Economía

El consumo en España cayó un 13% en la primera semana del estado de alarma

El viernes 9 de octubre el Gobierno convocó un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar de urgencia el estado de alarma para confinar perimetralmente la ciudad de Madrid y otros municipios de la comunidad. Después de toda una semana de dura disputa con el gobierno autonómico que se resolvió en los tribunales, el Ejecutivo central optó por tomar las riendas de la situación recuperando la figura de la alarma. Este provocó un duro golpe sobre la economía española, no solo por la pérdida de actividad derivada del confinamiento, también por el impacto sobre la incertidumbre de los hogares.

Por una parte, hubo un desconocimiento generalizado sobre qué movilidad estaba permitida. Por otra, se confirmaron los peores temores sobre la evolución del virus: fuera de control y con necesidad de recuperar el estado de alarma para frenarlo. En este contexto, los hogares optaron por recuperar el ahorro preventivo tras el paréntesis que hicieron durante el verano, asestando así un duro golpe a la economía.

Javier G. Jorrín

La caída del consumo se extendió por todo el territorio nacional, lo que evidencia que, aunque las restricciones se limitaron a Madrid, el estado de alarma tuvo un impacto nacional sobre la confianza de los hogares. Además, a lo largo de esa semana proliferaron diversos tipos de confinamientos por otros puntos del país, complicando el escenario de la pandemia.

Los datos de operaciones con tarjetas de crédito sufrieron una fuerte recaída a lo largo de la semana del 12 al 18 de octubre, como muestran los datos internos de CaixaBank recopilados a partir de sus tarjetas de crédito y terminales TPV. En concreto, el comercio y las retiradas de efectivo en los cajeros fueron un 13% inferiores a las de la misma semana del año anterior. Si se contabilizan únicamente las tarjetas españolas, la caída fue del 6%, lo que contrasta con la subida del 5% experimentada en la semana anterior, previa al estado de alarma.

“Los últimos datos apuntan a una recaída del consumo doméstico provocada por un menor dinamismo del consumo presencial y a un deterioro en el dato de retiradas de efectivo y comercio electrónico”, escribe el analista de CaixaBank Research, Eduard Llorens i Jimeno. El dato más preocupante es el de la caída del comercio digital, ya que es el único que se libra por completo de las restricciones a la movilidad. Esto significa que tuvo que existir otro factor que explique su caída, que fue del 16% respecto al año anterior.

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La interpretación más coherente es que la incertidumbre sobre la pandemia y las restricciones está pasando factura al consumo de los hogares, que han optado por realizar un ahorro precautorio. De hecho, en las últimas semanas el comercio digital ya venía en una senda descendente como consecuencia de los rebrotes, con caídas del 6% y del 5% en las dos últimas semanas. Con el inicio del estado de alarma, la tendencia negativa se multiplicó, mostrando como los hogares están alertados por el futuro económico más inmediato.

Las retiradas de efectivo en cajeros también cayeron intensamente a lo largo de la semana, quedándose un 14% por debajo de la misma semana del año anterior. Este descenso es muy superior al de la semana anterior, cuando se registró una caída del 4%.

Las compras presenciales (sin retiradas en cajeros) crecieron un 1% interanual, un incremento muy inferior al de la semana anterior, cuando alcanzaron el 13%. Esta ralentización fue consecuencia del cambio de tendencia del comercio minorista, cuyas ventas pasaron de crecer un 18%, a caer un 3% en la primera semana del estado de alarma.

El sector turístico también sufrió las consecuencias de los confinamientos en el día de la fiesta nacional. El gasto en turismo se hundió un 26%, en línea con la semana anterior, mientras que el ocio y la restauración cayó un 9% frente al descenso del 6% de la semana anterior.

Esta caída del consumo durante la primera semana del estado de alarma probablemente se mantendrá durante las semanas posteriores. En primer lugar, porque los confinamientos han seguido extendiéndose por todo el país, el ejemplo más claro, el cierre de bares y restaurantes en Cataluña. Y, en segundo lugar, porque el avance del virus muestra que las medidas de confinamiento laxo están siendo muy poco efectivas a la hora de frenar los contagios.

REE alerta del hundimiento del turismo

Red Eléctrica de España confirma el parón del turismo en general y de la hostelería en particular. El índice de demanda de electricidad que pública el operador del sistema, uno de los mejores indicadores de actividad, apunta a la mala situación de este sector en septiembre: “las actividades de servicios, más expuestas a los rebrotes de la pandemia, han mostrado un retroceso adicional respecto al mes de agosto, en prácticamente todos los agregados, siendo especialmente relevante el deterioro observado en las actividades turísticas que han retrocedido casi diez puntos adicionales con respecto a los datos de agosto”.

El Índice de Red Eléctrica, que mide la evolución del consumo eléctrico mensual con respecto al mismo mes del año anterior, ofrece unos datos alarmantes para septiembre. Pese al fin del estado de alarma dos meses antes, el gasto de luz en el turismo retrocede un 46%, un desplome no visto desde mayo, mes en que aún permanecían las medidas más duras de confinamiento social.

Evolución de la demanda eléctrica en Turismo. (Fuente: Índice de Red Eléctrica) Evolución de la demanda eléctrica en Turismo. (Fuente: Índice de Red Eléctrica) Evolución de la demanda eléctrica en Turismo. (Fuente: Índice de Red Eléctrica)

Si se amplía la lupa, el retroceso de la demanda eléctrica es si cabe más acentuado en bares y restaurantes. Septiembre de 2020 ha cerrado con una caída de más del 50%. Un descenso respecto al mismo periodo del año anterior superior incluso a los meses de abril y mayo, ya que habitualmente el consumo en el último mes del verano es mucho más elevado que durante la primavera.

La caída refleja el parón de turistas en ese periodo, aún temporada alta, lo que ha provocado el cierre de establecimientos, fundamentalmente en las islas, y la consiguiente bajada de automáticos. La caída de consumo en el subsector de alojamientos también registra un descenso más acusado que en los meses previos. Descendió el 47%, el peor dato desde mayo. El avance de la segunda ola de covid está detrás de estos datos.

Juan Cruz Peña

Por el contrario, Red Eléctrica se muestra mucho más optimista con otros ramos de actividad. “En el mes de septiembre se han moderado significativamente las tasas de caída interanual de los registros brutos en todas las actividades excepto los servicios, confirmándose el proceso de reactivación de la actividad económica tras los devastadores efectos de la pandemia”, asegura el operador del sistema eléctrico en España.

“Una vez corregidos los efectos de laboralidad y temperatura, ambos positivos durante el último mes, los datos corregidos para el indicador general muestran un retroceso interanual ligeramente superior al 4%, la menor tasa desde que se iniciara la pandemia en marzo del presente año. A este resultado ha contribuido, especialmente, el componente industrial, que ha reducido sus tasas de retroceso desde los ocho puntos de agosto, hasta algo más de dos puntos en septiembre y donde todos los agregados (equipo, intermedios y consumo) han mejorado los registros del mes anterior”, concluye el análisis.

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