por el exceso de movilidad de su línea de cuatro delanteros (Griezmann, Messi, Coutinho y Braithwaite). Tan solo los laterales daban amplitud y al llegar al último tercio del campo se apagaban las luces de la imaginación; hasta que en el minuto 46 Hernández Hernández decidió pitar penalti en una acción de Gayà sobre Antoine que tan solo vieron punible el colegiado y el ‘7’ azulgrana. Jaume Doménech paró la pena máxima de Messi, pero un disparo desviado por la defensa valencianista en el rechazo cayó en la cabeza de Leo y no perdonó el 1-1.

En la segunda parte, la entrada de Frenkie de Jong por Sergio Busquets no alteró la dinámica del encuentro. Cheryshev estuvo a punto de hacer el segundo en el minuto 48 tras una contra de Guedes a la que Ronald Araújo respondió con un golazo acrobático al recoger una pelota muerta dentro del área y poner en el 2-1 en el 51. El Valencia no perdió la calma y entendió que el resultado era un castigo excesivo según lo visto sobre el terreno de juego.

Uros Racic niega el disparo a Leo Messi en la frontal del área. (Reuters).Uros Racic niega el disparo a Leo Messi en la frontal del área. (Reuters).Uros Racic niega el disparo a Leo Messi en la frontal del área. (Reuters).

Con Guedes siempre como protagonista y principal agitador, el Valencia aprovechó el gran partido del portugués para recorrer metros y acercarse a ter Stegen. Los locales no en encontraban el equilibrio entre ir al ataque, imponer su versión y rebajar las pulsaciones del encuentro. En el minuto 68, Gayà ganó la espalda de Pedri y puso un balón en el corazón del área que Maxi Gómez no desaprovechó y envió al fondo de la red en el 68 tras ganarle la posición a Mingueza. El Barça se volcó al ataque en los últimos 20 minutos, pero ni Coutinho ni Pedri ni la falta de Messi al borde del área, esas que antes iban hacia adentro, fueron argumentos suficientes para poner en el 3-2 en el electrónico. Un nuevo empate que aleja al Barça de la Liga.

Un Barça de delanteros

Desde el primer partido oficial, Ronald Koeman ha mostrado su admiración por un sistema de juego donde los delanteros superan en peso e intervencionismo a los centrocampistas. El problema ha sido que, a menudo, la acumulación de futbolistas atacantes ha terminado por ahogar y limitar la propuesta azulgrana en lugar de estimular la generación de ocasiones.

Sin centrocampistas que los alimenten, los delanteros culés se han venido amontonando y pisando en la frontal del área. Una situación que el técnico ha tratado de compensar con la extrema movilidad de sus jugadores, donde las posiciones de Griezmann, Braithwaite, Messi y Coutinho se han ido intercambiando. La mayoría se acerca al balón y no lo esperan, con lo que todo se vuelve más previsible y lento, especialmente si se ataca a un equipo replegado.

Albert Ortega

De este modo, el Barça se ha encontrado con graves problemas en el juego posicional. Y es que cuando el equipo no puede correr, sufre. Sufre porque no hay una buena ocupación de los espacios y porque, a consecuencia de lo anterior, el grupo se parte en dos bloques entre delanteros y defensas en el momento de la pérdida. Ni siquiera el admirable intento de Pedri González al tratar de ejercer de pegamento del sistema lo pudo evitar, tampoco la entrada de Frenkie de Jong en el segundo tiempo.

El partido frente al Valencia no fue una excepción y ni con el 2-1 favorable antes del tanto de Ronald Araújo ni con el 2-2 tras el empate de Maxi Gómez, el cuadro local pudo rebajar el ritmo del partido y dominar al rival. Sin centrocampistas que toquen y calmen o delanteros que se impliquen de la misma forma, el Barça colapsa. Perder el balón fue sinónimo de contragolpe valencianista y los últimos minutos se transformaron una lluvia de contraataques entre los dos conjuntos. Sin alturas de pase, con los futbolistas muy esperados y los espacios haciendo mella en la fase defensiva azulgrana, el Valencia encontró tantos pasillos como le permitió el cuadro local.

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