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El desencanto de Ricardinho con el Inter Movistar y el adiós que no cree merecer

Ricardinho está a uñas con la directiva del Inter Movistar. El luso, elegido seis veces mejor jugador del mundo, cambiará a finales de junio Torrejón de Ardoz por París. Allí le espera una nueva aventura y un objetivo claro: relanzar el fútbol sala francés al igual que hizo en su día con el español. Ricardinho, que lo ha ganado absolutamente todo en el equipo telefónico, afrontaba su último año en nuestro país con ilusión. Tras siete años, y ya con 34 primaveras, deseaba despedirse de la mejor manera posible de una entidad y una afición que le han hecho crecer aún más como futbolista. El Inter lideraba la tabla hasta que el coronavirus paralizó la temporada. Ahora, la RFEF, que gestiona la competición desde el mes de octubre, cuando apartó a la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS), estudia la posibilidad de finiquitar la competición en un playoff entre los ocho primeros clasificados que se disputaría o bien a finales de junio (del 23 al 30), o bien durante la segunda o tercera semana de julio.

De celebrarse a finales del mes de junio los aficionados aún podrían disfrutar de los últimos coletazos de Ricardinho en nuestro ‘futsal’ (por la tele), pues su contrato expira el 30, pero de alargarse a julio tal posibilidad se diluiría. Prorrogar su relación contractual no se contempla. Ni el jugador ni su próximo club, el ACCS París, están por la labor. El luso, además, está muy desencantado por el trato recibido, especialmente desde que se iniciara la pandemia. Según él, la entidad no le permitió volver a su país una vez decretada la alarma, por lo que le ha tocado pasar el confinamiento solo. Posteriormente, se vio envuelto en un ERTE sin consuta previa. Ricardinho no ha dejado pasar por alto estos hechos y se ha rebelado, entrenando menos. No llegará en las mejores condiciones a la vuelta al trabajo, previsiblemente en cuando Madrid pase a fase 2. El portugués no se esconde y ha denunciado en una charla digital su profundo malestar por el poco afecto recibido.

El luso celebra la Liga conquistada al Barça la temporada pasada. (EFE)El luso celebra la Liga conquistada al Barça la temporada pasada. (EFE)El luso celebra la Liga conquistada al Barça la temporada pasada. (EFE)

“Estoy decepcionado”

“Lamento esta falta de contacto. Desde que entramos en cuarentena, los directores hablaron conmigo en la primera semana. No sé si soy, o no, jugador de Inter. ¿Es esta la despedida que merezco? Creo que merecía más cariño, un simple mensaje preguntando si todo iba bien. Estoy decepcionado, pero siempre estaré agradecido a este club”, explicó. Ricardinho se encuentra desorientado, sin respuestas. Llegó por la puerta grande y, sorprendentemente, se puede marchar por la de atrás tras haberse convertido en el jugador más importante (y mediático) del conjunto madrileño en su historia. A llamadas de este medio, desde la entidad prefieren no hacer declaraciones al respecto, aunque aseguran que las cosas no son tal cual las cuenta. En el Inter están más preocupados por el futuro que rodea a la competición y el protocolo de seguridad que habrán de seguir en cuanto puedan regresar al pabellón que en polemizar con el talentoso jugador, que lleva dos años lejos de su mejor nivel.

Mientras la LNFS continúa trabajando en beneficio de sus clubes asociados, solicitando al CSD su calificación como liga profesional a todos los efectos, la actualidad del ‘futsal’ español vuelve a virar hacia el crack luso, que ya en su momento (con más o menos desvanecencias) rechazó una oferta de renovación del Inter ante la necesidad imperiosa de buscar “cosas que ahora no tengo en Movistar”. Con él se marchará también a Francia Carlos Ortiz, capitán de la Selección. Para ambos despedirse sin pisar de nuevo el parqué del Jorge Garbajosa sería un duro golpe, pero más lo sería, en un principio, para la entidad. De disputarse el playoff en julio su nivel de competitividad ya no sería el mismo ante la baja de algunos actores importantes del plantel.

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