Viajes

El Cinturón de Hierro de Vizcaya, un recorrido para conocer vestigios de fortificaciones militares

En el año 1936 se dio la sublevación militar que desencadenó la Guerra Civil Española, por lo que las tropas rebeldes amenazaban Vizcaya. Este fue el motivo por el que el Gobierno del País Vasco decidió construir una infraestructura de unos 80 kilómetros, el conocido como Cinturón de Hierro, que supuso una gran línea defensiva en forma de herradura.

En esta infraestructura hay trincheras, alambradas, asentamientos de ametralladoras o morteros y diferentes refugios, todo para proteger Bilbao y sus alrededores, tal y como informan desde Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos.

Las obras de esta gran infraestructura comenzaron ese mismo año, en 1936, y fueron ejecutadas por miles de personas, muchas de ellas civiles, como los hombres fuera de la edad militar, es decir, menores de 18 años y mayores de 30, así como por mujeres de todas las edades, que se unieron al personal de dirección, peones o acarreadores, entre otros.

El Cinturón de Hierro está considerado Patrimonio Cultural Vasco y, hoy en día, se pueden hacer recorridos para conocer los entresijos y vestigios históricos que se conservan en la actualidad.

Desde el funicular de Artxanda, en Bilbao, se puede ver el panel que recoge los llamados Itinerarios de la Memoria, que recorren el Cinturón de Hierro del barrio de Artxanda.

Consiste en un recorrido de 2 kilómetros que permite visitar algunos de los enclaves más significativos, tal y como explican en la web de turismo de Bilbao. Así, partiendo desde la misma estación del funicular, el camino recorre el arbolado hasta el mirador de Artxanda, donde está la escultura conocida como Aterpe 1936.

Esta escultura conmemorativa fue levantada en el monte de Artxanda de Bilbao en honor a quienes defendieron Bilbao contra el franquismo durante la Guerra Civil Española.

Igualmente, se pueden realizar otras rutas para ver los vestigios de esta infraestructura, como el tramo que une las localidades de Sopela y Berango, donde poder ver pozos de tirador, nidos de ametralladora, abrigos pasivos y conjuntos fortificados tal y como explican en la web de turismo vasco.

Este tramo ofrece un recorrido por el cordal de Munarrikolanda, un monte de 255 metros de altitud, que sirve para hacerse una idea de las herramientas defensivas de las que se sirvieron en Bilbao y alrededores durante la Guerra Civil.

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