Deportes

El Cádiz saca los colores a un Madrid altivo y patético y rompe el mito de Valdebebas (0-1)

Toda su vida llevaba el Cádiz sin ganarle al Madrid en su estadio, pero este sábado fresco en Valdebebas un equipo recién ascendido y en construcción, con nueve jugadores nuevos y sólo 50 millones de presupuesto anual, logró una proeza y fue muy superior al vigente campeón, que habían ganado los siete partidos disputados hasta ahora en el estadio Di Stéfano.

Saltó al campo (o mejor dicho, paseó por él) el Madrid con un esquema ofensivo, 4-3-3, que desplegaba a un inoperante Lucas Vázquez de extremo derecho y un centro del campo poco bregador (Isco, Kroos, Modric) en el que sólo el croata trataba de taponar el juego rival. Muy pocos pudieron prever lo sucedido en los primeros 45 minutos del partido: el Cádiz arrasó a los blancos (esta vez de rosa chillón) y dispuso de cinco ocasiones claras en el primer cuarto de hora. A la sexta, el Madrid encajó el primer gol, absolutamente desconcertado, pasivo (altivo) ante un equipo humilde y compacto.

Solo los paradones de Courtois y cierta precipitación del por otra parte peligrosísimo ‘Choco’ Lozano evitaron un desastre antes del descanso. El Madrid comenzó a poca velocidad, espeso, iluminado solo por algún destello de Modric y Benzema, desbordado en mediocampo por la ausencia de un ‘stopper’ como Casemiro o Valverde y el viaje a ninguna parte de Isco. Un equipo que no corría hacia atrás y pudo encajar tres o cuatro tantos en la primera media hora ante una escuadra nueva atemperada por la veteranía de Negredo (asistente en el gol de Lozano).

Pasivo y desnortado

Negredo, Cala, Lozano… Los futbolistas cadistas desperdiciaron todo tipo de ocasiones nítidas en la primera mitad, desnortado el Madrid, inaceptablemente pasivo, permitiendo más atacantes amarillos que defensores, desordenado y poco contundente en todas las líneas.

Las ausencias y algunas rotaciones no servían de atenuantes para la pobreza demostrada en esos 45 minutos por un equipo con casi 1.000 millones de presupuesto. El Cádiz juega solo a una cosa: repliegue y contraataque. Lo sabe, lo expresa y lo ejecuta con pasión: defendiendo muy atrás y con muchos jugadores, desbarató el juego de Madrid por concentración de efectivos y mareó al Madrid sin luchar por la posesión del balón. Un equipo enchufadísimo, propulsado por los magníficos pases largos de Jose Mari.

Sólo una ocasión diáfana tuvo el Madrid con 0-1 en el marcador: fue Varane, de cabeza, en el 37. Pocas veces se habrá visto un ejemplo tan claro de posesión infructuosa (el Madrid superó el 70%). Los chicos de Álvaro Cervera habían merecido un 0-3 en la primera parte.

Cuatro cambios en el descanso

¿Era el clásico primer tiempo de un Madrid relajado y sin ritmo que se afloja ante un rival de menor entidad y recibe una bronca en el descanso para remontar en el segundo tiempo? Zidane batió un récord en el descanso contra el Cádiz: hizo cuatro cambios de una tacada. Casemiro, Militao, Valverde y Asensio reemplazaron a Isco, Lucas Vázquez, Ramos (lesionado) y Modric. (En el Cádiz, se había lesionado Lozano, de una primera parte fabulosa).

Tras la reanudación del juego se adivinó otro ritmo, otra intención, en el Madrid. El Cádiz no tenía por qué cambiar y conservó su esquema replegado y ágil ante un equipo con más empeño, temeroso a sufrir una derrota injustificable. Fue un equipo mucho más serio el blanco (rosa), dirigido por Benzema en tres cuartos, pero el equipo echó de menos la lucidez de Modric.

Asombrosamente, el equipo andaluz logró evitar graves sobresaltos durante media hora, amparado por su sólido sistema de ayudas. Se atrevió incluso a lanzar alguna contra, buscando la espalda de un rápido Varane.

Gol anulado a Joviv

El discutido Jovic, el quinto cambio de Zidane (reemplazó a Kroos), marcó un gol ilegal en el 79, y Benzema disparó al larguero dos minutos después. Fueron las dos primeras oportunidades con verdadero peligro del remozado equipo de Zidane, desesperado en la banda sin sacar las manos de los bolsillos.

Transcurrían los minutos entre signos de ansiedad cada vez más obvios en el vigente campeón, líder también de esta aún joven liga de Primera División, en el que un equipo de amarillo logra su tercera victoria de la temporada (las tres a domicilio) y rompe un maleficio: no ha ganado en el Bernabéu, pero sí al Madrid en su estadio. De paso, el equipo de Chamartín ya conoce el sabor de la derrota en Valdebebas (hasta ahora lo había ganado todo en el Di Stéfano). Por suerte para todo el club, las gradas siguen vacías. No hubiesen comorendido un rendimiento tan injustificablemente pobre.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba