Economía

El comercio enciende las alarmas: enero dejó el segundo peor registro de toda la pandemia

La campaña de ventas navideñas dejó unos datos sorprendentemente positivos. Las familias aprovecharon esas ‘fechas tan señaladas’ para darse algún capricho después de un año muy complicado. La relajación de las restricciones contribuyó a mejorar el clima económico y favoreció las compras. El resultado fue que las familias gastaron casi lo mismo que en la campaña de Navidad del año anterior, lo que supuso un impulso clave para el crecimiento en el cierre del año.

Los excesos de las Navidades trajeron consigo una fuerte recaída del comercio en el mes de enero. Por una parte, los contagios se dispararon, lo que forzó a las autoridades a imponer restricciones severas sobre la movilidad y la actividad económica desde el inicio del mes. Además, las familias optaron por cerrar el grifo del gasto y volver a ahorrar ante un escenario de incertidumbre que probablemente se prolongue hasta el verano.

Javier G. Jorrín

La consecuencia fue un fracaso mayúsculo de la campaña de rebajas de invierno y una fuerte contracción del consumo. Las ventas minoristas de las grandes empresas sufrieron un desplome del 18% respecto al mes de enero del año anterior. Esta caída es la segunda más grave registrada desde el inicio de la pandemia. Solo fue peor la sufrida en el mes de abril, durante el gran confinamiento, que alcanzó el 22%. Si se comparan las ventas con las de diciembre (sin ajustar por estacionalidad), el desplome fue del 29%.

La caída del consumo en enero fue peor que la de mayo de 2020, mes en el que se produjo la desescalada. Y también peor que la de marzo, cuando empezó el estado de alarma. Las cifras de ventas son un indicador más que muestra la recaída de la economía española en el inicio del año que ya se anticipaba por los pobres datos del mercado laboral, con un fuerte crecimiento de los trabajadores en ERTE hasta los 900.000 al inicio del mes de febrero.

Las restricciones de la tercera ola están siendo más severas que las de noviembre, provocando una fuerte caída en la asistencia a locales comerciales y de hostelería (excluida la alimentación y las farmacias). En concreto, el desplome de la afluencia llegó a superar el 50% en comparación con los niveles previos a la pandemia en la última semana de enero. Una caída que no se veía desde el mes de mayo y que supera en más de 10 puntos los descensos registrados en noviembre, durante la segunda ola.

Los datos de ventas de las grandes empresas son mucho peores de lo que cabría esperar. Es cierto que este tipo de empresas dependen mucho de la campaña de rebajas, más que el pequeño comercio, lo que podría moderar los datos de ventas cuando se agreguen todos los tipos de negocios. Sin embargo, durante esta crisis las ventas de las grandes empresas han sido sistemáticamente mejores que las de las pymes, de modo que este indicador de grandes empresas ha sido siempre mejor que el índice de comercio minorista que recoge a todas las empresas.

Aunque finalmente se produzca una leve fluctuación al alza o a la baja, lo que muestran los datos de enero es la imprevisibilidad de la crisis. En noviembre, por ejemplo, las restricciones apenas afectaron al consumo, lo que apuntaba a una descorrelación entre las dos variables provocada por el incremento del comercio por internet. Ahora, las cifras de enero rompen esta hipótesis con el desplome del 18%. Se aprecia, por lo tanto, que los datos de noviembre estuvieron sostenidos por el inicio de las ventas navideñas. Por el contrario, en el inicio del año se produjo un nuevo repunte del ahorro motivado por los rebrotes.

Javier G. Jorrín

La ‘puntilla’ a los datos del consumo la dio Filomena. Justo cuando empezaba la campaña de rebajas, la mitad del país quedó paralizada por el temporal de nieve, que azotó especialmente a Madrid, donde se concentra buena parte del consumo. Entre el 11 y el 18 de enero la afluencia a locales comerciales en la Comunidad de Madrid sufrió un desplome superior al 60%, 20 puntos peor que la media nacional.

En la progresión de ventas de las grandes empresas a lo largo de enero se percibe cómo las dos semanas afectadas por el temporal fueron algo peores al resto. Aunque fue un evento temporal, no hay duda de que afectó al conjunto del comercio, lastrando decisivamente los datos del conjunto del mes. Este dato muestra cómo la cuesta de enero fue la más empinada en muchos años y también anticipa una contracción de la economía española en el inicio del año.

El mes de marzo todavía puede moderar la contracción del PIB si las restricciones se van levantando progresivamente. Sin embargo, es difícil que pueda evitar una recaída. En primer lugar, porque los datos de enero y febrero están siendo muy pobres y, en segundo, porque en el cuarto trimestre de 2020 hubo dos meses muy positivos: octubre y diciembre. Serán difícilmente alcanzables en este inicio de año, sería necesario un mes de marzo muy positivo que no parece factible. Y no solo por los niveles de contagio actuales y el retraso de las vacunas, también por el temor de las autoridades políticas a tener una cuarta ola del virus.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba