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El descanso del titán

Al entrar al campamento donde reside esta semana los participantes de la XV Titan desert uno se imagina a Wyatt Earp desde la oficina del sheriff decidido a hacer justicia, mientras el pistolero de turno de pasaba por la caja de la tienda de sombreros antes de batirse en duelo. El escenario no puede ser más peculiar, con el Campamento Lejano Oeste, donde descansan los cerca de 400 titanes antes de poner mañana fin a la dura aventura antes de los 65 kilómetros finales. En el campamento montado en el Mini Hollywood, en la localidad almeriense de Tabernas, en medio del desierto, duermen los ciclistas. En el amarradero dejan el maillot para que se airee para el día siguiente, mientras otros toman un refrigerio en el ‘saloon’, donde ayer se celebró un espectáculo de cancán.

El poblado del Mini Hollywood es acogedor, con la oficina del sheriff o la tienda de sombreros. Pero aún hay más. Los mecánicos trabajan para poner las bicicletas a punto al lado de la Mina de San Diego, mientras imaginan a Clay Allison haciendo su compra en la tienda de rifles, pistolas y revólveres. Finales del siglo XIX: estanco, barbería, tanatorio, establo, banco, redacción de periódico, iglesia, casino, tienda de comestibles (en la puerta hay un cartel que indican que no fían), dos hoteles, carnicería, pastelería, panadería y hasta una tienda de drogas, quizás permitidas por aquel entonces en el Lejano Oeste. Sin embargo, a donde nadie quiere ir es a la horca, en mitad de la plaza.

Me gustaban mucho las películas de indios y vaqueros. Está muy bien ambientado. Había oído hablar del Mini Hollywood, pero nunca había venido. Todo está en inglés y parece que estamos en una peli rodada en Estados Unidos”, indica Miguel Indurain, que mañana finalizará su primera Titan Desert junto a su hijo. “Tiene su encanto. Yo había pasado por la carretera de al lado cuando subí Calar Alto. Sabía a dónde venía y es muy bonito”, explica también Haimar Zubeldía, a quien le encanta esta carrera de MTB.

El pelotón entró en el poblado el pasado lunes tras acabar la primera carrera, saliendo mañana rumbo a los últimos kilómetros de la decimoquinta edición. Algunos corredores descargan las piernas en la sala de masajes en la oficina del sheriff, mientras que otros ruedan en la puerta de la iglesia o la cárcel, donde también arreglan bicicletas. “Estuve en el campamento de la Titan Desert el año pasado y este es mejor. En el desierto había menos comodidades. Intento hacer fotos para pasárselas a la familia. Le da su encanto a la prueba, ha sido acertado venir aquí”, explica Zubeldia, a gusto en el campamento, que dispone de lujosas duchas portátiles.

Otros ciclistas pasan la parte paseando por el jardín de cactus o dándole de comer a la decena de caballos que hay en las cuadras, con ganas de saltar a la arena. A pocos metros Sylvain Chavanel pasea junto a su equipo en la reserva animal. Inaugurada en 1997, cuenta con más de 800 animales de 200 especies diferentes, desde tigres a cocodrilos, pasando por panteras, guepardos, turacos o zorros. Quizás esta noche alguno se vaya a la cama viendo ‘Por un puñado de dólares’ o ‘La muerte tenía un precio’ desconociendo que se rodó donde está tumbado…

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