Economía

El BCE pide usar el fondo como modelo para una capacidad fiscal permanente

Hace años que el Banco Central Europeo (BCE) pide que la Eurozona desarrolle un “instrumento presupuestario”. Pero siempre se ha visto como un objetivo lejano. Un gran salto que se daría dentro de algunas décadas cuando la única opción fuera escoger entre la creación de dicha herramienta o la destrucción del proyecto comunitario. Hasta que en febrero de 2020 la pandemia del coronavirus llegó a Europa.

En 2016 Benoît Cœuré, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, realizaba un discurso ante el Parlamento Europeo. “Para empezar, todos deberíamos estar de acuerdo en que el objetivo de la capacidad fiscal debería ser hacer que la Unión Económica y Monetaria sea más resistente aumentando la capacidad de estabilización automática en la zona del euro”, explicaba. Unas palabras técnicas en el discurso teórico sobre hacia dónde debe dirigirse la Eurozona en el futuro. Algo que se hace continuamente sin esperar que realmente se avance hasta que una crisis lo haga innegociable.

El coronavirus obligó a una respuesta conjunta de la Unión Europea que cristalizó en julio de 2020 con el acuerdo para un Fondo de Recuperación. Los Veintisiete emitirían 750.000 millones de euros en deuda conjunta para repartirlos de forma solidaria y ayudar a aquellos Estados miembros en apuros, como por ejemplo España o Italia. Por la puerta de atrás, de forma silenciosa y sin grandes focos, la UE había avanzado varias décadas en el diseño y construcción de su arquitectura económica. Respondía, entre otras, a la petición continuada de Christine Lagarde, presidenta del BCE.

EFE

Por eso no es de extrañar que el eurobanco se muestre muy satisfecho con la creación del Fondo de Recuperación. En un informe publicado este martes, el BCE señala que “siempre que se utilice de forma productiva y se acompañe de reformas que favorezcan el crecimiento, el Fondo no solo ayudaría a apuntalar la recuperación, sino que también aumentaría la resiliencia y el potencial de crecimiento de las economías de los Estados miembros en el futuro”.

El eurobanco señala que “su establecimiento ha señalado una disposición política para diseñar una herramienta fiscal común cuando surja la necesidad”. Pero la institución propone no quedarse en ese “cuando surja la necesidad”. Se ha diseñado como una herramienta “única”, para un solo uso, pero el eurobanco subraya que podrían extraerse “lecciones para la UEM, que aún carece de una capacidad fiscal permanente a nivel supranacional para la estabilización macroeconómica en crisis profundas”.

En otras palabras: el BCE propone extraer lecciones del Fondo y que éste sirva como modelo para el diseño de ese futuro instrumento que tantas veces ha reclamado la institución desde hace años.

Advertencias

El Banco también lanza en su informe algunas advertencias. Por ejemplo, considera “fundamental” que el apoyo fiscal que los Estados miembros van a recibir con el Fondo “no se vea contrarrestado por la retirada prematura del apoyo fiscal” a nivel nacional. Por eso celebra la decisión de la Comisión Europea de activar la congelación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, es decir, las reglas de disciplina fiscal.

Sin embargo, y aquí el eurobanco demuestra lo complicado que será la vuelta a la normalidad y a las reglas anterior, el informe señala que “si bien una política fiscal expansiva es necesaria para sostener la recuperación, en el futuro será importante que las reglas fiscales apoyen de manera efectiva la reducción de la elevada deuda pública en tiempos económicos favorables”.

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