Economía

El dinamismo internacional: la baza de España para proteger su recuperación

El voluntarismo del Gobierno español sucumbió al peso de la realidad la semana pasada. Desde un primer momento, la proyección de un crecimiento de la economía nacional del 9,8% en 2021 se mostraba como un ejercicio de optimismo que excedía todos los fundamentos en torno a los que se estructuraban el resto de pronósticos del mercado, pero el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez parecía aferrarse a la posibilidad de que un sólido arranque de ejercicio revistiera de mayor racionalidad sus números.

Transcurrido algo más del primer cuarto del año, la situación no ha podido mostrarse más esquiva a esos deseos. La acometida incesante del coronavirus ha obligado a mantener en vigor un amplio grado de restricciones que han dejado la recuperación económica al ralentí y la acumulación de problemas en la campaña de vacunación ha forzado sucesivos retrasos en las expectativas de regreso a la normalidad. El pasado viernes 9 de abril, el Ministerio de Economía, que dirige la vicepresidenta Nadia Calviño, no tuvo más remedio que asestar un contundente tajo de más de un tercio a sus estimaciones: España crecerá, según sus números, un 6,5% en el presente ejercicio.

Este jueves, los expertos de BBVA Research hicieron pública una nueva edición de su informe ‘Situación España’, en el que plasman de forma trimestral su visión sobre las perspectivas de la economía nacional. El equipo conformado por Miguel Cardoso, Rafael Domenech y Jorge Sicilia constató muchos de los argumentos que justificaron el recorte del pronóstico oficial del Gobierno: a lo largo del primer trimestre del año se han ido encadenando una serie de sorpresas negativas (entre las que también se incluirían la tormenta Filomena y el alza de los precios del petróleo) que deberían traducirse en una contracción de la economía nacional del 0,9%. Sin embargo, esta situación no motivó al servicio de estudios de la entidad a retocar sus previsiones de crecimiento para el conjunto de 2021, que quedaron sin cambios en el 5,5%.

Carlos Sánchez

Esta ausencia de modificaciones es reflejo, obviamente, de la mayor prudencia que ya revestían los cálculos de BBVA Research. Pero también de la expectativa manifiesta de que durante los próximos trimestres se harán patentes una serie de impulsos que deberían ayudar a compensar los contratiempos del primer trimestre. Y entre éstos los expertos de la firma hicieron especial hincapié en el impulso que puede llegar a suponer el mayor dinamismo de la economía internacional, con Estados Unidos como motor principal.

Los billonarios programas de estímulos planteados por la Administración de Joe Biden han desencadenado en las últimas semanas un creciente optimismo en torno a las posibilidades de recuperación de la mayor economía del mundo y las últimas referencias no han hecho sino disparar la confianza de los expertos. «El ‘boom’ del consumo apenas está comenzando», señalaban los expertos de Oxford Economics tras la publicación este jueves de un dato de ventas minoristas muy superior a las expectativas.

«Antes de este último informe, esperábamos que el consumo privado creciera un 8,4% en 2021, su ritmo más rápido desde 1946, y que el PIB avanzara un 7,2%, el más dinámico desde principios de la década de 1980, en medio de la mejora de las condiciones de salud, la expansión de la distribución de vacunas y un generoso estímulo fiscal. Un buen comienzo de año significa que el crecimiento del gasto del consumidor podría acercarse al 10%, mientras que el PIB supera el 8%», añaden en la firma de análisis británica.

BBVA cree que el estímulo de EEUU añadirá 1,2 puntos al PIB español hasta 2022

Con tan favorables expectativas sobre la economía estadounidense, los expertos de BBVA Research pronostican un efecto arrastre sobre la economía global, que añadiría hasta dos décimas de crecimiento en 2021 y nueve en 2022 al PIB de la eurozona.

Para España, este escenario tendría, a priori, un impacto directo limitado: al fin y al cabo, la suma de exportaciones e importaciones de bienes y servicios a Estados Unidos apenas representa un 3,5% del PIB. Sin embargo, «serán más importantes los efectos indirectos que pueda tener el estímulo fiscal americano sobre la economía española, al impulsar la demanda mundial, en particular la de la zona del euro, con muchas empresas españolas que suministran componentes a empresas europeas que venden en el mercado de Estados Unidos, así como consolidar un entorno de mayor confianza sobre la recuperación y reducir la incertidumbre en los mercados de capital«, apuntan en BBVA Research, donde calculan que la suma de efectos directos e indirectos del tirón norteamericano podría añadir hasta 1,2 puntos porcentuales al PIB español entre 2021 y 2022.

Las buenas nuevas internacionales no se restringen a Estados Unidos. Este mismo viernes se conoció que China experimentó un crecimiento del 18,3% en el primer trimestre del año, en lo que representa su mayor registro en 30 años. «China lleva ya varios trimestres tirando del crecimiento internacional y eso, por supuesto, tiene implicaciones positivas», sostiene Gonzalo García, socio director de Economía de Afi, quien explica que también en este caso, para la economía española son más relevantes los efectos indirectos. «A China exportan muchas empresas industriales alemanas que tienen entre sus proveedores grupos españoles», apunta.

Javier G. Jorrín

En este contexto vuelve a quedar en valor la apertura al exterior experimentada por la economía española en los últimos años y que el shock de la crisis del coronavirus no parece haber hecho descarrilar, a pesar del descenso del 10% que experimentaron en 2020 las exportaciones de bienes (un recorte que se ha reducido al 6,6% entre enero y febrero). «Pese a la difícil situación, las ventas de bienes al exterior ganaron cuota en el mercado mundial y competitividad durante 2020. Aunque disminuyeron, lo hicieron menos que las exportaciones de países vecinos como Francia e Italia», subrayan en BBVA Research, donde destacan que el número de exportadores regulares (aquellos que han exportado en los últimos cuatro años) se incrementó en 2020, «lo que mantiene el proceso de internacionalización de la economía española hacia delante».

Las mejores dinámicas de las grandes potencias juegan, sin duda, un papel positivo en la estabilidad que han mostrado recientemente las estimaciones sobre la economía española. La última encuesta entre analistas elaborada por Bloomberg, correspondiente al mes de marzo, mostraba una expectativa de crecimiento del PIB en 2021 del 5,8%, idéntica a la estimación del mes anterior. «Nosotros tenemos un pronóstico del 6,4% que no hemos movido desde ya hace casi seis meses. Porque efectivamente ha habido factores que han ido peor de lo esperado, pero que se han visto compensados por otras tantas fuerzas positivas», explica García, quien considera, no obstante, que las dinámicas exteriores no serán determinantes para la recuperación: «Lo importante sigue siendo cómo evoluciona la pandemia y, con ello, el grado de reapertura de la actividad que te puedes permitir».

En manos del virus

Una visión semejante defiende Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas: «El dinamismo internacional es importante, pero no será suficiente para impulsar una recuperación sostenida de la economía española», advierte. «Es un hecho que el comercio global se está recuperando, y que las exportaciones españolas se aprovechan bastante bien de esa tendencia. Sin embargo, la clave está en las expectativas, y en particular las decisiones de consumo de los hogares que han acumulado ahorro durante la pandemia. Hasta 73.000 millones de euros, según las cuentas financieras», añade.

Torres también pone el foco en la necesidad de alentar la inversión empresarial, refrenada por la incertidumbre. En este sentido, el plan de inversiones estructurado en torno a los fondos europeos del programa Next Generation puede actuar como una palanca de impulso importante. Pero, «la clave está en primer lugar en la vacunación, como lo evidencian países más avanzados en ese proceso y que registran una recuperación del consumo», señala.

Capital Economics no prevé la recuperación total de España hasta finales de 2023

España tiene un largo camino por delante para dar forma a una recuperación efectiva, tras el rotundo golpe de la crisis del coronavirus. Como observan en Capital Economics, la economía nacional tiene potencial para recuperarse a un ritmo sólido en los próximos años, «pero no recuperará su tamaño anterior al virus hasta la segunda mitad de 2023, alrededor de un año por detrás de la zona euro en promedio. Y para finales de ese año, seguirá siendo más de un 3% más pequeña de lo que supondría su tendencia anterior al virus«, un lento ritmo de crecimiento que, en su opinión, refleja debilidades estructurales

Ante esas perspectivas, el dinamismo de la economía internacional puede verse como un respaldo nada desdeñable, un apoyo que puede compensar algunos de los fiascos recientes para mantener en pie la dinámica de mejora. Pero ni mucho menos puede verse en él el factor en torno al que pueda pivotar la recuperación de un país que seguirá penando mientras no se den las condiciones para la reactivación del turismo y la actividad hostelera.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba