Economía

El experimento de los ERTE o cómo Europa le ganó la partida a Estados Unidos por una vez

El estallido de la pandemia del coronavirus obligó a los diferentes gobiernos a reaccionar con celeridad para contener los contagios y sostener la economía en medio del caos sanitario. Las economías desarrolladas pusieron en marcha diversos mecanismos de protección de rentas de los hogares para todas aquellas personas que no pudiesen trabajar por las medidas de confinamiento. Sin embargo, la estrategia de Europa fue muy diferente a la de Estados Unidos.

Mientras EEUU centró sus esfuerzos en proteger la renta de los hogares, Europa incluyó el objetivo de protección del empleo. Ambas políticas fueron muy costosas para las arcas públicas, ya que los estados optaron por soportar una parte muy significativa de los salarios de los trabajadores que no pudieron salir de sus casas. Sin embargo, mientras que en el caso europeo se canalizó como una prestación para la suspensión del contrato, en Estados Unidos la mayoría de las prestaciones fueron independientes del mantenimiento del empleo.

Javier G. Jorrín

Esta diferencia es clave, ya que los gobiernos europeos forzaron a las empresas a mantener los contratos. Todos estos esquemas fueron similares al de los ERTE de España, que consiste en que el estado se hace cargo de una parte del salario del trabajador y una parte de las cotizaciones sociales a cambio de que la empresa no haga despidos. En Estados Unidos, el grueso de las ayudas no estuvieron vinculadas al mantenimiento del empleo; sí se estableció un esquema de protección de empleo, pero su incidencia fue muy baja, mínima en comparación con Europa, por los duros requisitos de acceso.

La gran ayuda pública a las familias de EEUU se canalizó a través de tres cheques a las rentas medias y bajas vinculados a su declaración de la renta y cuya cuantía superó los 3.000 dólares. Además, también se potenció la prestación de desempleo con ayudas semanales a los trabajadores que se quedaron en el paro. Estas medidas permitieron mantener la situación financiera de los hogares, de hecho, apenas se redujo la renta disponible durante los meses del confinamiento y recuperó rápidamente los niveles precrisis. Sin embargo, la ausencia de medidas específicas de mantenimiento del empleo derivó en una destrucción masiva de puestos de trabajo en unas semanas.

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