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El Fuenlabrada decide ir a la guerra contra el juez instructor y el Deportivo

En la expedición del Fuenlabrada, que lleva más de diez confinada en el hotel de A Coruña, se proponen que si tienen que morir en lo que ya se conoce como el ‘Fuenlagate’ que sea con dignidad. Cuando se habla de una muerte se refieren al descenso administrativo. La imagen de ‘Chico’ Flores, el futbolista hospitalizado por un desfallecimiento que regresó al hotel el martes, espolea los ánimos. Nadie se va rendir. Ni en el césped. Ni tampoco en los despachos. El ‘Fuenla’ rearma las fuerzas y la moral. Las sospechas de que se está preparando un informe para culpabilizarles de la suspensión del partido contra el Deportivo y justificar, de esta forma, el descenso hacen que se hayan levantado en armas. Los jugadores solicitan jugar este domingo contra el Deportivo y los dirigentes del club piden suspender las declaraciones telemáticas con la presentación de un recurso sobre la dudosa reputación del juez instructor. Competición no acepta la recusación.

Si alguien pensaba que iba a ser sencillo resolver el caso y que el Fuenlabrada se diese por derrotado, se ha equivocado. Este miércoles ha sido un día muy intenso en un hotel que tiene 46 miembros en la expedición y en el que todavía hay 18 contagiados. Pero ha sido un día diferente. Ha salido el sol en las habitaciones y, mediante un sinfín de mensajes y videollamadas, se ha decidido que hay que estar unidos contra el enemigo. En realidad se habla de varios enemigos que hay que combatir y quieren sacar provecho de su situación. Unos para coger su plaza en el Play Off de ascenso y otros para evitar el descenso por no haberse jugado toda la jornada en horario unificado.

José Rodríguez, jugador del Fuenlabrada, en la venta de su habitación en el hotel de A Coruña. (Efe)José Rodríguez, jugador del Fuenlabrada, en la venta de su habitación en el hotel de A Coruña. (Efe)José Rodríguez, jugador del Fuenlabrada, en la venta de su habitación en el hotel de A Coruña. (Efe)

En el Fuenlabrada van a la guerra con dos decisiones de enorme trascendencia. La primera compete a la plantilla. Los jugadores han dejado claro a los dirigentes que quieren jugar el partido y ante el control y la buena evolución de los contagiados deciden poner fecha al partido contra el Deportivo. Quieren jugar este domingo. Tienen siete fichas profesionales y pueden tirar de jugadores del filial. No hay impedimento desde el punto de vista legal y es el día en el que se cumple la cuarentena. Cumplen, de este modo, con la normativa sanitaria. Es en el campo donde quiere que se decida su futuro y no dejar que las denuncias y las acusaciones de negligencia tengan más peso que todos los méritos deportivos que han hecho en el resto de la jornadas.

Declaraciones suspendidas

Se produce un levantamiento generalizado ante lo que se considera un atropello y una grave injusticia. El presidente, Jonathan Praena, va de la mano con los jugadores y decide, junto con los servicios jurídicos, presentar un recurso al juez instructor que tiene que investigar la secuencia de los hechos. El club pone en el punto de mira a Ricardo Esteban Díaz Sánchez. Rechazan a un juez instructor del que se señala que ha sido nombrado de forma irregular para este caso y no está habilitado. Se refieren las vinculaciones con una serie de empresas de cuestionable reputación, con un directivo de la Federación Española de Fútbol y el Deportivo. El Fuenlabrada consiguió que se suspendieran las declaraciones telemáticas el miércoles. Una pequeña victoria después de sentirse vapuleados.

La indignación en el club madrileño alcanza niveles superiores desde que el juez instructor que tiene que recabar información para el expediente sancionador incluyera entre los declarantes a un representante de jugadores, Rodrigo Fernández Lovelle, con vínculos e intereses con el Deportivo. Este agente de jugadores, que tiene entre sus clientes a un futbolista del Fuenlabrada (Hugo Fraile), ha manifestado en diversos medios que los futbolistas del Fuenlabrada no conocieron que había contagiados en el equipo hasta la hora de la merienda (las cinco de la tarde) en el día del partido contra el Deportivo. Dice que la plantilla viajó sin saber nada. De sus palabras se puede deducir que fueron engañados. Los dirigentes del Fuenlabrada ponen el grito en el cielo al comprobar que es uno de los citados a declarar.

Si el juez instructor, a tenor de estas manifestaciones, considera que hubo una infracción grave se le podría dar por perdido el partido al Fuenlabrada y automáticamente el descenso de categoría. La reacción del Fuenlabrada ha sido la de pasar al ataque, estar más unidos y pedir jugar este domingo 2 de agosto y, además, frenar las declaraciones ante un juez que consideran que no debe llevar el caso.

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